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Los rusos se niegan a aplicar el tratado Start II

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El ministro ruso de Defensa, Serguey Ivanov, declaró que el tratado Start II sobre la reducción de fuerzas nucleares estratégicas no entrará en vigor. El ministro acusó a Washington de haber hundido, con la salida unilateral del acuerdo sobre la defensa antiaérea de 1972, todo el proceso del desarme nuclear. “La decisión de Estados Unidos hace desaparecer cualquier mecanismo legal que regule la reducción de armas estratégicas. Es evidente que el tratado Start II nunca entrará en vigor”, manifestó Ivanov.

El ministro, amigo personal y mano derecha del presidente Putin, señaló que la decisión de Estados Unidos de dotarse de un escudo nuclear “destruye la base de todos los acuerdos internacionales, en especial de los que prohíben la proliferación de armas de destrucción masiva y las pruebas atómicas”. “Al ver que Washington no cumple el tratado ABM, otros países tampoco van a cumplir lo que han firmado anteriormente”, dijo el ministro. Al mismo tiempo, Ivanov declaró que Rusia “va a modernizar sus fuerzas nucleares” y que el “presidente ya ha dado órdenes correspondientes”.

Se trata de la primera reacción oficial rusa a la iniciativa de EE.UU. de abandonar el acuerdo antimisiles. Los observadores internacionales la consideran “muy dura” a pesar de que los primeros días tras la decisión del presidente Bush, los rusos han manifestado más bien su indiferencia. Putin hasta calificó el futuro escudo antimisiles como “juguete poco serio para las fuerzas nucleares rusas”. El mandatario se refería a que el nuevo sistema nunca podría con un ataque masivo de sus misiles.

Es de recordar que el tratado Start II fue firmado en enero de 1993. No obstante, la Duma, cámara baja del parlamento ruso, no lo aprobó hasta abril de 2000, debido a la oposición comunista y nacionalista que vieron en el documento un atentado contra la seguridad de su país. No hubo tiempo para ponerlo en práctica. El acuerdo prevé una drástica reducción de armas, ya que permite a las dos partes tener sólo 3.250 cabezas nucleares. Entre las armas más peligrosas que debían ser destruidas figuran los misiles “pesados” de largo alcance “Satán” PC-36M CTTM (con “características táctico-técnicas mejoradas”). El documento prohíbe también las cabezas múltiples, que hacen inútil cualquier sistema antimisiles.

Así que el gobierno ruso se considera, desde ahora, libre de cualquier compromiso, decisión que ha sido inmediatamente aplaudida por el PC y otras fuerzas radicales de Rusia, representadas en el Parlamento.

Sea como fuere, es evidente que el proceso de desarme nuclear iniciado hace más de 30 años está paralizado. Mientras tanto, en el mundo se conserva una enorme cantidad de armas peligrosas. Además, en Rusia, muchas de estas armas están caducadas, mal almacenadas y mal protegidas por falta de fondos. Hubo esperanza de que podrían ser destruidas. Ahora esta esperanza ya no existe. Y lo que existe es un peligro cada día mayor. No lo olvidemos: ¡Ben Laden y su banda de locos asesinos van sin collares ni bozales por el mundo en busca de alguna bomba de sobra en los arsenales!

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