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La responsabilidad del desprestigio es de unos cuantos, no de todos los catalanes. Porque el espectáculo es, realmente, muy poco serio, el mítico “seny” se encuentra a faltar

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Francesc es un hombre cálido, afable, sincero, poco dado a los tremendismos. Suele enjuiciar la realidad política desde una cierta distancia que le confiere objetividad. Sus artículos en La Vanguardia son siempre cuidadosos en la forma y equilibrados en el contenido. El Estatuto catalán le ha hecho salir de su vida reglamentada y peregrinar por ciudades catalanas, por tertulias radiofónicas y televisiones autonómicas pronunciando un discurso políticamente “no correcto”, que en Cataluña se traduce por “no nacionalista”.
 
Hace tiempo que ha tomado una posición crítica ante el nacionalismo, aunque procede de una familia catalana de profundas raíces catalanistas ¿por qué?
Lo que me hizo ser crítico fue estudiar el pensamiento liberal y democrático y ver las contradicciones que podía llegar a haber entre nacionalismo y democracia. También ver que Cataluña a partir de los años 80 las cuestiones de la “identidad “ se enfocaban mal, se convertía en el único tema de discusión y se convertía en una ideología transversal a todos los partidos políticos. Todo ello empeoró en los años 90 con una política en materia de lengua que no respondía al pluralismo lingüístico de la sociedad catalana. Cataluña había experimentado profundos cambios en los 30 años anteriores y ello no se tenía en cuenta. Una cosa es la cooficialidad del catalán y su necesaria protección como lengua minoritaria, con lo que estoy totalmente de acuerdo, y otra cosa muy distinta que se imponga como lengua oficial única, que se tienda al monolingüismo, que es la situación en la que estamos.
 
El nacionalismo ha ido ganando terreno político y social. Hoy tiene una representación parlamentaria que no se corresponde con el número de votantes ¿habría que cambiar la ley electoral?
No creo que sea problema de ley electoral. Una gran mayoría de votantes socialistas y buena parte de votantes de CiU no son nacionalistas. En cambio sus partidos respectivos lo son. Además, la política de la Generalidad ha sido tan sectaria en el tema identitario que muchos votantes en las elecciones autonómicas no han ido a votar porque creen que el Gobierno de la Generalidad les es ajeno. Una parte de la sociedad se desentiende de la política autonómica y ello representa un serio déficit democrático para Cataluña.
 
¿Había verdadera necesidad de reformar el Estatuto catalán?
Toda ley se puede reformar. Después de tantos años algún sector puede pensar que es necesario cambiar el Estatuto, pero las razones que han dado oficialmente han sido muy poco convincentes: la emigración, las nuevas tecnologías, la globalización. En estos supuestos se pueden reformar unos artículos o añadir otros. Pero una revisión total no se puede justificar por cuestiones puntuales.
 
¿Cuáles han sido las verdaderas razones?
Pues son razones nacionalistas. Los nacionalistas siempre necesitan ir a más, y necesitan subir peldaños para ir acercándose a la soberanía, a la independencia. Creen que es el momento oportuno para dar un empujón, la autonomía para ellos es un mero instrumento, no una finalidad. Además, como se ha llegado a una situación de igualdad sustancial de competencias entre las distintas autonomías (como corresponde a los modelos federales, que son igualitarios) necesitan diferenciarse del resto de comunidades autónomas porque consideran que Cataluña es una nación. Por eso aspira a un Estado y aunque ahora no lo tienen a su alcance, aspiran a tener algo que sea lo mas parecido a un Estado.
 
¿Nuestro Estado de las Autonomías es un modelo federal?
No todos los federalismos son iguales, hay diferencias entre ellos, pero creo que nuestro sistema pertenece a la familia federal, se puede comparar con Estados federales como EEUU o Alemania.
 
¿Las demás comunidades Autónomas no van a pretender las mismas atribuciones que le den a Cataluña?
Constitucionalmente tienen el mismo derecho, no hay duda. Con la excepción de los hechos diferenciales, que en Cataluña son, básicamente, la lengua y el derecho civil. A nadie se le puede negar lo que se reclama para uno mismo. Imagino que una buena parte de comunidades querrán tener un modelo lo más parecido posible al catalán.
 
