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Una extraña comparecencia en Madrid

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A primera vista, la Conferencia Internacional sobre la Transición Democrática que se celebra estos días en Madrid no tiene nada de raro. Al fin y al cabo, el tema es interesante y actual, ya que todavía más de la mitad de los países del planeta no goza del privilegio de pertenecer al mundo libre. Tampoco España, país que vivió su propia transición, es lugar inadecuado para este tipo de foros internacionales.

Lo que nos extraña es el protagonismo en esta conferencia de la llamada “Fundación Gorbachov de Norteamérica”. Suena raro. Igual de raro sonaría la Fundación González de la Conchinchina, aunque no pretendemos comparar a estos dos políticos. ¿Será que el antiguo secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética ha contribuido al desarrollo de la democracia estadounidense? No lo sabemos.

Pero lo que sí sabemos con certeza es que el mencionado personaje, que hace poco citaba en sus discursos a Lenin más que Ben Laden cita a Mahoma, no tiene nada que ver con términos tales como “democracia” o “transición”. Su nombre está relacionado más bien con expresiones como “represión bolchevique”, “miseria”, “muerte” y “mafia”. En su propia patria goza de menos popularidad que cualquier perro callejero. Y es que, por lo menos, los perros se aprovechan de la misericordia de los rusos, que comparten con ellos la poca comida que tienen. En cuanto a Gorbachov, el único sentimiento que suscita en los ánimos de sus compatriotas es el deseo de escupirle a la cara y darle un buen bofetón. Ya hubo casos. ¿No será por eso que prefiere viajar por el mundo y tener su fundación en los Estados Unidos?

El odio del pueblo hacia él se explica fácilmente. Los que día a día hemos seguido su gobierno no oímos en aquel entonces de su boca, ni una vez, que se trataba de la transición del comunismo hacia la democracia. Más al contrario, no paraba de repetir que se dedicaba únicamente a perfeccionar el comunismo, siendo “fiel heredero” de las ideas de Lenin y Stalin. Por supuesto, las “reformas” que aprobaba tampoco tenían nada que ver con la transición al capitalismo. Se trataba, más bien, de recuperar el fundamentalismo bolchevique.

Por ejemplo, impuso en las empresas el control obrero y la elección del personal directivo por los trabajadores. Esta medida populista y demagógica sólo provocó una inmensa anarquía en la industria. La corrupción alcanzó dimensiones nunca vistas antes. Siguiendo al pie de la letra la línea ortodoxa, ordenó el desarrollo del “cooperativismo leninista” lo que tuvo como consecuencia la ruina del mercado interior y el auge del crimen organizado.

Las torpes medidas económicas, que privaron a la población de los productos elementales y promovieron la carestía, motivaron un descontento popular generalizado. Y como si fuese poco, limitó la venta de bebidas alcohólicas, lo que desbordó este malestar. Las protestas de la población, especialmente en Lituania, Georgia y Azerbayán, fueron brutalmente aplastadas por las fuerzas del órden con muchas víctimas mortales. Del caos salieron graves catástrofes tecnológicas, la más conocida es la que ocurrió en la central nuclear de Chernóbil.

Todavía no está estudiado, hasta el final, el papel de Gorbachov en el autogolpe comunista que organizaron sus máximos colaboradores en agosto de 1991 para frenar el movimiento democrático nacido a espaldas del régimen y en el marco de la protesta popular por la política ultra-bolchevique. Hay fuertes sospechas de que Gorbachov no fue víctima, sino uno de los protagonistas de esta intentona que finalmente le costó la presidencia del país.

Durante su gobierno intervenía mucho y hablaba sin límites. Lo peor de todo es que los rusos no entendían lo que quería decirles. Nunca aprendió a exponer sus ideas de forma más o menos clara. Y es que el balbuceo de Gorbachov fue motivo de numerosos chistes, igual que su avaricia campesina y su subyugación ante su carismática, y hoy en día difunta, mujer Raísa.

En vista de lo expuesto, queremos preguntar: ¿Para que sirve el protagonismo de Gorbachov en la conferencia en Madrid?¿Qué experiencia positiva nos puede aportar un político fracasado? Ahora, utilizando la ignorancia y la mala memoria de la gente, se presenta como padre de la democracia y gran libertador del pueblo ruso. A quienes le conocemos a él y a Rusia nos da asco, especialmente porque consideramos que la manipulación de la historia en los temas relacionados con la democracia es inadmisible.

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