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Un submarino olvidado

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La nueva catástrofe de un submarino nuclear ruso K-159,que se produjo la semana pasada, nos hace recordar una historia similar de hace más de 33 años. Esta historia se conoce poco en España,a pesar de que tiene mucha relación con este país. Se trata del hundimiento el 12 de abril de 1970 del submarino soviético K-8, construído en 1959, con misiles y torpedos nucleares a bordo, en el golfo de Vizcaya. Fue de la misma serie denominada “proyecto 627A” (Kit – “balena” o November, según la clasificación de la OTAN) que el submarino recién perecido.

No obstante, hoy en día, a nadie le preocupa el “regalito” ruso que teóricamente puede ser mucho peor que el “chapapote” de la misma procedencia que derramó el “Prestige”. Porque nadie sabe lo que pasa con el reactor nuclear, los misiles y los torpedos del K-8, de 104,7 de eslora, que reposa a una profundidad de 4.680 metros. Aún persisten las incógnitas sobre cómo y por qué se hundió el submarino,aunque hay bastantes testigos de esta tragedia.

El 7 de abril de 1970,el capitán de fragata Vsévolod Bessónov, comandante del Kit, con 104 hombres a bordo, recibió la orden de dirigirse desde el Mediterráneo hacia el Atlántico Norte para participar en unas grandes maniobras navales de la flota rusa denominadas el “Océano”. El incendio, cuyas causas se desconocen, empezó el 8 de abril a las 10 de la noche cuando el submarino se encontraba en el Golfo de Vizcaya a una profundidad de 40 metros. Las fuentes rusas se limitan a decir que se produjo a “centenares de millas” de las costas españolas.

Desde el primer momento, la radio quedó averiada. Dieciséis marineros se asfixiaron por el humo en el octavo compartimento, otros 14 murieron abrasados por el fuego, entre ellos el equipo de 5 personas encargadas del reactor nuclear que, al parecer, pudieron apagar a tiempo. El submarino emergió inmediatamente a la superficie, pero sólo recibió ayuda en la madrugada del día 10. Primero fue un barco búlgaro y, posteriormente, varios buques soviéticos los que intentaron socorrerlo sin éxito. Una fuerte tormenta dificultó las labores de rescate. No obstante, unas 50 personas fueron evacuadas. Otros 22 marinos, incluido el capitán, permanecieron en el submarino, en su intento por salvarlo, hasta su hundimiento en la madrugada del día 12. Todos murieron. En el momento del hundimiento se produjeron dos fuertes “golpes hidráulicos” que sacudieron a los barcos de auxilio. ¿Qué fueron estos golpes? ¿Unas explosiones? Las fuentes rusas no dan detalles sobre el asunto. Tampoco sabemos si resultaron contaminadas las aguas del golfo tras el hundimiento, o lo serán en un futuro.

No lo sabemos, ya que no hubo ni interés, ni escándalo público. Tampoco vino a las costas vizcaínas Don Manuel con su bañador de Palomares.


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