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Saakashvili, criatura de Shevardnadze

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Mijail Saakashvili, el protagonista de la última revuelta en Georgia y el candidato a la presidencia de esta república caucásica, es una criatura del ex-presidente, Eduard Shevardnadze. Fue el propio mandatario quien encontró hace ocho años a este joven desconocido y le alzó a la política. El "agradecimiento" de Saakashvili ya lo conoce el mundo entero: echó a su benefactor del poder aprovechando el descontento popular por el régimen. No podía ser de otra manera. El joven y dotado aprendiz simplemente utilizó los métodos de su perverso maestro: las leyes de la jungla.
 
A estas lecciones bien aprendidas se añaden las características personales del candidato número uno a la jefatura del Estado: su ambición y radicalismo, la búsqueda permanente de bronca, el desprecio hacia los demás, el populismo sin límites y una conducta impredecible. Los georgianos le llaman "Yirinovski caucasiano" en alusión a la similitud con el extravagante político ruso, Vladimir Yirinovski, íntimo de Sadam, Gadafi y Le Pen. Otros compatriotas comparan a Saakashvili con Hitler o con Stalin, especialmente con este último porque nació el mismo día, el 21 de diciembre, que el "padre del proletariado mundial". Hay muchos que aseguran que el nuevo líder es un psicópata y debe ser internado en un manicomio.
 
Este "regalito", el último que lanzó al mundo el sátrapa saliente, tiene sólo 36 años. Ni siquiera es georgiano: es descendiente de una familia armenia. Su abuelo fue un agente del KGB. En los tiempos estalinistas a los armenios, enemigos históricos de los georgianos, les colocaban en los órganos represivos en Georgia y viceversa. El sistema funcionaba de maravilla: las cárceles nunca estaban vacías.
 
Saakashvili-nieto no manifestó al principio ningún interés por el destino de su patria. Tras estudiar la carrera de abogado en Ucrania emigró a Occidente. Shevardnadze, en una busca permanente de personal que no le hiciera sombra, le encontró en Estados Unidos, donde trabajaba en un despacho de abogados. Fue incluido inmediatamente en las listas electorales del partido presidencialista. A los 28 años, en 1995, fue elegido diputado y nombrado presidente de la comisión parlamentaria para asuntos jurídicos. En este puesto Saakashvili manifestó las peores cualidades de su carácter, pero el presidente le seguía patrocinando porque necesitaba una discusión permanente entre los políticos de su país. Así le era más fácil desempeñar el papel de "padre de la nación".
 
Con el mismo propósito el presidente nombró al joven Saakashvili ministro de Justicia. Fue un grave error del viejo político. Su protegido no duró mucho en este puesto. En una de las reuniones del Consejo de Ministros acusó a todos sus colegas de corrupción. Tenía un informe contra cada uno de los miembros del Gabinete, quería detenerles inmediatamente y confiscar sus bienes. Por supuesto, tuvo que dimitir. A cambio, recibió el apreció de la hambrienta muchedumbre.
 
Se hizo opositor radical. Fundó un grupo llamado Movimiento Nacional que protagonizó numerosas peleas callejeras y enfrentamientos con la Policía. Hace un año fue elegido presidente del parlamento de la capital, Tbilisi. Ganó más apoyo de los indigentes capitalinos reparando personalmente azoteas, por supuesto, en presencia de las cámaras televisivas.
 
A pesar de autoproclamarse luchador abnegado contra la corrupción, está acusado de haber robado grandes cantidades de dinero de los 12 millones de dólares que el Banco Mundial otorgó para la reforma judicial en Georgia. Shevardnadze le acusa también de haber recibido dinero del magnate George Soros para financiar la reciente revuelta.

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