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Zoé Valdés

Virus sino-comunista y bien

No llevan razón los que se han molestado por que se llame al Covid-19 o el ‘virus chino’. No la llevan, pero se empecinan, acusan, juzgan y condenan.

Zoé Valdés
Zoé Valdés
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No llevan razón los que se han molestado por que se llame al Covid-19 o el ‘virus chino’. No la llevan, pero se empecinan, acusan, juzgan y condenan.

Como bien se ha aclarado en este medio, es un virus chino, una pandemia que ha salido de China y se ha extendido al mundo, y por tanto es un virus chino mundialmente peligroso. Yo le añadiría un apellido, el de comunista. El coronavirus es perfectamente un virus sino-comunista, chino y comunista. Surgió en la China comunista, por lo tanto, es un virus tal cual.

Por otra parte, tampoco entiendo que se le aplique el apelativo de "racistas" a los que tratan a un virus por su origen, ¿son acaso humanos los virus? No sólo son antihumanos, se multiplican con un solo objetivo: destruir vidas, destrozar a la humanidad; como hacen los comunistas.

Es un virus comunista, feo, mortal y cochino. Como todo lo comunista. No hay nada más basura que un comunista, ni nada más repugnante en sus propósitos criminales, ni nada más mortal en sus planes de destrucción del orden normal de la vida.

Por ahí rueda la noticia acerca de otro virus que ha mutado de la rata al hombre, surgido también en China, se trata del hantavirus. La mutación no había sucedido hasta hace poco. Se avista otro nuevo peligro, sin todavía ser salvados del anterior; otra amenaza sino-comunista.

Así estamos, pletóricos de tecnología y huérfanos en ciencia, escasos de medicamentos y vacunas. Mucha, demasiada tecnología, y poca enjundia científica y humana. El supermillonario dueño de Facebook ha donado apenas 750.000 mascarillas y 10 millones de dólares para el centro de investigaciones sobre enfermedades virales. No es suficiente, creo yo. Podría dar más, quede claro. Tal como ha hecho el empresario español Amancio Ortega, al que los comunistas critican, sin atreverse a hacer lo mismo con Mark Zuckerberg. Y es que de tal modo reaccionan los comunistas, como virus dirigidos a acabar con las células buenas, las que nos defienden contra el ambiente letal que nos reduce y acorrala.

No es un problema solamente de España. En Francia no andamos mejor. Las mutaciones políticas de viejos comunistas en socialistas de salón se veía venir, era más que obvia, bajo títulos pomposos de partidos que Marchan hacia ningún lugar y que hacen de todo menos République. Aquí les dejo con la revelación de una enfermera que cuenta la verdad sobre lo que realmente está sucediendo sin sospechar que ha sido grabada.

Aparte del coronavirus y de todos los virus posibles, el comunismo se expande, echa raíces en los lugares menos pensados, China o Cuba mediante, con sus médicos pacotilleros, más adoctrinadores ideológicos que médicos, más esclavos que especialistas. No es solidaridad, es negocio asqueroso.

Mientras que Donald Trump compra implementos necesarios en esta hora crítica a Corea del Sur, el resto del mundo sigue comprándole mascarillas y guantes a la China comunista que nos inoculó su virus quelconque.

Pues eso. Nos mienten, nos matan.

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