Hay un estado de alarma social y de inquietud en toda España por este Estatuto
Sí, sí, lo sé, lo sé y el problema ha pasado de las tertulias radiofónicas y los periódicos a la calle, a las conversaciones cotidianas. El problema no es tanto que se rompa España, que se rompa la unidad de España. El problema es que el Estatuto, tal como está planteado, trata de regular no solo cuestiones que afectan a Cataluña sino también las que afectan al resto de las autonomías y al mismo Estado. Desde decisiones en las cuales el Estado tiene que pedir “permiso” a la Generalidad a través de una relación bilateral, hasta el sistema de financiación. Es lógico que haya alarma en España porque el proyecto de Estatuto va más allá de su territorio. El nuevo estatuto reforma el modelo de Estado de la Autonomías. Desde el Estatuto se pretende cambiar el modelo de reparto competencial, lo cual desde el punto de vista jurídico es absolutamente inviable. Si este Estatuto se generaliza, es decir, si las demás autonomías pretenden llegar al mismo techo, a tener las mismas atribuciones que las que pretende el proyecto para Cataluña, el Estado resultante será inviable. Podemos entrar en una fase desestabilizadora que rompa con una trayectoria de construcción del Estado de las autonomías que, con cuidado y con prudencia en una materia complicada y difícil, se había hecho bien. Es natural que exista inquietud y alarma.
 
Los quince intelectuales del manifiesto. De izquierda a derecha. Ferran Toutain, Félix Pérez Romera, Francesc de Carreras, José Vicente Rodríguez Mora, Arcadi Espada, Teresa Giménez, Carlos Trias, Ponç Puigdevall, Ana Muño, Albert Boadella, Xavier Pericay, Félix de Azúa, Félix Ovejero e Iván Tubau“Cataluña es una nación” se lee en los libros de texto escolares desde Primaria y la mayoría de los catalanes ha asumido el concepto de manera errónea, sin saber la distinción entre “nación”, como “cultura especifica” y Nación como espacio político-jurídico, que se refiere al Estado. ¿cree que puede figurar en el Estatuto que “Cataluña es una Nación”, siendo un término jurídico que entraña soberanía?
Este tema lo he estudiado recientemente. La Constitución española emplea la palabra Nación en el sentido de pueblo, es decir, la base humana del Estado. Cuando el artículo 1.2 dice “la soberanía reside en el pueblo”, el artículo 2 menciona a la “Nación española” y en el preámbulo también se menciona dicho término, nos estamos refiriendo al “conjunto de los españoles”, de unos ciudadanos que tienen unos mismos derechos básicos. Sin embargo la Constitución utiliza otro término también en el artículo 2, el de “nacionalidades y regiones”, en el sentido de territorios en los que existen determinados rasgos distintivos que les confieren una especial personalidad. Si en el nuevo estatuto se quiere indicar que Cataluña es una sociedad que tiene unos rasgos específicos culturales se tiene que utilizar el término “nacionalidad” y no el de nación. En Derecho las palabras son muy importantes, hay que emplear palabras unívocas. Los textos deben ser claros para el intérprete y lo que ha hecho el Parlamento al aprobar el Estatuto ha sido introducir –por parte de algunos deliberadamente, por parte de otros por pura ignorancia– cuando menos confusión.
 
La propuesta del nuevo Estatuto, al ser manifiestamente inconstitucional, como lo atestiguan todos los especialistas en Derecho Constitucional y llevarlo a la Cámara en un “trágala” por el pacto con ERC, ¿no es una forma de “golpe de estado” si se me permite la expresión?
 
La expresión golpe de Estado es inadecuada. Los que han elaborado el Estatuto hacen una interpretación de la Constitución que es distinta y contraria a la que se hecho hasta hora. Parten de la idea de que se puede prescindir del estado de las autonomías tal como se ha construido hasta ahora, de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y de la doctrina de los juristas. Yo creo que esto es insensato. Partir de cero como si estuviésemos en 1978 y partir de la letra de la Constitución y no del contenido que a lo largo de los años se le ha ido dando, es desconocer como funciona un Estado.
 
