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Pruebas nucleares

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Dos expertos estadounidenses, el analista de la CIA, Lawrence Turnbull, y el científico del laboratorio nacional “Sundia”, Charles Craft, acusaron a Rusia de realizar pruebas nucleares a pesar de su prohibición. En un artículo publicado por The International Herald Tribune demuestran que Moscú sigue con las explosiones no autorizadas por los convenios internacionales. Tienen lugar en el polígono nuclear de Mátochkin Shar, en el archipiélago ártico de Novaya Ziemlia. Se trata de pruebas “hidro-nucleares” de poca potencia. El objetivo de estos experimentos, según el artículo, es modernizar las cabezas nucleares de los misiles de largo alcance. Estas revelaciones han tenido reacciones inmediatas en el mundo. El gobierno de Nueva Zelanda envió una nota de protesta a Moscú pidiendo explicaciones y detalles sobre sus experimentos en el Ártico.

Rusia es uno de los 160 países firmantes del tratado que prohíbe las pruebas nucleares. El propósito de este documento no es sólo poner fin a las peligrosas explosiones, que causan un enorme daño para el medio ambiente, sino también frenar la carrera armamentista. Hasta el momento se ha considerado que, sin explosiones experimentales, es imposible modernizar las armas atómicas.

Pero el tratado contiene también una cláusula. Permite las pruebas que no producen “salidas” de energía atómica. Se trata de las explosiones conocidas como “subcríticas”. Se producen utilizando una pequeña cantidad de plutonio-239 o de uranio-235. Estos experimentos no causan una reacción en cadena y desprendimiento de energía nuclear. A pesar de eso requieren estrictas medidas de protección ecológica.

Rusia declara que sus experimentos se realizan en el marco de lo permitido. Necesita las explosiones para “controlar y comprobar” la seguridad de los arsenales ya existentes. Niega que se trate de perfeccionarlos. El director del Departamento de armas nucleares del ministerio de Energía Atómica “Minatom”, Nikolái Voloshin, calificó de “tontería” las acusaciones estadounidenses y neozelandesas. Acusó a estos países de meterse en los asuntos de Rusia y aseguró que, desde el año pasado, su país no produce artefactos nucleares y no se lo propone hacer en el futuro.

Mientras tanto, las manifestaciones pacifistas de este responsable contradicen las recientes declaraciones de altos militares rusos. Han reiterado, en muchas ocasiones, que su país está dispuesto a perfeccionar sus arsenales nucleares para hacer frente al sistema estratégico antimisiles de Estados Unidos. Se barajan varias opciones, incluso dotar a los misiles con múltiples cabezas nucleares. Las alegaciones de Voloshin contradicen también la misma doctrina militar rusa que prevé el “desarrollo de la defensa nuclear” en los próximos decenios por falta de medios para la modernización de sus fuerzas convencionales.

Las sospechas estadounidenses de que los experimentos rusos en Nóvaya Ziemlia sobrepasan lo permitido se confirman, paradójicamente, en el diario oficioso ruso “Strana.Ru”. El experto en temas nucleares Dmitri Safrónov asegura que, gracias a la moderna tecnología de experimentos nucleares, Rusia ha “podido burlar los acuerdos internacionales”. Confiesa que para perfeccionar las armas nucleares, hoy en día, no se necesitan grandes explosiones “estudiadas durante las cinco décadas anteriores”. Las pruebas de poca potencia se realizan en cámaras subterráneas de hormigón armado y hasta los sismógrafos de países vecinos no son capaces de detectarlas. Lo que interesa no es la potencia sino el “funcionamiento de unos sistemas electrónicos y mecánicos del artefacto”, según el experto ruso.

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