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El Papa bendice a los maleantes de la OCDE

¿La Iglesia interpreta el mandamiento de Dios a Moisés de "No robarás" no como un absoluto, sino como "No robarás a menos que tengas la mayoría de votos en el parlamento o el Congreso"?

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El Times Online londinense informaba recientemente de que, según fuentes vaticanas, el Papa Benedicto XVI está trabajando en su segunda encíclica, un pronunciamiento doctrinal que condenará la desgravación fiscal como "socialmente injusta". El Pontífice denunciará el uso de los paraísos fiscales y las actividades bancarias en aguas internacionales por parte de individuos acaudalados, porque reducen los ingresos fiscales a beneficio de la sociedad en conjunto.

El Papa Benedicto podría beneficiarse de cierta formación académica. La desgravación fiscal es la conducta legal en la que los particulares disponen sus asuntos con el fin de reducir la cantidad de ingresos que son gravables. La desgravación fiscal incluye todo el abanico de actos legales como invertir en bonos libres de impuestos, tener planes de salud pagados por la empresa, realizar donaciones de caridad, abandonar un puesto de trabajo y tener cuentas en otro país. La evasión fiscal alude a la conducta por parte de individuos de reducir sus obligaciones fiscales mediante medios ilegales. La evasión fiscal consiste de actos ilegales tales como declarar falsamente personas a cargo, declarar a la baja los ingresos o hinchar los gastos.

La segunda encíclica del Papa Benedicto le coloca en compañía directa de un grupo de maleantes conocido como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (la OCDE), una burocracia internacional acuartelada en París y que abarca 30 naciones industriales, en su mayor parte Europa Occidental, las islas de la costa del Pacífico y Norteamérica. Uno de sus informes concluía que las naciones con impuestos reducidos son malas para la economía mundial, e identificaba 35 jurisdicciones culpables de "peligrosa competencia fiscal”.

En opinión de la OCDE, la peligrosa competencia fiscal se da cuando una nación tiene impuestos tan bajos que el ahorro y las inversiones son atraídas desde otros países de la OCDE con impuestos altos. La lista negra de países que ellos han identificado como paraísos fiscales, poseedores de leyes firmes en materia de privacidad financiera e impuestos bajos o inexistentes sobre actividades concretas, incluyen Panamá, las Bahamas, Liberia, Liechtenstein, las Islas Marshall y Mónaco .

La OCDE exige que estas naciones, así como los centros financieros en aguas internacionales en el Caribe y el Pacífico, pongan en la práctica su soberanía fiscal a disposición y actúen como recaudadores fiscales en funciones de naciones como Francia o Alemania. Esto sería un sueño para los políticos y malas noticias para los contribuyentes del mundo; afortunadamente el duro trabajo del Centro para la Libertad y la Prosperidad ha frustrado el cártel fiscal propuesto de la OCDE.

El Papa Benedicto comparte algunas de las metas de la OCDE en su ataque a las jurisdicciones con impuestos bajos. Para apoyar su estado del bienestar, las naciones europeas tienen que tener impuestos elevados. El gasto gubernamental supera el 50% del PIB en Francia, Suecia, Alemania o Italia. Si los europeos, como ciudadanos particulares y empresarios, se reubican, invierten o ahorran en otras jurisdicciones, significa que hay disponible menos dinero a gravar para apoyar sus estados del bienestar. El Papa expresa la misma preocupación al decir que los paraísos fiscales reducen los ingresos fiscales a beneficio de la sociedad en conjunto. La supervivencia de un estado del bienestar cada vez más enorme exige el asalto a la competencia fiscal jurisdiccional. 

Hay una cuestión más fundamental que yo formularía al Papa: ¿debe la Iglesia Católica Romana apoyar el estado del bienestar? O, dicho más claramente, ¿debe la Iglesia apoyar el uso de poderes de coacción del gobierno para permitir que una persona viva a expensas de otra? Dicho con aún mayor claridad, ¿debe la Iglesia apoyar la incautación de propiedades de una persona por parte del gobierno y su entrega a otra a la que no pertenecen? Cuando tal acto se hace en privado, lo llamamos hurto.

El Papa dirá que el estado del bienestar refleja la voluntad del pueblo. ¿Significará eso que la Iglesia interpreta el mandamiento de Dios a Moisés de "No robarás" no como un absoluto, sino como "No robarás a menos que tengas la mayoría de votos en el parlamento o el Congreso"?

Comparto el deseo del Papa Benedicto de ayudar a nuestros hermanos en dificultades. Pero estoy seguro de que echar mano al bolsillo propio para hacerlo es encomiable y loable. Echar mano al bolsillo ajeno para ayudar al hermano en dificultades es despreciable y digno de condena.

© Creators Syndicate, inc.

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