¿Qué ha pretendido el tripartito al presentar a la Cámara un texto a sabiendas de que no es reforma del Estatuto, sino reforma de la Constitución?
Piense que este Estatuto se hace por necesidades de los partidos nacionalistas, ERC y CiU, que pugnan por demostrar quién es más nacionalista Se han pretendido tres cosas. La primera diferenciar a Cataluña de las demás regiones autonómicas, por eso dice “somos una nación”; la segunda que Cataluña tenga más competencias y que no se interfiera el Estado en el ejercicio de esas competencias; y la tercera una mejor financiación, con un trato especial respecto a as demás comunidades autónomas, igual que el País Vasco y Navarra. Por parte de los partidos nacionalistas, todo ello es coherente, lo que no entiendo es que hacen ahí PSC e IC. Entiendo la lógica de ERC y de CiU, no entiendo la de los socialistas, los grandes responsables del nuevo estatuto.
 
¿Y dónde van?, o ¿dónde vamos si este Estatuto sale adelante ?
Pues a un cambio de modelo de Estado, a un federalismo asimétrico, como le gusta decir a Maragall, que en realidad es un modelo de tendencia confederal
 
Hay un cierto escándalo social cuando se comparan los sueldos de los demás presidentes autonómicos con el del señor Maragall, que es el doble, y que gana mas que el presidente del Gobierno español, y el Estatuto se pide mayor financiación. Todo esto unido a el episodio del 3% , a la condonación por la Caixa de una deuda de 1000 millones al PSC y de otros miles a ERC ha dilapidado la fama de seriedad y responsabilidad, que tenia Cataluña ante el resto de España. ¿Son conscientes la clase política del desprestigio de Cataluña?
Yo espero que en el resto de España sepan distinguir entre los ciudadanos catalanes y los partidos que han aprobado el estatuto. La responsabilidad del desprestigio es de unos cuantos, no de todos los catalanes. Porque el espectáculo es, realmente, muy poco serio, el mítico “seny” se encuentra a faltar.
 
El Estatuto salió del Parlament con una aprobación del 89%, sin embargo yo veo a muchos, pero muchos catalanes que están en desacuerdo. Ud. encabezo un Manifiesto de intelectuales que obtuvo en 15 dias 4.000 firmas. Hay asociaciones: “Ciudadanos de Cataluña” “Iniciativa No Nacionalista”, “Convivencia Cívica Catalana”, “Asociación Cultural Miguel de Cervantes”, “Asociación por la Tolerancia”, “Profesores por el Bilingüismo”, incluso procedentes del PSC como “Ágora socialista” y “Socialistas en positivo” que públicamente rechazan el Estatuto. ¿cómo se comprende todo esto?
En una democracia tiene que haber diversidad de opiniones. En Cataluña hay diversidad de opiniones, muchos discrepan de las políticas identitarias. Yo soy crítico con estas políticas, por lo menos desde hace 15 años, en conferencias, tertulias y artículos de prensa. Para muchos, sin embargo, hasta ahora no se han dado cuenta de la dirección que estaba tomando este país desde hace años. Había gentes que confiaban en que el PSC experimentaría un cambio interno y no sería arrastrado por estas políticas identitarias, pero ha sido al revés, el PSC las ha impulsado. Desde que Maragall es presidente de la Generalidad, la política identitaria es tanto o más dura que con Pujol, el cual es responsable de preparar el terreno para que se llegara a esto. En Cataluña ha habido un cambio de partido en el gobierno de la Generalitat, pero lo que no ha habido es un cambio política, se ha continuado la escalada identitaria. De esta situación es de la que queremos salir. Por eso hicimos el manifiesto por un nuevo partido, por esto creamos la plataforma “Ciutadans de Catalunya”, porque creemos que una parte de la sociedad no se ve reflejada en los partidos políticos actuales. Según un amigo mío, en Cataluña solo hay dos partidos: el PUC (Partido Unificado de Cataluña”, que engloba al tripartito y a CiU) y el PP. Nosotros queremos ocupar un espacio electoral e ideológico distinto a todos ellos. Hay una parte de la población que no se ve reflejada, por razones diversas, ni en el PUC ni en el PP. Nosotros nos ofrecemos para que nos voten a nosotros.
 
