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Zoé Valdés

Un izquierdismo trasnochado, reaccionario y nervioso

Están nerviosos, saben que el chollo se les está acabando y han visto que una nueva

Zoé Valdés
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Están nerviosos, saben que el chollo se les está acabando y han visto que una nueva
Rocío Monasterio, en esRadio. | Luis Fernando Quintero

Están nerviosos, saben que el chollo se les está acabando y han visto que una nueva generación de jóvenes pensadores, sobre todo en Argentina y en Francia, está surgiendo con una fuerza indescriptible. Son jóvenes pensadores sin complejos, nada los ata a la izquierda, ni un hermano viceministro de la KKultura, con doble K en Cuba, ni una antigua deuda con Gabriel García Márquez. Son libres, porque sólo se tienen a sí mismos y a su pensamiento; ellos y su audacia, ellos y su libertad, que será la libertad de todos en el futuro.

Me tocó analizar un artículo de Rafael Rojas en uno de mis lives. Rafael Rojas es un profesor cubano con residencia en México y en Miami que ha publicado varios libros y cuyo hermano es el viceministro de Cultura del régimen castrista. Rojas escribe en El País, dónde sino… Pero también para La Razón de México. Allí ha publicado un artículo infame, cuyos objetivos primordiales son destrozar la credibilidad y la imagen de la nueva derecha española y reventar la imagen de Rocío Monasterio.

Hace rato que el castrismo y sus tapiñados esbirros tienen como objetivo a la derecha española y al rey de España, objetivo que comparten con el Gobierno de Pedro Sánchez; y, en el seno de la nueva derecha, el castrismo principalmente necesita desmoronar la imagen de Rocío Monasterio, española de origen cubano que no ha olvidado el país de su padre. No lo han conseguido ni lo conseguirán, pero la batalla se presenta ardua, porque esta gentuza tiene el apoyo del Gobierno español y de una cierta derecha a la que se le ha llamado "cobardica" no por gusto.

En el artículo de Rafael Rojas podemos leer lo siguiente:

La carta, firmada por Rocío Monasterio, dirigente de Vox en Madrid, por líderes de la extrema derecha latinoamericana como el chileno José Antonio Kast y el argentino Pablo Torello, y por unos pocos opositores y exiliados cubanos y venezolanos, argumenta que hay un "avance del comunismo" en Iberoamérica, que pone en riesgo el desarrollo, las libertades y el Estado de derecho. Dicho avance estaría oficiado por el "régimen cubano" e "iniciativas como el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla".

Vaya, vamos…

¿Por qué subraya y resalta el nombre de Rocío Monasterio, como si eso cambiara en algo el contenido de la Carta de Madrid? ¿Por qué menciona que la carta está firmada por unos "pocos exiliados cubanos y venezolanos"? Por cierto, me honro en haber sido la primera escritora cubana en haber plasmado su firma. Pero, a ver, creo Rojas que debe volver a repasarse las firmas, para que note y compruebe que se ha ido engrosando esa lista, que ya nos somos tan pocos y que los pocos que fuimos tenemos un peso con nuestras trayectorias tanto en la lucha anticomunista como en la lucha antifascista. Peso que por demás él no posee, dejemos esto claro. ¿Qué ha hecho Rojas contra el fascismo como no sea divagar y tontear un poco en pose de no sé qué…? ¿Por qué le preocupa tanto y le pone tan nerviosillo que la Fundación Disenso publique una Carta de Madrid que enfrente al Foro de Sao Paulo y al Grupo de Puebla? ¿No será que Rafael Rojas padece el mismo síndrome que agita a Leonardo Padura, cuyos reconocimientos siempre pasan por la izquierda? ¿Es la razón por la que debe él votar a un comunista como AMLO y Padura apoyar y hasta visitar en la cárcel al corrupto de Lula Da Silva en Brasil, después de que la exguerrillera terrorista devenida presidente Dilma Rousseff elogiara sus infumables libros autorizados por el régimen?

Intelectuales de izquierdas, ¿cuándo terminarán de ser esos perros a la espera de una caricia o un mendrugo de su amo comunista?

La deriva del artículo de Rojas es un retrato de lo mal que va la izquierda, de lo alterada que se siente frente a un verdadero pensamiento libre basado en la verdad y no en la mentira, en la ciencia como sistema también lírico, y no en la negación de lo científico y la anulación de la poesía. Todos los nombres que cita Rojas para él como ilusorias ideas de la derecha de nuevos comunistas que manejan los hilos del poder, la derecha que según él ve comunismo en todas partes, son absolutamente comunistas, sin más. Pedro Sánchez tuvo a un vicepresidente comunista, Pablo Iglesias de Podemos, y tiene a varias ministras de Podemos, o sea comunistas. El nuevo presidente del Perú, Pedro Castillo, ese adefesio comunista, no sólo tiene ministros comunistas, sino que además son terroristas. Algunos han tenido que irse como vinieron, renunciar, precisamente por su pasado claramente criminal.

En cuanto a esa frase juguetona de Rojas, que pretende ser lapidaria, dicha así como al desgaire, sin ningún talento para epatar al burgués, "la derecha que ve comunismo o totalitarismo en todas las izquierdas…", se la pudiera aplicar él mismo. Porque se equivoca, como casi siempre, es la izquierda, que ve fascistas en todos aquellos que no piensen como ella, en todos los que ya no nos tragamos más sus órdenes, en los que nos negamos a obedecer a cambio de un puesto en una universidad o un espacio en un periódico, en todos los que pensamos de forma diferente y lo decimos claro y alto.

Es la izquierda la que se ha quedado rezagada en el pensamiento en comparación con la gran cantidad de filósofos y pensadores que ha parido la derecha en los últimos tiempos, con una libertad de análisis que apabulla a esos que han mantenido un nivel de disquisición basado únicamente en el marxismo del vago de Marx, que vivió toda su vida de las mujeres y de su amigo; que los hijos le importaban lo mismo que las teorías que ni él mismo se las creía. De hecho, algunos de sus hijos murieron de hambre y de frío debido a la incapacidad de este energúmeno para asumir el sostén de su familia mediante el trabajo; gestor para colmo de más de 100 millones de víctimas en la historia de la humanidad.

En lo que mí respecta, firmo todas las cartas que vayan contra el comunismo y contra el fascismo, lo he hecho siempre y lo seguiré haciendo. Que un tipo como Rafael Rojas nos llame ultrafachas es algo que me tiene sin cuidado. Yo sé lo que soy, soy antifascista y anticomunista. Él no pudiera afirmar lo mismo en cuanto a lo segundo, que, si observamos la historia de cerca, lo primero nació de ese socialismo disfrazado de nacionalismo, o a la inversa.

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