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Rubalcaba el extraterrestre, Zapatero el atleta y la fusión "Morotrini"

El peculiar estilo que imprime Zapatero practicando footing aparece hoy en casi todas las portadas de la prensa. La citada fotografía compite co titulares sobre Marruecos y Otegi. También la cumbre del G-20. Lo más curioso El extraterrestre Rubalcaba en El Mundo y Morotrini en ABC.

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¡Qué enfado tiene Isabel San Sebastián con Zapatero! No es novedad, pero es que hoy se ensaña en El Mundo, de "Esperanza Blanca" del progresismo europeo a "vestir Santos". San Sebastián da por descontado que perderá en 2012 el poder y nos dejará un "erial hediondo".

En clave editorial destaca el toque de atención a Sánchez Camacho por tratar de vender su "cheque jubilado". Para el diario de Pedro J. su propuesta de destinar el 10% de los bonos patrióticos para los jubilados es un mero brindis al sol. Más sorprendente resulta la carta sabatina de Arcadi Espada a su "Querido J". Y sorprende porque cuenta una comida con Rubalcaba en la que el ministro enamora al articulista. Sí sí, lo que leen. Queda encandilado por su "claridad" sobre el "final" de ETA. "Hay que obedecerle", concluye el señor Espada.

Mención aparte merecen hoy "Las cuatro esquinas" de Jiménez Losantos. De la X de los Gal con las confesiones de González al dedo de Rubalcaba. Una suerte de cyborg o extraterrestre en simbiosis con SITEL. Un análisis divertido, diferente e irónico de Rubalcaba con una fotografía de AFP de excusa para analizar los "tentáculos" de Rubalcaba.

La encargada de desguazar las fotografías de Zapatero en mallas, corriendo al lado de David Cameron es Lucía Méndez, que lejos de mostrarse tan mordaz como cuando analizó las Tea Partys, habla del peso que ambos líderes han de soportar a sus espaldas y cómo a Zapatero, que lleva más años en el poder, le pesan más que al británico. Suerte que, "durante los 35 minutos en los que estos dos hombres corrieron seis kilómetros, no existieron los parados, ni los recortes, ni el Sáhara, ni el déficit, ni la deuda, ni los mercados".

La polémica por la gestión que el Gobierno está haciendo en el Sáhara, contentando a Marruecos, también se traslada a la prensa. Mientras El Mundo reprocha al Gobierno que reduzca la represión marroquí a un simple "suceso", El País titula a cuatro columnas diciendo que "El Gobierno reprocha a Marruecos la violencia ejercida en el Sáhara", no obstante, luego habla del "equilibrismo diplomático" del Ejecutivo.

Y si esto es lo que podemos ver en portada, en la página dos El País pasa de la pomada al palo: "España da prioridad a la relación con Rabat". Para los editoriales, prefiere hablar del G-20 y de Otegi. Muy complaciente con Eguiguren a quien defiende de lo que entiende que es la "absurda y sañuda persecución de la derecha" a la que ha sido sometido, por ser testigo defensor del líder proetarra, dice El País. No contento con eso, el editorialista se refiere a los muertos de ETA vitoreados en el discurso de Anoeta de hace siete años como "activistas".

Rafael Argullol escribe en su columna sobre el capitalismo. Como era de esperar, dice que es un sistema carente de ética que se parece cada día más a la mafia. Por otro lado, a El País, ya sólo le falta pintarle cuernos y rabo a la Iglesia Católica. Su información de hoy habla de las mujeres y dice que "la Iglesia discrimina a la mujer, su público mayoritario".

Como era de esperar, ABC abre su edición de hoy con la represión marroquí en el Sáhara, y la expulsión de su corresponsal. Además de la denuncia, de la citada expulsión, hace un repaso de los últimos ocho años de acoso de Marruecos al Sáhara. Destaca especialmente la columna de Herman Tertsch que replica a su "queridísimo Carlos Herrera" y niega que el papelón de España en la crisis sea "realpolitick". Más bien, en su opinión, se trata de un espectáculo grotesco de cobardía e incompetencia. "Morotrini se ha desautorizado ella sola en dos semanas con tal rotundidad, rapidez y soltura que su única salida digna es dimitir", dice Tertsch.

Pero la chispa la pone Tomás Cuesta y el diccionario que le dedica a Felipe González. Ejercicio de ingenio y frescura intelectual, concluye con "la equis y basta. Ni Mouriño, ni Guardiola. El mister por antonomasia".

Ignacio Camacho, por su parte se va hasta Seúl, y no para correr en mallas con Zapatero, sino para reprocharle los balones fuera que tira con tanta asiduidad. Primero dijo que España no era Grecia, y congeló las pensiones, recuerda Camacho y se pregunta qué pasará ahora después de decir en el G-20 que España no es Irlanda.

Las mallas de Zapatero compiten en la portada de La Razón con la represión en el Sáhara. "Hablan las víctimas de El Aaiún", dice La Razón: "Están cavando fosas comunes", titula.

La guasa, como siempre, de la mano de Ussía que acude al G-20 como Ignacio Camacho, pero con más sorna que su colega de ABC. Alaba en su artículo de hoy la cortesía de los líderes mundiales, que no se rieron de Zapatero y sus discursos grandilocuentes, verdes y sostenibles: "Nadie se ha reído. Con toda probabilidad porque no lo han entendido", dice.

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