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Sergio Valentín

El presidente de los valores

Luis Rubiales presume de valores y debería mendigarlos. Un año y medio después, se ha quitado él mismo la razón en el despido de Lopetegui.

Sergio Valentín
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Luis Rubiales presume de valores y debería mendigarlos. Un año y medio después, se ha quitado él mismo la razón en el despido de Lopetegui.
Robert Moreno y Luis Rubiales. | EFE

Si hay algo que ha acompañado a Luis Rubiales desde su nombramiento como presidente de la Federación Española de Fútbol es la polémica. Cuando estás metido en tantos charcos es imposible no mancharse. Y el barro a Rubiales le llega hasta el cuello. La vigésima crisis de la Federación, en tan solo año y medio, tiene su nombre y apellido. Una vez más demuestra que su fama, de incoherente, se la ha ganado a pulso.

"Me enteré cinco minutos antes del comunicado y esto no se puede pasar por alto. La Federación no puede permanecer al margen de una negociación y enterarse cinco minutos antes de la decisión que ha tomado. Hubiera sido una irresponsabilidad. Es algo básico porque es el equipo de todos los españoles". Son palabras de Luis Rubiales. En concreto, del 13 de junio del 2018 tras despedir a Julen Lopetegui a las puertas de un mundial. ¿Su justificación? Los magníficos valores de la nueva Federación. Era imperdonable que el antiguo seleccionador no fuera de cara con él y esto, exclusivamente esto, era suficiente como para despedirle en plena concentración del mundial. Aquellas palabras de Rubiales las puede firmar, punto por punto, Robert Moreno ahora. ¿Qué hará el presidente que presume de valores? ¿Se autodespedirá? No va a pasar y es por eso que yo pido su dimisión. Y lo hago con más tiempo de margen. Quedan siete meses hasta la Eurocopa y quizá, hasta con suerte, la próxima Supercopa de España se disputa en un país donde las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres.

A Rubiales se le hincha el pecho con cada decisión que toma. ¿120 millones de una dictadura? No hay problema porque el presidente es el salvador que, con tres partidos, va a cambiar años de dictadura en Arabía Saudí. Se le caen los valores del bolsillo. Da la impresión de que va sobrado y la realidad es que debería mendigar honradez, sinceridad, decencia o lealtad. Por citar algunos. Lo que le ha hecho a Robert Moreno es una canallada, propia del clásico jefe que es incapaz de pensar en los sentimientos de su empleado porque para eso está por debajo de él. El regreso de Luis Enrique es una excelente noticia. Todos nos alegramos de ello pero su vuelta podría haberse hecho bien o hacerse al estilo de Luis Rubiales. "Hola Robert, estás haciendo un trabajo magnífico, estamos contentos contigo pero como ya sabes nuestra idea para la Eurocopa era que Luis Enrique fuera nuestro seleccionador y estamos hablando con él para que regrese". ¿Era tan complicado decirle esto? Pues debe ser que sí. El viernes varios periodistas bien informados, preguntaron a Luis Rubiales si Robert Moreno se sentaría en la Eurocopa. ¡En la Eurocopa, no tras la Eurocopa! El presidente no le confirmó porque ya estaba negociando con Luis Enrique. Quizá no se esperaba la pregunta y por eso tiene, hasta el viernes por la noche, una justificación. Sin conocer su agenda, el sábado por la mañana lo primero que debía hacer era hablar con Moreno y explicarle la realidad, la verdad. ¿Qué hizo Luis Rubiales? ¿Ir de frente con Robert Moreno como él quiso que hiciera Lopetegui con él? No. El presidente de los valores no le dijo nada el sábado ni tampoco el domingo.

Esa falta de transparencia se tradujo en dos escenas bochornosas. La primera, el domingo, en una rueda de prensa que da lastima escuchar ahora por la pena que sientes por Robert Moreno. "Del uno al diez, tengo diez posibilidades de seguir. No podemos estar cuestionándonos porque aquí (los periodistas) se ha sobreentendido algo. Sois muy buenos dándoles vuelta a las cosas", dijo defendiendo a Rubiales y Molina. 24 horas después, sus posibilidades de continuar pasarían de diez a cero. Y sí, antes lo supo la prensa que él. Y sí, durante todo el fin de semana se habló de ello en la prensa, Rubiales habló con Luis Enrique y sí, nadie le dijo nada. Por eso, por esa ausencia de valores, Robert Moreno es el segundo seleccionador en año y medio que se marcha llorando de un vestuario.

El problema ya lo descubrió Robert Moreno sin darse cuenta. En esa misma rueda de prensa, preguntado por su posible continuidad a raíz de las dudas sembradas por Rubiales, afirmó que "mal iríamos si tuviese que ser ese canal de comunicación (la prensa). Casi mejor que yo no estuviera aquí o ellos allí. Sería una mala señal". Exacto, Robert. Tú ya no estás y Rubiales y Molina, casi mejor que no estuvieran más en la Federación.

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