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Vergüenza

Vergüenza, Sr. Rajoy, por su clamoroso silencio disfrazado de prudencia ante las declaraciones, en su periódico favorito, de sus amigos del dúo "Cobardón" que sólo deberían haber tenido como posible respuesta el cese fulminante del dúo.

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Vergüenza, Sr. Rajoy, por el penoso espectáculo que ha dado usted en su Comité Ejecutivo del martes.

Vergüenza, Sr. Rajoy, por su desprecio hacia los millones de votantes del PP en Madrid y hacia aquellos de otras autonomías defensores de las ideas liberales con las que usted quiere acabar desde el discurso sectario de Elche.

Asco, Sr. Rajoy, por considerar de su total confianza al Sr. Cobo (títere de Gallardón) cuando, entre otras acusaciones, tachaba públicamente de nazi (lo de la Gestapo) a la presidenta del PP de Madrid. Por cierto la que les derrotó por 98% a 2% en unas elecciones con voto secreto, no a mano alzada como les gusta a esos antidemócratas del dúo "Cobardón" y compañía.

Vergüenza, Sr. Rajoy, por su clamoroso silencio disfrazado de prudencia ante las declaraciones, en su periódico favorito, de sus amigos del dúo "Cobardón" que sólo deberían haber tenido como posible respuesta el cese fulminante del dúo.

Asco, Sr. Rajoy, porque ante el ataque público de "Cobardón" a la presidenta de la Comunidad de Madrid, no sólo se calló sino que además ha pretendido que la presidenta no pueda defenderse públicamente y lo haga sólo en el ámbito del partido.

Vergüenza, Sr. Rajoy, por su silencio otorgante ante las quejas de "Cobardón" cuando lloriqueaba ¡otra vez! por unos "seguimientos" que ya en su día El Mundo demostró como falsos. El miedo se lo tenemos muchos de nosotros al dúo "Cobardón" por su atraco constante a nuestros bolsillos.

Vergüenza, Sr. Rajoy, por su acusación, sin pruebas mientras no las presente, de que 107 de los 110 alcaldes de la Comunidad de Madrid firmaron bajo presión manifiestos contra su persona. Opiniones, por cierto, publicadas, tras el ataque a la presidenta de la Comunidad de Madrid ante su silencio vergonzoso.

Vergüenza, Sr. Rajoy, por insultarles considerando que no tienen opiniones propias lo que equivale a decir que son marionetas de alguien a quien, si realmente existe, usted no se atrevió a mencionar.

Asco, Sr. Rajoy, por situar en igual plano al violento y reiterado agresor con la persona agraviada.

Vergüenza, Sr. Rajoy, por adoptar un tibio término medio, supuestamente virtuoso, mediante el cual lo que hace es aceptar el error como argumento válido de un razonamiento.

Gracias, sí, Sr. Rajoy, porque sin pretenderlo ha quedado claro por qué en temas como el aborto, la libertad o las infamias de "Cobardón", usted se planta en un falaz término medio que no puede existir entre el aborto y el anti-aborto, entre la libertad y la sumisión o entre la verdad y la mentira.

Vergüenza, Sr. Rajoy, por creerse los cantos de sirena de algún periodista de su corte o del Sr. Arriolobos, asegurándole que la presidenta de la Comunidad de Madrid está sola en el partido y que sin ella heredará fácilmente el poder. Probablemente esté sola en esa camarilla que es el Comité Ejecutivo, pero la arropan millones de votantes en toda España de cuyos votos puede usted despedirse.

Vergüenza, Sr. Rajoy, si es cierto que usted mantiene en un despacho en la sede del PP al Sr. Bárcenas o que ha reincorporado como asesor a un ex alcalde cesado por indicios de corrupción en la Comunidad de Madrid.

Vergüenza, Sr. Rajoy, por su intervencionismo en el nombramiento del presidente en Caja Madrid. Quien tiene el mandato legal para hacerlo es la Comunidad Autónoma. No aceptarlo es cuestionar parte de nuestro ordenamiento jurídico. La presidenta de la Comunidad de Madrid lo que ha hecho es defender sus competencias ante los ataques desde el principio del Sr. Gallardón, al que usted una vez más no supo ó no quiso frenar.

Vergüenza, Sr. Rajoy, por considerar idiotas a los votantes del PP y creer que le van a votar a ciegas sin saber qué ideas y principios va a defender usted. ¿Cree usted que haber aceptado de facto el separatismo catalán con la "cláusula Camps" o el Estatuto de Andalucía, es tener una idea clara de España? ¿Cree usted en lo de bajar impuestos cuando su favorito, el Sr. Gallardón, endeuda hasta las cejas a los más de seis millones de madrileños y de paso los fríe a impuestos? ¿Cree usted que las ideas liberales a las que usted trató de expulsar en un penoso discurso hace algo más de un año en Elche y que fueron defendidas por Aznar, Zaplana, Pizarro, San Gil, Cascos, Acebes, Rato, Guindos y un largo etcétera, tienen sitio en su partido? ¿No será que piensa que el liberalismo es lo que defiende el socialista Obama y no lo que propugnaron figuras de categoría mundial como Hayek, Friedman, Mises, Revel, Thatcher o Reagan?

Comprendo Sr. Rajoy que las manifestaciones de un españolito de a pie como yo sin ninguna influencia le traigan al pairo y comprendo también que, como anda sobrado de votos, le importen un soberano bledo los que dependen de mi familia.

Pues nada Sr. Rajoy, ánimo y ante el precipicio al que ha acercado España el presidente Rodríguez continúe con su defensa suicida de las ideas socialdemócratas de los Fraga, Villalobos, Gallardón, etc. y profundice todavía más en la destrucción del PP que refundó Aznar, convirtiéndolo en un nuevo Partido Populista o Peronista.

Vicente Boceta Álvarez es técnico comercial y economista del Estado.

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