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Robin, el amigo de los niños

Señores, que se les ve el plumero: pretenden bypasear a los padres españoles para que no controlen los postulados morales en que desean educar la sexualidad y la afectividad de sus hijos

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El Ministerio de Sanidad y Consumo que dirige el Sr.Soria ha hecho pública el día 9 de enero una nota de prensa anunciando la última herramienta que se le ha ocurrido al Gobierno de Zapatero para educar a los niños y jóvenes españoles al margen de sus padres.  Se trata del robot Robin, un asistente de Windows Live Messenger, que se podrá agregar como contacto “para ayudar y orientar a los jóvenes sobre temas de sexualidad y enfermedades de transmisión sexual”. Estos robots, dicen, “son innovadores programas de software que dan información en tiempo real sobre cualquier tema previamente definido”. Y añadía: esta nueva herramienta “permite abrir una nueva vía de información para los más jóvenes en su mismo idioma” – el idioma de Messenger, se entiende-. Y lo justificaba en cuanto que, al hablar con un ente virtual, “los jóvenes podrán hacerle preguntas sobre estos temas en la intimidad, sin pasar vergüenza de ningún tipo”.
 
Veamos. El Ministro opina que los niños y jóvenes españoles no hablan con sus padres de temas sexuales porque “les da vergüenza”. Y como les da vergüenza, supone que los niños y jóvenes españoles hablan de estos temas con sus amigos. Como el Sr.Soria teme, nunca se sabe qué les van a decir sus amigos. Conclusión: el Gran Hermano puede ocuparse de ello; les crea un amigo virtual, con el que podrán hablar sin vergüenza de estos temas. Lógicamente el nuevo amigo virtual, precisamente por su cualidad de robot, contestará exactamente y únicamente aquello para lo que esté programado. Conclusión: el nuevo amigo de los niños y jóvenes españoles será el ventrílocuo  virtual del Sr.Soria, la Sra. Cabrera, y el Sr. Zapatero.
 
Sigamos traduciendo: los Ministerios implicados –Sanidad y Educación- saben que hay ya millares de familias que se han negado a que sus hijos se les adoctrine en los postulados relativistas en lo moral y en la ideología de género del programa de Educación para la Ciudadanía. No olvidemos que según la LOE, uno de los objetivos
-¡objetivos!- del sistema educativo es la educación afectivo-emocional. Para ellos, esos millares de familias no pueden escaparse así como así. Veamos: ¿qué hacen los niños y jóvenes al margen de sus padres...? Se conectan a internet. Bien!, han dicho: pongámosles un profesor particular: su nuevo amigo Robin.
 
Señores, que se les ve el plumero: pretenden bypasear a los padres españoles para que no controlen los postulados morales en que desean educar la sexualidad y la afectividad de sus hijos, mediante las nuevas tecnologías que lógicamente son más difíciles de controlar, por muy responsable que seas como padre. Y desde luego, por su propia naturaleza, Robin será sólo un informador –e informador sesgado-, pero jamás podrá ser un educador.
 
¿Alertará Robin, por ejemplo, de la revisión de la Cochrane según la cual el uso de condones reduce la transmisión de HIV en un 80%, es decir, no protege en un 20% de veces? ¿Alertará Robin del síndrome post-aborto? ¿Alertará Robin...?
 
Muchos países europeos empiezan a estar ya de vuelta en cuestión de información sexual masiva, y recientes estudios de Gran Bretaña están poniendo de manifiesto el
estrepitoso fracaso de la actual educación sexual – más bien, mera, fría, despersonalizada “información” sexual-, al constatar que la banalización entre los adolescentes de la sexualidad y el fácil y descontrolado acceso a los anticonceptivos ha ido de la mano de un aumento espectacular en el número de abortos. A los ideólogos del género esto les parece una rutina más en la vida de cualquier joven, casi casi como lavarse los dientes; sin embargo, lo que es en verdad es una tragedia humana de grandes dimensiones.
 
Decía Massimo Borghesi en El sujeto ausente que en el actual contexto juvenil, marcado por un empirismo de carácter estético, la categoría de experiencia indica por lo demás el “tener experiencia”, la sucesión temporal de sensaciones nuevas, no probadas anteriormente. Se trataría de experimentar lo nuevo, lo diferente, lo excitante. Pero que nuestra experiencia de realidad está siempre mediada por  rostros, encuentros, gestos de humanidad o de deshumanización que, contenidos en lo secreto del ánimo, orientan nuestra mirada. Y citando a Pavese, añadía: “Pero resulta que se es feliz sólo saliendo de uno mismo...En una relación verdadera el yo encuentra un placer que no se resuelve en las intenciones inmediatas de la relación. Hay una excedencia que se llama gratuidad...El sexo es un incidente. Lo que recibimos es momentáneo y casual. Nosotros miramos a algo más recóndito y misterioso de lo que el sexo es sólo un signo, un símbolo”. ¿Les hablará Robin de Pavese?
 
A lo mejor algunos padres desearían explicar las cuestiones sexuales y amorosas a sus hijos con la idea del poeta alemán Rainer Mª Rilke, quien ha identificado con singular eficacia el drama de la relación amorosa, intuyendo que sucumbir a esta espiral no es la única salida: «Esta es la paradoja del amor entre el hombre y la mujer: dos infinitos se encuentran con dos límites; dos infinitamente necesitados de ser amados se encuentran con dos frágiles y limitadas capacidades de amar. Y sólo en el horizonte de un amor más grande no se devoran en la pretensión, ni se resignan, sino que caminan juntos hacia una plenitud de la cual el otro es signo». Pero claro, el Ministro de esto no entiende...
 
Educar a los hijos al margen de los padres... Algún Tribunal debería decir algo al respecto.

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