Menú

¿Desinformación u oportunismo?

0
El exilio cubano es muy versátil. Se ha incrementado por oleadas desde hace 45 años y cada ola ha tenido cuantitativamente y cualitativamente diferencias. Generalmente, los recién llegados –o los que han vivido la mayor parte de su vida en Cuba– son los más desubicados y perdidos dentro de un Estado con una democracia que se le niega en el suyo. Partiendo de ello, se pueden entender las diferentes posturas que tienen respecto a los conflictos internacionales y al propio drama cubano.
 
Mientras más “lavado de cerebro” se sufre en Cuba, más tenue suele ser la condena al régimen que los oprimió, y efectivamente, cuentan con un “antinorteamericanismo” que se niegan a abandonar –o al menos analizar sin prejuicios– y que es producto de la educación marxista-leninista para formar al “hombre nuevo”, obligadamente recibida. Si eso sucede a los que tienen medios suficientes para informarse, que se puede esperar de los que sufren en Cuba como disidentes.
 
Es muy diplomático, democrático, y hasta políticamente correcto, felicitar a un nuevo jefe de Gobierno elegido por medio de los votos de sus ciudadanos, pero de ahí a la conveniencia de ponerse a emitir juicios de valor poco inteligentes va un buen trecho. Ya vimos las felicitaciones de Castro a Zapatero (añadiéndole un exceso de complacencia), que podría afectar más a la imagen del nuevo presidente que beneficiarlo, sobre todo viniendo de un ser carente del humanismo mas elemental. Hasta los terroristas –a su más humana forma– han dado muestras de regocijo por la victoria del líder socialista.
 
De acuerdo estamos en que Zapatero debe ser –por elemental cortesía– felicitado, pero cuando nos excedemos en elogios es preciso analizar a que se deben esos excesos.
La carta de felicitación emitida por el Partido Socialdemócrata de Cuba (PSC) deja mucho que desear en cuanto a objetividad y diplomacia. Es una misiva de pocas palabras y sobran la mayoría, si no se quiere dar la imagen de “pelota”(“guataquería”).
 
Comienza así: «Con regocijo hemos recibido la noticia del triunfo del PSOE en las recién celebradas elecciones,... ». Es evidente que estando en Cuba –y careciendo de otra información distinta a la proveniente de los medios oficiales– el “regocijo” de Castro ha pasado del Granma a la carta, y no han reparado en la coincidencia de ambos. Resulta frustrante, o más bien incomprensible, que puedan coincidir un asesino y una víctima en la alegría de lo que representará la futura postura del nuevo gobierno español para Cuba. Algo falla. Zapatero ha sido agasajado por Castro y el tirano está convencido que el nuevo presidente español corresponderá a sus intereses. Intereses que, si son buenos para el gobernante cubano, no lo pueden ser para los cubanos que tiraniza, y por ende, imposible su utilidad para la disidencia que dice representar el ansia de libertad de los oprimidos.
 
El texto de la misiva continúa: «abre una puerta de esperanza hacia los cambios sociales en España y son una reafirmación de la confianza en las instituciones democráticas en la lucha contra el terrorismo»; es decir, tal parece que España estaba socialmente reprimida o estaba bajo una dictadura “neoliberal” de las que le encanta denunciar a Castro.
 
Con el PSOE –según los firmantes de la carta– vuelve la esperanza y la confianza en las instituciones para combatir el terrorismo ¿Se referirán a los GAL? Más adelante, expresan: «Transmita al pueblo español en general y a los miembros del PSOE en particular las felicitaciones del Partido Socialdemócrata de Cuba por esta victoria; victoria de las ideas socialistas y democráticas en España» .
 
¿Qué socialismo conocen ellos? Al menos, los cubanos que estamos en España estuvimos gobernados por el socialismo democrático de Felipe González y no tiene nada que ver con ese socialismo padecido por los países satélites de la antigua URSS y de la que Cuba queda como último exponente del hemisferio, y eso porque el discípulo venezolano de Castro aún no lo ha reconocido, aunque lo hará.
 
No debemos olvidar que la revolución cubana fue “verde como las palmas” hasta que Fidel decidió volverla bien roja de la sangre de sus enemigos. Enemigos que solo buscaban la libertad y la democracia que muchos sienten vergüenza de defender sin cortapisas.
 
Solo queda estar seguros sobre ¿qué se pretendía con esa carta de felicitación? Y si hubiera ganado el Partido Popular ¿cuál sería el contenido del escrito? ¿O no habría? Para la causa de la libertad de Cuba, no se entienden compromisos ajenos a los de la obtención de la democracia y el respeto a los derechos humanos más elementales.
El Partido Popular ha ayudado de acuerdo a sus posibilidades a promover un tránsito en Cuba, no reconocerlo no solo nos hace desagradecidos, nos hace ser inescrupulosamente oportunistas por intentar recibir nuevos apoyos. Apoyo que merecemos sin necesidad de una condición distinta a la convicción de que hacemos lo justo y lo correcto.

En Internacional

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation