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¿Se usaron mochilas en los trenes?

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La versión oficial aifrmaba que las bombas de los trenes estaban colocadas en mochilas y que esas mochilas fueron dejadas en los trenes por terroristas que se subieron en la estación de Alcalá. Según esa versión oficial, los terroristas depositaron las mochilas en los altillos porta-equipajes o debajo de los asientos y se bajaron en una estación anterior a aquéllas en que las bombas hicieron explosión.
 
Sin embargo, los informes policiales contenidos en el sumario, en los que se analiza la colocación de las bombas, arrojan serias dudas sobre esa versión y, en concreto, permiten poner en cuestión que se utilizaran mochilas en las 10 bombas que estallaron en los trenes.
 
A partir de los destrozos causados, los Tedax determinaron, a petición del juez Del Olmo, en qué punto de los trenes estaba colocada cada una de las bombas que estalló. El informe elaborado por los Tedax fue enviado a Del Olmo el 15 de junio de 2004. En ese informe se analiza, tren por tren, la ubicación de los artefactos.
 
En el tren de Atocha, estallaron sendos artefactos en los vagones 4, 5 y 6, y se encontró un artefacto sin detonar en el vagón 1. Los artefactos de los vagones 4, 5 y 6 estaban ubicados al lado de una de las puertas, justo debajo de los asientos plegables que esos trenes tienen en la plataforma de acceso. Y aquí viene el problema: ¿cómo puede ocultarse una mochila "debajo" de un asiento que se levanta en cuanto uno se pone de pie? Que un terrorista abandone una mochila debajo de un asiento normal y se baje del tren sin que nadie se de cuenta parece arriesgado, pero es posible. Pero que un terrorista ponga una mochila bomba debajo de un asiento plegable, se levante (dejando la mochila a la vista) y se baje del tren, sin que nadie le diga nada, resulta algo más inverosímil. A no ser, claro está, que esos artefactos no fueran mochilas, sino algo mucho más pequeño, adherido por ejemplo a la pared del tren.
 
El artefacto sin estallar encontrado en el vagón 1 también resulta problemático. No sabemos si se trataba de una mochila, de una bolsa o de alguna otra cosa, porque por alguna razón nadie ha hecho público el correspondiente informe de inspección ocular. Pero lo que sí sabemos es dónde se encontró: entre dos filas de asientos normales, en el centro del vagón. De nuevo, resulta completamente inverosímil que un terrorista pueda abandonar su artefacto en el centro del vagón sin que nadie le llame la atención, lo que sugiere que el terrorista (o el simple transportista) que portaba ese artefacto-señuelo posiblemente estuviera dentro del tren en el momento de producirse la explosión de las verdaderas bombas en los vagones 4, 5 y 6.
 

En el tren de la C/ Téllez la situación es algo menos confusa. En ese convoy estallaron sendos artefactos en los vagones 1, 4, 5 y 6 (de nuevo la misma secuencia que en el tren de Atocha). Los artefactos de los vagones 1, 5 y 6 sí podrían ser voluminosos (aunque no tenemos constancia de que lo fueran), puesto que estaban colocados en un altillo portaequipajes (vagones 1 y 5) o debajo de un asiento normal (vagón 6). Sin embargo, el artefacto del vagón 4 estaba colocado en el suelo, al lado de una papelera; de nuevo, resulta inverosímil que el terrorista pudiera bajarse dejando el artefacto ahí, a menos que fuera de pequeño tamaño y lo disimulara al lado, debajo o dentro de la papelera.

 
En la estación de El Pozo, el tren era de dos pisos. En los vagones 4 y 5 estallaron sendos artefactos, ambos de los cuales estaban situados en el piso superior de los vagones. En uno de los primeros vagones (no sabemos en cuál), el policía municipal Jacobo Barrero encontró una mochila sin detonar y la sacó al andén, donde fue hecha estallar por los Tedax. Esa mochila que encontró Jacobo Barrero no estaba en el piso superior del vagón (como los dos artefactos que sí estallaron), sino en el inferior, debajo de un asiento. ¿Dónde estaban los artefactos de los vagones 4 y 5? Pues el del vagón 4 estaba debajo de la papelera que hay nada más subir al segundo piso (lo que de nuevo sugiere que no podía tratarse de un artefacto voluminoso que llamara la atención), mientras que el del vagón 5 estaba no debajo de un asiento, sino pegado a la pared entre dos filas de asientos enfrentados. ¿Resulta verosímil que el terrorista se baje del tren abandonando una mochila a la vista, entre dos asientos enfrentados?
 
En la estación de Santa Eugenia sólo estalló un artefacto, en el vagón, y éste estaba situado en un altillo portaequipajes, así que no podemos descartar que fuera voluminoso (aunque tampoco podemos afirmarlo).
 
En resumen, de las diez bombas reales que estallaron, al menos 6 estaban colocadas de tal manera que parece razonable pensar que no eran mochilas, ni ningún otro bulto de gran tamaño, sino algo mucho más pequeño que pudiera pasar desapercibido.

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