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La teoría más disparatada sobre la "borroka británica" y las balas que no tiene España

Cada día el batacazo es mayor que el anterior y los augurios se vuelven cada vez más negros. Hay apuestas por lo que le pasará a España.

MERCEDES R. MARTÍN
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La acumulación de días "negros" en la bolsa ha forzado a los diarios a tirar de imaginación para que la portada no sea idéntica a la anterior. Público, en un alarde de creatividad, coloca en la suya una torre Eiffel tumbada porque dicen que fueron los rumores sobre su solvencia los que esta vez provocaron los desplomes. En ABC, es la portada la que se tiñe de negro ante lo triste del panorama con la cifra, bien grande, de la caída del Ibex. De paso atizan a Zapatero por seguir en Doñana mientras sus colegas europeos vuelven al trabajo.

La palabra más repetida es la de "crash" bursátil y en los editoriales cunde la preocupación. Para El Mundo, hemos vuelto al punto de partida, es decir, al verano de 2007 en que comenzaron nuestras penurias, pero con el agravante de estar en peor situación económica. "Hemos vuelto a la casilla de salida pero cada vez quedan menos balas en el tambor", lamenta el diario, que ve en los "tres meses de interinidad" del Ejecutivo "un exceso intolerable". Como sabíamos, lo mismo opina Carlos Dávila, que no se cansa de pedir a Zapatero que se vaya desde su columna en La Gaceta: "Díganme ustedes qué pintamos aquí con este individuo hasta noviembre", dice con amargura.

La cosa pinta también muy negra entre los columnistas. En un intento de explicar qué está pasando, Fernando Fernández nos cuenta en ABC que todo esto es consecuencia de que "Occidente ya no es el centro del mundo", está endeudado y "depende de los acreedores". "A excepción de Alemania y algún pequeño país nórdico, estamos a merced de árabes y chinos, que tienen el capital que necesitamos". Entre las opciones abiertas, cuenta, está la de "parar el mundo y bajarse", a imagen de Cuba, "apretarse el cinturón y ponerse a currar" o "entregarse en actitud sumisa a nuestros rescatadores". La duda es con cuál se quedará Zapatero.

En estos días de tan intensa agitación económica, son muchos los que leen los graves disturbios en Reino Unido como una mera y casi inevitable consecuencia de la crisis. Ignacio Camacho censura que siempre haya "un mal de fondo, una falla estructural, la injusticia, el capitalismo, la opresión" que exculpe al "sujeto de cualquier acción desproporcionada". Parece responder con estas palabras a la rebuscada teoría que detalla Begoña Huertas en Público para explicar comportamientos tan censurables como el robo a uno de los heridos en los disturbios. Dice la periodista que lo que ocurre es influencia de la "falta de moral" y el "ansia depredadora" de las empresas". Los que robaron, afirma, son unos "enfermos por aumentar sus posesiones" tan enfermos como esas "grandes corporaciones" que se mueven por el "afán de lucro" y que son, en su opinión, las que van marcando la pauta.

Entre crash y crash, va acercándose la fecha de la llegada del Papa y hay guerra de cifras en todos los diarios. La organización dio las suyas para demostrar que el Gobierno no va a poner dinero. Varios diarios se las creen a pies juntillas pero en El País y en Público les buscan las costuras. Además, están que trinan con los cortes de tráfico en el centro de Madrid durante una semana. Para consolarles, La Gaceta titula "La JMJ liberará al centro de la polución del tráfico rodado durante seis días" pero aún así Antonio Gala no está nada conforme. En una columna en la que mezcla la gestión de Ana Botella con el Papa y las subidas en las tarifas del billete sencillo de metro, dice el escritor, sobre la contaminación, que "si Madrid no tiene una boina de tamaño vasco que le llega a las cejas", él es "la virgen de Regla, que sí que viene al via crucis".

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