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Armas para la República Islámica

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Rusia ha informado a la Administración del presidente Bill Clinton de que abandonará de forma unilateral el acuerdo secreto sobre la venta de armas a Irán. Este acuerdo fue firmado en 1995 por el vicepresidente, Al Gore, y el entonces primer ministro ruso, Víctor Chernomirdin. No obstante, fue dado a conocer a la opinión pública estadounidense por el periódico “The New York Times” a mediados del pasado mes de octubre.

El documento –sobre un tema tan sensible para la diplomacia americana- permitía a Rusia seguir vendiendo armas convencionales al régimen iraní hasta diciembre de 1999, sin el riesgo de padecer las sanciones por parte de Washington. Y es que la legislación estadounidense castiga con sanciones económicas a todos los que venden armas a los países presuntamente involucrados en el terrorismo internacional. EE.UU., al parecer, quedó satisfecho con la promesa rusa de poner fin a sus ventas a Teherán en 2000. Y más, para compensar la futura pérdida del mercado iraní, los americanos prometieron al Kremlin encontrar nuevos clientes para sus armas, transferirle su propia tecnología bélica más moderna y ayudarle a entrar en la Organización de Exportadores de Armas.

La administración Clinton cumplió su palabra. El año pasado, Rusia vendió al extranjero productos de su industria militar, la única que todavía funciona en el país, por un valor de 788.000 millones de pesetas. Mientras, el suministro de armas rusas a Irán ha continuado este año. Rusia vendió a la Republica Islámica centenares de tanques modernos y blindados tipo BTR, aviones de combate, minas y obuses de artillería, así como un submarino diesel pertrechado con torpedos de alta precisión.

La parte rusa justificaba sus últimos suministros por los “atrasos” de los años anteriores. Esta situación provocó las críticas de George Bush contra su adversario durante la campaña electoral. El candidato republicano reprochó a Gore haber violado la ley sobre sanciones que él mismo promovió en 1992 junto con el senador John McCaine. Le atacó también por haberse fiado de Chernomirdin de la forma más ingenua. Bush calificó a Chernomirdin de interlocutor sospechoso y político corrupto. El antiguo primer ministro ruso amenazó a Bush con un juicio “por difamación”, pero no cumplió con su amenaza.

Ahora resulta que Bush tenía razón. El ministro ruso de Exteriores, Igor Ivanov, informó a su colega, Madeleine Albright, de que Rusia se desvincula del acuerdo Gore-Chernomirdin desde el próximo 1 de diciembre. La noticia provocó un nuevo escándalo en Estados Unidos, a pesar de que los americanos ya están bastante acostumbrados a los desmanes políticos del Kremlin. El tema de sanciones económicas será resuelto, al parecer, posteriormente, por el nuevo presidente de Estados Unidos. “La violación por parte de Rusia de sus compromisos en el marco del acuerdo secreto no ha sido una gran sorpresa”, ha declarado el senador de Kansas y miembro del Comité para los Asuntos Exteriores, Sam Brownbek. “El vicepresidente firmó el acuerdo para cerrar los ojos ante los suministros de armas rusas a Irán. Pero ahora está muy claro que no se puede dejar más este asunto sin respuesta adecuada”, añadió.

Hay que recordar que, durante su campaña electoral, Gore calificó sus contactos con Chernomirdin y la firma de acuerdos bilaterales como uno de los mayores éxitos de su labor como vicepresidente.

Al parecer, se equivocaba... Y para que no haya dudas de que los rusos son socios de “mucho fiar”, un alto representante de Moscú declaró recientemente que dejarán de pagar su enorme deuda exterior acumulada en los últimos años. Así que, nos hallamos ante todo un rompecabezas para los políticos y empresarios occidentales a la hora de firmar nuevos acuerdos con sus colegas del Este.

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