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Kazaj-gate

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El pasado 30 de marzo la policía neoyorkina detuvo en el aeropuerto John F. Kennedy al empresario estadounidense, James Guiffen, antiguo consejero del presidente kazajo, Nursultán Nazarbáev. Guiffen, ciudadano estadounidense y portador de un pasaporte diplomático kazajo, se proponía viajar a Alma-Ata, capital económica de Kazajstán. La orden de su detención fue firmada por la juez, Debora Freeman.

Guiffen pasó en la cárcel sólo una noche antes de ser puesto en libertad bajo fianza de 250.000 dólares y sus bienes inmuebles, valorados en 10 millones de dólares. Está acusado, en una investigación que data de agosto de 1999, de haber recibido sobornos de la compañía estadounidense “Mobil” por haberle otorgado el derecho de explorar los yacimientos petrolíferos en Kazajstán. Se le acusa también de haber ingresado una parte de este dinero en las cuentas privadas de los altos dirigentes kazajos. Según la prensa estadounidense que cita fuentes judiciales, estos dirigentes son el antiguo primer ministro, Nurlán Balguimbáev, y el actual presidente, Nazarbáev. Este último, antiguo líder comunista de Kazajstán, sigue en el poder desde los tiempos bolcheviques, fulminando a toda oposición a su poder absoluto.

El escándalo kazaj-gate apareció de forma bastante curiosa. En 1999, en vísperas de las elecciones presidenciales de turno, Nazarbáev cometió un grave error al intentar deshacerse de su principal rival, Akezán Kazegueldín. Le acusó de corrupción, mientras la fiscalía del país se apresuraba a enviar a Bélgica una solicitud para que entregara a Kazajstán la lista de bienes inmuebles, presuntamente comprados en ese país por el rival del presidente. La fiscalía belga no encontró ningún inmueble a nombre de Kazegueldín, pero se enteró de ciertas cuentas bancarias en Suiza del mismísimo presidente. Al parecer, este descubrimiento permitió a la fiscalía neoyorkina abrir una investigación sobre el caso.

El poder kazajo hizo todo lo posible para que este caso no llegara a la opinión pública. El conocido periodista, Serguey Duvánov, que escribió un serie de artículos sobre el asunto, fue amenazado, golpeado duramente por unos “desconocidos”, acusado de “insultar al presidente” y posteriormente procesado y condenado a tres años y seis meses de cárcel por violar a una menor. La Unión Europea, el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa, la OSCE y Estados Unidos condenaron este juicio como “político y fabricado”.

La reciente detención de Guiffen se considera un “aviso” para el presidente Nazarbáev para que se prepare a afrontar graves problemas jurídicos. Y es que, según fuentes estadounidenses, el antiguo consejero está dispuesto a revelar el caso para salvar el pellejo echándole toda la culpa al presidente.

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