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Compra-venta de escaños

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En Rusia se aproximan las elecciones a la Duma, cámara baja del parlamento, una temporada de grandes negocios para los partidos políticos. La diferencia entre la democracia occidental y la rusa consiste precisamente en que los partidos políticos rusos “recogen la cosecha” antes de las elecciones. Además, esta cosecha la obtienen en billetes verdes. El “negocio” consiste en vender una parte de los futuros mandatos parlamentarios a los grandes empresarios dispuestos a soltar millones de dólares para conseguir la inmunidad parlamentaria y favorecer su negocio desde la cúpula del poder legislativo. No es ningún secreto que la mayoría de los que se compran un escaño parlamentario son líderes de todos los tipos de mafias que operan en Rusia.

Según el periódico moscovita “MK”, el campeón absoluto de ventas parlamentarias es el carismático líder populista de corte nacionalista, Vladímir Yirinovski. Reserva unos pocos escaños para sus familiares y los colaboradores más fieles y los demás los vende. El precio oscila entre 1,5 y 2 millones de dólares. Todo depende del estatus financiero del candidato. Yirinovski no se limita a vender escaños. Tiene el don de recoger la cosecha verde también tras las elecciones. Y es que según la legislación rusa, cada diputado puede contar con una cantidad ilimitada de consejeros y ayudantes. El partido de Yirinovski es el que más consejeros tiene. Los carnets se venden como churros. Cualquier mafioso desea poseerlo. Con esta documentación en el bolsillo se puede, por ejemplo, conducir borracho o aparcar el coche en cualquier sitio: la feroz policía rusa no acosa a los de la Duma. Durante la guerra de las mafias en los años 90, aparecían a menudo en las calles de Moscú cadáveres de los “consejeros” de Yirinovski. Y el más listo y cínico de los políticos rusos explicaba a la prensa que eran mártires de la democracia.

Otro grupo que opera con gran éxito en el mercado parlamentario son los comunistas. Con sus aliados de la facción agraria cuentan con más de cien escaños. Dedican a la venta un 20% de sus mandatos. El que más escaños va a comprar este año es el magnate, Mijail Jodorkovski, propietario de la petrolera “Yukos”. Según “MK” pagará a los comunistas unos 20 millones de dólares. No pretende obtener influencia política. Simplemente no quiere que se revisen las privatizaciones de los años 90, de las que ha sido un gran beneficiario. Entre los candidatos de “Yukos”, según el periódico “Vedomosti”, figura el ex-general del KGB, Alexey Kandaúrov, cuya trayectoria profesional complace a los comunistas.

Es curioso que los capos mafiosos prefieran tener negocios con los partidos donde hay más disciplina. No les importa la orientación política. Los grupos liberales de derecha –“Yabloko” y Unión de las Fuerzas de Derecha–, divididos por los conflictos internos, no atraen a los compradores. Y es que hay mucho riesgo de que uno pague y no gane nada por las discrepancias entre los líderes liberales.

La cuestión está aún peor en el partido del poder “La Unidad”, formado por funcionarios públicos. Por supuesto, no se trata de que este partido esté compuesto por gente honrada. El problema es que en este grupo hay varios centros estables de poder y cada uno de estos “centros” vende los mismos escaños a personas diferentes. Durante las elecciones anteriores de 1999 hubo varios compradores que perdieron su dinero intentando pasar a la Duma con un mandato del partido oficioso. Menos mal que en aquel entonces el escaño costaba sólo unos 500 mil dólares.


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