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Steve H. Hanke

Los disparates de Argentina

Entrevista al profesor Steve H. Hanke

El profesor de economía de la Universidad Johns Hopkins, Steve Hanke, fue asesor del ministro argentino Domingo Cavallo durante el gobierno del presidente Menem, pero se convirtió en severo crítico del ministro de Economía bajo la presidencia de Fernando de la Rúa. El Dr. Hanke, quien también ha sido asesor financiero y monetario de los gobiernos de Lituania, Bulgaria y Montenegro, es académico del Cato Institute en Washington, columnista de la revista Forbes desde 1993 y de AIPE desde 1995. Hoy lo entrevistamos para que nos explique las razones de la debacle argentina.

AIPE:¿Cuáles han sido los más graves errores cometidos por el gobierno argentino en los últimos años, que condujeron a esa nación a la caótica situación actual?

Hanke:La dramática crisis política y económica que sufre la Argentina hoy es el resultado directo de un conjunto interrelacionado de disparates cometidos por el gobierno.

Disparate N° 1: En 1995 se paralizaron las principales reformas económicas, por lo que el sistema fiscal, el mercado laboral, el sistema de pensiones y de asistencia médica no fueron reformados, a pesar de la urgente necesidad de modernizarlos.

Disparate N° 2: En 1999, los argentinos eligieron un gobierno de izquierda. Aunque De la Rúa es un hombre decente, en la presidencia permaneció distante, de espalda a las realidades políticas y económicas de la Argentina.

Disparate N° 3: En los años 2000 y 2001, el gobierno de De la Rúa introdujo tres grandes aumentos de impuestos, recomendados por el Fondo Monetario Internacional. Esto aumentó exageradamente las más altas tasas de impuestos, por encima de lo que se paga en Estados Unidos. Y no ha debido sorprender a nadie que esos altos impuestos afectaron gravemente a la economía, lo cual produjo un colapso en los ingresos fiscales. El resultado fue que Argentina entonces no podía cumplir con sus deudas.

Disparate N° 4: En marzo de 2001, Domingo Cavallo fue nombrado ministro de Economía. Los principios de Cavallo son tan fluidos como los activos de un banco bien administrado. Esto, en combinación con su hiperactividad, se convirtió en un cóctel verdaderamente mortal.

Disparate N° 5: El 19 de junio, Argentina introdujo un sistema de cambio múltiple. Esto marcó el comienzo del fin porque Argentina abandonó su sistema poco ortodoxo de caja de conversión. Como consecuencia, se aceleró inmediatamente la sangría de sus reservas extranjeras.

Disparate N° 6: En diciembre, Argentina impuso un tope a los intereses pagados en pesos, con lo cual aceleró la huída de los depósitos.

Disparate N° 7: En un intento de frenar la corrida del peso y del sistema bancario, se impuso un control de cambios en diciembre.

Disparate N° 8: Se introdujo el argentino en diciembre. Esto no es otra cosa que un préstamo interno obligatorio, algo que en la Argentina tiene un largo y triste historial. Cada vez que Argentina se ha encontrado en problemas ha recurrido a imprimir billetes. Todos esos experimentos siempre terminan mal.

P:¿Cree usted que Argentina actuó bien al mantener la caja de conversión durante diez años?

R:No, desde hace tiempo pienso que no. El 1 de febrero de 1999, Kurt Schuler y yo le presentamos un informe al presidente Menem donde recomendábamos que Argentina saliera de su sistema no ortodoxo de caja de conversión y dolarizara la economía. La dolarización sigue siendo la única alternativa sana para la Argentina. Luego de la cesación de pagos por parte del Ecuador y de su crisis cambiaria y bancaria, ese país anunció el 9 de enero de 2000 que iba a dolarizar. Los resultados han sido muy buenos. Tanto la sangría interna como la externa revirtieron de inmediato, recuperándose los demás indicadores económicos. El 20 de diciembre, Kurt Schuler y yo publicamos un informe (en inglés) tituladoCómo dolarizar en Argentina, donde expusimos paso por paso lo que Argentina tendría que hacer para dolarizar su economía.

P:¿Se equivocó usted en su análisis del sistema de caja de conversión utilizado por la Argentina?

R:No, desde 1991, cuando Argentina adoptó su poco ortodoxo tipo de caja de conversión, Kurt Schuler y yo escribimos muchos artículos en los que advertíamos que para evitar un desastre Argentina tendría que hacer ortodoxa su caja de conversión o, de lo contrario, dolarizar la economía. Lamentablemente, ninguna de las dos recomendaciones fue instrumentada y se cumplieron nuestras predicciones.

P:¿Qué opina usted de la opción brasileña —una tasa de cambio flotante— para la Argentina?

R:Una tasa de cambio flotante para la Argentina sería un verdadero desastre. Y no tendremos que esperar mucho para constatar tal predicción. Lo único que tenemos que hacer es observar el valor del argentino flotante y hacerle seguimiento a las corridas bancarias de las próximas semanas.

© AIPE

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