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Thomas Sowell

Jueces de derechas que se hacen de izquierdas

La mayor parte de los principales intelectuales conservadores fueron progresistas, y con frecuencia radicales, en su juventud. Esto incluye a Milton Friedman, Friedrich Hayek y todo el movimiento neoconservador.

Thomas Sowell
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Existe la tendencia a etiquetar a los jueces como "progresistas" o "conservadores" –y las etiquetas pueden encajar, aunque sólo sea a grandes rasgos–, pero el verdadero rompecabezas son los jueces que empiezan en un bando y se desplazan al otro a lo largo del tiempo.

En la población en general, e incluso entre la intelligentsia, el desplazamiento ideológico habitual ha sido siempre el que se realiza de izquierda a derecha. El dicho "radical a los 20 y conservador a los 40" se ha cumplido con la suficiente frecuencia como para convertirse en cliché. La mayor parte de los principales intelectuales conservadores fueron progresistas, y con frecuencia radicales, en su juventud. Esto incluye a Milton Friedman, Friedrich Hayek y todo el movimiento neoconservador. En política, la principal figura conservadora del siglo XX, Ronald Reagan, fue progresista en sus primeros años.

En el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, sin embargo, el desplazamiento se ha dado en la dirección opuesta. En su extraordinario libro Conflicto Supremo, Jan Crawford Greenburg le sigue sistemáticamente la pista al movimiento hacia la izquierda de jueces del Tribunal Supremo que inicialmente formaban parte del ala conservadora del mismo.

El juez Harry Blackmun comenzó su carrera en el Tribunal Supremo votando con su colega de Minnesota, el conservador Warren Burger, presidente del mismo. Lo hacía con tanta frecuencia que los medios los llamaban "los gemelos de Minnesota". A lo largo de los años, sin embargo, Blackmun se desplazó constantemente hacia la izquierda y terminó estableciendo como su herencia judicial el veredicto de Roe vs. Wade que creó de la nada el "derecho constitucional al aborto".

De igual manera, el juez Anthony Kennedy comenzó su mandato en el Tribunal Supremo votando "con Scalia y Rehnquist más que ningún otro juez", como se observa en Conflicto Supremo. Los medios progresistas lo atacaron calificándolo de enemigo de los derechos civiles. Hace años, un juez que había trabajado con él cuando ambos eran jueces en California, advirtió en una reunión social que Kennedy no era "una persona fuerte". Otros avisaron sobre Kennedy en Washington, como se detalla en Conflicto Supremo, pero la Administración Reagan siguió adelante y lo nominó de todas maneras. El historial del juez Kennedy en el Tribunal Supremo justifica por completo todos estos recelos.

Al verse frente a críticas fulminantes, Kennedy empezó a desplazarse hacia la izquierda, no tanto como Blackmun pero lo suficiente como para que algunos de sus veredictos posteriores se contradigan con algunos de sus primeros fallos. Ahora los medios lo alaban como "un centrista" como Sandra Day O'Connor.

La juez O'Connor también comenzó su carrera votando junto al miembro más conservador del Tribunal Supremo de la época, William Rehnquist, en más del 80% de los casos. Pero a lo largo de los años también ella se desplazó a la izquierda, aportando habitualmente el quinto voto necesario para que los jueces progresistas del tribunal prevalecieran. Ahora también es elogiada en los medios.

Aunque los jueces del Tribunal Supremo tienen un mandato vitalicio, precisamente con el fin de darles independencia, ninguna medida legal o constitucional puede dar a nadie el carácter y las gallas necesarias para plantar cara a las críticas o resistirse a los halagos y el estatus de celebridad. Todas las presiones están encaminadas a desplazar a los jueces a la izquierda, en concordancia con la opinión de los medios progresistas y los profesores izquierdistas que dominan las facultades de Derecho.

Los jueces que permanecen fieles a la Constitución tal como está escrita y resisten a la presión para implementar el programa de la izquierda desde la magistratura serán despreciados como seres de miras estrechas, torpes y quizá incluso como estúpidos o inmorales. Pero aquellos que se suben a la ola izquierdista pueden estar seguros de que serán retratados como personas compasivas, brillantes o hasta profundas.

¿Importa esto a los jueces federales con mandato vitalicio? Laurence Silberman, uno de esos jueces, que trabaja en un tribunal de apelaciones federal, ha dicho abiertamente que, juzgando por lo que ha visto en su carrera, sí que importa.

Quizá la periodista más influyente de entre quienes denigran a los jueces conservadores y agasajan a los de izquierdas es la cronista legal del New York Times Linda Greenhouse. La susceptibilidad de los jueces a la influencia periodística en general la denominé "el efecto invernadero" por Linda Greenhouse (greenhouse significa invernadero en inglés) hace ya quince años, pero Jan Crawford Greenburg atribuye la paternidad del término al juez Silberman.

Él es quien merece el crédito por identificar esta debilidad judicial, que es mucho más importante que acuñar la frase.

Thomas Sowell es doctor en Economía y escritor. Es especialista del Instituto Hoover.

© Creators Syndicate, Inc.

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