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¡Todos bajo las banderas!

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¿Cúal es la prioridad del presidente ruso, Vladímir Putin? Hemos oído en muchas ocasiones, especialmente durante sus reuniones con políticos europeos, que es “construir una Rusia democrática, amiga y socia de Europa”. Nos parece muy bueno este propósito. Pero resulta que el partido presidencialista “Yedinstvo” (Unidad) que es más putiniense que el mismo Putin, acaba de anunciar una prioridad muy distinta. En una reciente reunión en San Petersburgo, el líder de este partido, el general Serguey Shoigu, ha declarado, sin vacilar, que lo más importante en este momento histórico para Rusia es la preparación militar de su pueblo, especialmente de los jóvenes. No se trata sólo de reanudar la paranoica práctica bolchevique, cuando todos los adolescentes tenían que aprender a manejar un “kaláshnikov” y las adolescentes a curar las heridas. Se trata de un programa mucho más sofisticado para militarizar el país e inculcar a las jóvenes generaciones el odio hacia los “enemigos” de la nación.

En la larga lista de medidas para “mejorar la educación patriótica y militar” del pueblo aparece la propuesta de duplicar los gastos para abrir nuevas escuelas y academias militares. Y es que en Rusia hay decenas de centros de estudios militarizados donde los niños-cadetes llevan uniforme desde los 10 años. Los alumnos de “escuelas normales” que manifiesten interés por el tema militarista serán premiados con becas especiales. Se reanimarán las viejas estructuras soviéticas del DOSAAF (Sociedades Voluntarias de Colaboración con el Ejército de Tierra, la Aviación y la Marina) que se dedicarán a preparar militarmente a los jóvenes antes de ser reclutados para la tropa a la edad de 18 años. También se impulsará la tradición comunista de que cada alumno de la escuela secundaria, de 15 a 17 años, tendrá que pasar una especie de pruebas para recibir el título y la insignia GTO (Preparado para el Trabajo y la Defensa). Además de poder realizar los ejercicios físicos, practicados en el Ejército, el aspirante tendrá que saber manejar el fusil de asalto y lanzar granadas de mano.

Para los más jóvenes, “Yedinstvo” tiene previsto organizar juegos militares “Zarnitsa” (Relámpago), otra herencia del totalitarismo en la que los niños de 9-12 años, uniformados y con “kaláshnikov” de madera, participaban en unas maniobras militares infantiles, planificadas por adultos. Y como si fuese poco, se ha hablado de la necesidad de resucitar inmediatamente otro invento bolchevique: organizar cada trimestre en todas las empresas las llamadas “maniobras de defensa civil”. Se trata de un ritual colectivo en el que todo el personal de la fábrica u oficina, dotado de máscaras antigases y camillas, corre como loco fingiendo participar en trabajos de salvamento después de un presunto ataque nuclear de la OTAN.

Los participantes en la reunión de San Petersburgo lamentaron que en los “tiempos del caos” —época del presidente Yeltsin— se hayan perdido muchas tradiciones de la “educación patriótica y militar” y llamaron a restablecerlas cuanto antes. Para eso piden crear una amplia red de campos de tiro para los civiles, clubs de aviación, de radiocomunicaciones y otros centros para “fomentar el patriotismo del pueblo”.

Un día habrá que preguntar al presidente Putin cómo se compaginan sus declaraciones sobre la paz y la democracia con la psicosis militarista de su partido.

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