Hay una corriente de opinión, que se va generalizando, que propugna la reforma de la Constitución de 1978 y que pretende que se incluyan tres cosas: 1º Partidos implantados en todas las comunidades autónomas y una reforma de la ley electoral. 2º Que se terminen los privilegios fiscales para el País Vasco y Navarra, porque en el siglo XXI, eso no tiene sentido, si realmente todos somos iguales, aunque se mantengan las especificidades culturales. 3º Que las competencias en educación sean competencia exclusiva del Estado sin delegar parte de los contenidos en las Comunidades Autónomas, porque una misma instrucción cohesiona un país. ¿qué opina de ello?
Soy partidario de que las Constituciones sean lo más estables posibles, que se retoquen sólo cuando sea imprescindible. Si hay que reformarlas se reforman, por supuesto por los cauces establecidos. No creo que se deba reformar la Constitución en ninguno de estos tres aspectos. Que los partidos deban presentarse en todas las comunidades autónomas no se corresponde con la realidad social y política de España. Para solucionar el problema que usted plantea basta con que se pongan de acuerdo los dos grandes partidos, el PP y el PSOE. La gran perjudicada por la ley electoral ha sido IU y creo que se debería modificar la ley electoral para evitar su discriminación. Respecto a los privilegios fiscales, el sistema de concierto no es inevitablemente un privilegio fiscal, en realidad es un método que no necesariamente es discriminatorio, aunque en la práctica lo ha sido. Si se negocia teniendo presente la equidad con el resto de España, no hay problema. El terrorismo de ETA ha condicionados las negociaciones por el cupo vasco. Pero no creo que sea posible cambiar el sistema de concierto y en política lo imposible no es nunca conveniente. En cuanto a las competencias del Estado, el artículo 149.1 de la Constitución recoge las competencias exclusivas del estados, entre ellas las de Educación. El problema no es de la Constitución sino de las sucesivas leyes de enseñanza.
 
¿Sabe que en ciertas Autonomías se ha utilizado la educación para la ideologización nacionalista? ¿Sabe que se modifica la Historia a conveniencia y que no tiene nada que ver lo que se estudia en una comunidad o en otra?
Como le digo, la culpa no es de la Constitución sino de la ley. Si los ciudadanos de estas comunidades piensan que el partido que ha hecho esta ley lo ha hecho mal, deben votar a otro partido que promueva otra política.
 
¿Tiene conciencia de la enorme expectación e ilusión que están generando sus conferencias? Llena Usted las salas de gente ansiosa de oír palabras con sentido común y sabiduría ¿Ha pensado dedicarse a la política activa?
Yo estoy en la política desde los 18 años, desde que entré en la universidad, pero no me gustan los cargos públicos, ni la vida política dentro de los partidos. Fui militante del PSUC durante veinte años, hasta que se formó IC, porque creí que sólo desde un partido se podía combatir eficazmente contra el franquismo. Pero ahora son muchos los que pueden intervenir en política. Me gusta más la reflexión política que la acción política. Además, creo que son incompatibles una con otra. Cada uno sirve para lo que sirve. Yo seguiré en la universidad, mi profesión, y en la opinión pública para hacer reflexiones políticas, no en la acción política partidista. Aunque cumpliré con mi compromiso de impulsar un nuevo partido en Cataluña. Pero por responsabilidad ética, no por vocación política.
 
Se nos ha pasado el tiempo sin darnos cuenta. Aunque no le tiente la política activa, F. de Carreras es uno de los intelectuales más sólidos del movimiento No Nacionalista y quien mas ha influido en divulgar los peligros de un Estatuto innecesario, inconstitucional, inconveniente e insolidario.

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