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El "asco" que comparten Gala y Ussía y el "país basura" en que se convertirá España

Nuevo día negro y nuevo –o no tanto- repertorio de alarmantes titulares en la prensa. Para algunos columnistas, la preocupación es distinta.

MERCEDES R. MARTÍN
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Tono de alarma en todos los diarios y en sus editoriales, dedicados, cómo no, al nuevo martes negro de la economía española. En La Gaceta lo tienen claro: "Hay que adelantar las elecciones adelantadas". En El Mundo, reclaman, ilusos, que Zapatero y Rajoy que colaboren "más que nunca" para evitar que el país "descarrile". ABC habla de un país en "estado crítico" y también reclama un nuevo adelanto y en La Razón exigen más medidas. El País, en su línea de los últimos tiempos, es el más agorero: "Europa se desliza hacia una crisis irreversible (...) El margen de actuación del Gobierno oscila entre lo malo y lo peor". La nota discordante la da Público, donde Marco Schwartz nos explica por qué el Gobierno y su gestión nada tienen que ver en lo que está pasando. "Es la política, estúpido", dice el periodista, que critica a los analistas que "no tardaron ni un segundo en culpar a Zapatero". El problema, insiste, está en los "tiburones" a los que no puede frenar la UE.

A falta de declaraciones gubernamentales que comentar, los periódicos se lanzan a descifrar las claves de la conversación de Zapatero y Rajoy. El Mundo dice que el presidente le prometió una cita si la situación no mejora, El País cuenta que descartó tomar "medidas unilaterales" porque "no puede"... Entre los columnistas, cunde el pesimismo, aunque quien se lleva la palma es Ignacio Camacho, en ABC. En un desolado artículo, el periodista afirma, entre otras cosas, que "es posible que ya no quede margen de recuperación", que los costes de la deuda se "traguen todo el esfuerzo productivo" y que España se convierta en "un país basura, empobrecido, devastado, condenado a trabajar en el pozo sin fondo de un crédito impagable", "sin presente y sin futuro". Ese "veredicto letal", continúa, se está decidiendo "en estas horas dramáticas". Y sostiene, contra las tesis de quienes aún defienden a Zapatero, que es la consecuencia de "los fantasmas de tres años de incuria".

Entre gráfico y gráfico de la hasta ahora imparable escalada de la crisis de deuda, destaca hoy la vuelta de los indignados, más indignados que nunca tras el desalojo. El País, que alega en su portada que el movimiento se ha "reavivado" por haberles echado de Sol, incluye la denuncia de una de las expulsadas: "A una mujer le han matado al aplastar su tienda a dos de sus mascotas, dos ratas domesticadas. Salvó a su gato de milagro".

Alfonso Ussía, que ya tocó el tema indignado en su columna de ayer, se centra hoy en los "anacrónicos" comunistas que, lamenta, ahora la han tomado con el Papa. No le parece del todo mal: "Se justifican y se divierten, y es bueno para una nación libre y democrática que los comunistas estén divertidos y entretenidos con sus fantasmas y sus obsesiones (...) Pues que lo pasen chupi". Lo que parece que verdaderamente le irrita son los pantalones cortos. En su sección de La Razón, "Las buenas maneras del verano", lamenta Ussía que "Occidente se desmorone cuando el calor aprieta. Los americanos visten de flores y zapatos blancos. Los europeos de cochinos". "Esas piernas, esos pelos, esas chancletas", se queja el periodista, harto de ver por Madrid unos pantalones "repugnantes". "En mi infancia", evoca, "me echaba para atrás la visión de los hombres con pantalón corto en Francia. No entendía tamaña asquerosidad".

Asco, y en concreto "asco esencial", es lo que también siente Antonio Gala ante ciertos espectáculos veraniegos. Al escritor, lo que no le gusta no son los pantalones cortos sino las fotos de modelos exhibiendo ropa, con esas "miradas que se deslizan hacia una bragueta". Sus gestos y poses son "idiotas", dice el sufrido columnista.

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