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¿Invitará Zaldívar a los disidentes?

Es lo que los cubanos y los iraquíes pueden esperar de Zapatero. Como ya hizo en Irak, también en Cuba pretende abanderar "la rendición"

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A Bush le piden que rectifique y que no les recuerde lo innegable. A Castro, no. Le respetan mucho más que respetan a sus víctimas. Pocas horas después de reunirse con su homólogo castrista sin exigirle rectificación alguna por haber insultado gravemente a José María Aznar, el ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Zapatero, pidió a la Casa Blanca que matizara unas declaraciones de Bush en las que recordó lo que todos sabemos, y es que la decisión de Bambi de huir de la selva de Irak "envalentonó a los terroristas". A Moratinos le molesta mucho que desde EEUU le recuerden lo que nadie que no sea un sectario puede negar; sin embargo, jamás protestó porque Castro insista en ofender y calumniar a un ex presidente de su país y a casi diez millones de españoles que votan al Partido Popular.
 
Y es que ni Zapatero ni su ministro se atreven con el Monstruo de Birán. No quieren encolerizar a la bestia y, contra toda esperanza, simulan que intentan convencerle con buen talante. Tal vez teman que –como ya hizo con Felipe González– les recuerde los crímenes de estado. Aunque pretenda que nos olvidemos, y diga ahora que sólo desde la legalidad se puede enfrentar el terrorismo, ZP ya era diputado socialista en tiempos del GAL. Si entonces jamás denunció que con fondos públicos se financiaran torturas y asesinatos, ¿por qué iba hoy a recordarle a Castro lo que no quiere que le recuerden a él?
 
Dentro de pocos días comprobaremos hasta dónde llega su respeto por Esteban Dido. Después de la brutal ola represiva desatada en la Isla y de que los mafiosos comunistas fusilaran a tres jóvenes negros por intentar huir de ellos sin causar daño alguno, los gobiernos europeos se comprometieron a invitar a algunos disidentes cuando en sus embajadas se celebrara alguna fiesta nacional. El 12 de octubre le toca a España. Conociendo el talante de Zenta Pe nos tememos lo peor. Veremos qué hace Carlos Alonso Zaldívar, pero no nos sorprendería que prefiera humillar a las víctimas antes que incomodar a sus verdugos.
 
Moratinos confirmó el viernes que en Nueva York habló con Pérez Roque de la excarcelación de los presos de conciencia. Probablemente se conforme con la de Raúl Rivero. El amigo de Arafat no nos ha informado de si ha llegado a algún tipo de compromiso con el correveidile de Castro, pero es probable que Pérez le haya advertido de que si quiere que Rivero sea excarcelado, antes España ha de negarse a recibir a los disidentes en su embajada en la Habana. Así que es probable que Carlos Alonso Zaldívar asuma la vergüenza de ser el primer embajador que se someta al chantaje de los verdugos después de que la Unión Europea decidiera honrar en Cuba a los activistas de los derechos humanos que no comulgan con los valores de la robolución.
 
A Castro le fastidia que los europeos escuchen y respeten a los que no se conforman con ser sus esclavos. Pronto saldremos de dudas, pero por lo que hoy sabemos, o mucho cambian las cosas, o Zaldívar, obedeciendo órdenes del Palacio de Santa Cruz, lejos de honrar el valor de héroes como Óscar Elías Biscet o Martha Beatriz Roque, complacerá a su torturador. Es lo que los cubanos y los iraquíes pueden esperar de Zapatero. Como ya hizo en Irak, también en Cuba pretende abanderar "la rendición". A los terroristas les ofrece sonrisas y buen rollito. A sus víctimas, traición y olvido. El 12 de octubre comprobaremos hasta dónde es capaz de llegar con tal de amigar con el tirano.

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