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La "última carta" del PSOE que asusta a Tertsch y los muslos que prefiere Ussía

La prensa que ayer elogiaba a Trichet hoy le critica sin piedad en un nuevo día de negros vaticinios para el futuro de España.

MERCEDES R. MARTÍN
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Ni Zapatero ni Rajoy: el futuro de España parece estar ya en manos de fuera de nuestras fronteras y todas las miradas están centradas en el hombre que, según toda la prensa, provocó un nuevo caos bursátil. Las críticas más aceradas están en ABC y La Razón, que llevan el rostro del presidente del BCE a la portada: "Trichet desata el caos", "El BCE atiza el incendio"... El diario de Vocento declara su indignación en el editorial ante un discurso que, dice, fue "un prodigio de ambigüedad". En La Razón auguran "otra jornada negra". Hay variedad de opiniones sobre el porqué de la reacción de los mercados. En El Mundo y El País, hay más matices. Señalan que en las caídas influyó no sólo la aparente indecisión del BCE sino el temor a una recaída mundial. En Público hay decepción: Europa, apuntan, carece de "dirección".

Además de las críticas a Trichet abunda, como ha ocurrido toda la semana, la petición de elecciones anticipadas. Para El Mundo "el país no puede permanecer de brazos cruzados durante meses" y en La Gaceta, inasequibles al desaliento, vuelven a reclamar comicios a toda página. Hablan de un "clamor unánime" que pide elecciones.

Entre tanto desastre económico, hay menciones a un Gobierno que se está dejando ver lo justo, aunque, según nos dicen, está en Moncloa. El Mundo aporta detalles sobre el abrupto regreso de las vacaciones de dos de los ministros que estarían ahora trabajando a destajo: Elena Salgado y José Blanco. A la vicepresidenta económica, la escalada de la prima de riesgo le pilló perdida en las montañas italianas y, cuenta el diario, su regreso fue una "odisea". El ministro andaba algo más cerca, en Galicia. Zapatero, mientras, sigue en Madrid, pero hay quien cree que debería haberse quedado en Doñana pese al desastre económico: para José María Carrascal, "últimamente este hombre echa a perder cuanto toca y en las marismas del Guadalquivir el único mal que hubiera podido causar era cargarse unas cuantas aves protegidas".

Otro de los temas estrella es el del movimiento 15-M, expulsado de las inmediaciones de Interior mientras el anterior inquilino del ministerio les promete un puesto de información estable. El Mundo enfatiza esa contradicción mientras Público y El País se vuelcan con los indignados. ABC y La Razón, en cambio, se centran en otros indignados, los ciudadanos hartos de la ocupación de calles y los cortes de tráfico. La foto que acompaña a ambas informaciones es de lo más clara, con un ciudadano de traje en Cibeles haciéndole una peineta a un grupo de jóvenes que ocupaban la plaza.

Hermann Tertsch está preocupadísimo con la deriva de los acontecimientos y sus augurios de este viernes recuerdan a los de Carrillo en El País, aunque con un tono radicalmente distinto. El columnista, al que hace tiempo se le acabaron los adjetivos para referirse a Zapatero y su Gobierno –"legado venenoso", "irresponsable personaje", "es casi inconcebible cómo se ha podido hacer tanto daño en tan poco tiempo"...-, nos desvela hoy cuál es, en su opinión, su peor herencia : la recuperación de "la peor tradición izquierdista que solo valora las leyes en función de las ventajas que pueda extraer". A Tertsch, el zapaterismo le recuerda a Pablo Iglesias y Largo Caballero, y alerta de que ahora "buscan su salvación en la alianza con unas fuerzas antisistema", enemigas del Estado de derecho. "Para el caso de que los socialistas queden sin poder territorial y con una presencia parlamentaria tan exigua como se predice", advierte, "se prepara la lucha extraparlamentaria en unión con estos grupos de choque". Ahí, cuenta, está su "última carta".

El otro tema que está recorriendo las columnas de opinión es el de los precipitados últimos nombramientos en el departamento de Exteriores. Este jueves, era Luis María Anson quien se quejaba de que siguieran poniendo dinero para un puesto de representación en la Alianza de Civilizaciones. Hoy es Alfonso Ussía quien carga contra Trinidad Jiménez por ser tan "enchufadora". Achaca esos enchufes a que ella es "la política más enchufada que ha dado la historia de España" y la define como "clásica perdedora en las urnas" y "clásica vencedora en el BOE". "Ha conseguido algo imposible, que añoremos a Moratinos. Incluso preferimos los muslos de Moratinos a los suyos, mejor simulados en los anchos pantalones de confección modelo SEPU", dice.

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