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La prensa perdona al Rey pero Maruja Torres le recuerda su hermano muerto

Furor monárquico y éxtasis juancarlista en la prensa, que se disputa el halago al monarca como un grupo de amigos intentando ligar con la guapa.

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De la prensa monárquica hemos pasado a la prensa pluscuanmonárquica, el viejo ABC de los tiempos de Anson parece El Socialista si lo comparamos con los periódicos de este jueves, día uno de la era post las Supremas Disculpas.

El Mundo, que fue de los que editorializó con acierto y dureza, se licua hoy con un sentimentalismo que uno no sabe si está viendo la portada del periódico de Unidad Editorial o la de su suplemento La Otra Crónica. "Cuando reinar consiste en saber decir: ‘Lo siento’", es el gran titular de portada. Como fondo proponemos la banda sonora de Descalzos por el parque, que en este caso podría ser Cojos por la clínica.

En su editorial tratan los de Pedro J. de encabezar la manifestación monárquica y para ello echan algo de lodo sobre los rivales, criticando "las voces de esos cortesanos que consideran que la mejor manera de fortalecer la institución es aplaudir al Rey haga lo que haga".

Lo mejor, no obstante, el acercamiento teológico a la cuestión: "El Rey se confesó ayer públicamente (...) ya que no falta en su actitud ninguno de los cinco elementos que el Catecismo atribuye a este sacramento: el examen de conciencia, el arrepentimiento, el propósito de la enmienda, el decir los pecados al confesor [que, por cierto, que nosotros sepamos no los ha dicho], y el cumplimiento de la penitencia". Cómo se ha metido el editorialista en la cabeza de Su Majestad para saber todo eso es cosa que se nos escapa.

Y en mitad de esta ola de sentimentalismo, el siempre implacable Sostres que utiliza su columna como carta de despido a su chacha, una tal Nati, que cuando cobraba por horas no fallaba ni un día y al pasar a tener sueldo fijo parece ser que enferma con sorprendente facilidad. Palos varios y despedida brutal: "Lo que todavía no sabe es que probablemente perderá el trabajo".

En El País también quieren ser los más monárquicos, si bien hay que reconocer que lo hacen de una forma un poco más sutil. Eso sí, aprovechamos la cosa para ir tirando puyazos al colega: "Solo el populismo o el amarillismo periodístico permiten confundir la crítica que merece el comportamiento de un familiar del Rey, o del propio Rey en un caso concreto, con un debate sobre el futuro de una Monarquía que protagonizó la devolución de las libertades y la soberanía al pueblo español".

La que no está nada convencida es Maruja Torres, que sigue con la cosa animal, versión Disney: ahora resulta que los bichos que ha estado matando el Rey dejan "queridas viudas y huérfanos de la selva, la estepa y la sabana". Estupidez animalista y también mala leche tremenda la de Maruja, que recuerda que el monarca "empezó a disparar muy joven, y que no se conocen errores desde aquel en el que se llevó por delante a su hermano".

ABC, cuyo cetro de órgano oficial de la Corona está más en peligro que nunca, nos ofrece en portada el rostro compungido de Juan Carlos I, que parece con un disgusto que ni que se le hubiese muerto Mitrofán.

En el editorial nos sorprenden con una noticia inesperada: el Rey es humano y habita este mundo. Digo esto porque "demostró ayer que ha estado al corriente de la polémica provocada por su viaje a Botsuana". Perspicaz el tipo, a los demás casi se nos pasa.

Por supuesto, después de las disculpas, pelillos a la mar: "La actitud de Don Juan Carlos zanja la polémica y sitúa de nuevo a la Corona en el nivel de aprecio social que merece sus servicios a España". Vamos, que aquí paz y después Corinna.

Todavía más entusiasmado está Jaime González que titula su breve artículo "Coronarse de nuevo". La cosa llega aquí a cuotas sin precedentes: "Ha sido el Rey quién ha tenido el valor de mirarse al espejo para fijarse en la incipiente delgadez que ya avistaba el pueblo". Luego, entre retóricas varias nos avisa de que el gesto es "para todos aquellos que ayer se emocionaron al ver a Don Juan Carlos coronándose de nuevo". ¿Coronándose de nuevo? ¡Y nosotros sin enterarnos de que había perdido la corona!

En La Razón la imagen es algo menos doliente que en ABC, pero ahí se acaba la contención: "El valor de la monarquía" es el titular y lo significativo que "Don Felipe acordó con el Rey pedir disculpas".

El editorial no escatima, titulado "Un gesto ejemplar del Rey" y que, como en los de sus colegas, ha dejado las existencias de mármol bajo mínimos: "Fueron unas disculpas dirigidas a la nación que, combinadas con su gesto serio, e incluso triste, trascendieron por su humildad, pero sobre todo por la grandeza del primero de los españoles, que dio la cara y un paso al frente donde muchos se esconden o ponen toda clase de excusas".

Eso sí, que no nos queden dudas de que "el Rey no tenía obligación moral o constitucional alguna de pedir perdón", no sea cosa. Por último, elogio a los grandes partidos porque han sido "conscientes de los impagables servicios a España prestados por Don Juan Carlos y de los que están por llegar como incomparable referente institucional y emocional para los españoles en tiempos de gran adversidad".

Terminamos con La Gaceta cuyo titular de portada lleva un poco a equívoco: "Histórico perdón del Rey", dice, y no sabemos si ha sido el monarca el que nos ha perdonado o cómo ha estado la cosa.

En su editorial, no falta la monarquina, si nos permiten el palabro: "Sin duda, este gesto de humildad le ha hecho más grande ante los ojos de unos ciudadanos que en su gran mayoría reconocen y admiran el papel y el trabajo del jefe de Estado".

Pero también hay, es justo reconocerlo, un poco de análisis más profundo que se agradece: "Como se ha dicho estos días, si hay cosas que hace el Rey de las que no se puede informar, quizá sea una señal de que el Rey no debe hacerlas. Sin duda alguna, hay que respetar la vida privada del jefe del Estado, pero esta no ha de servir como coartada para no informar adecuadamente. Sin urgencias pero sin pausas, y sobre todo tras el caso Urdangarín, habrá que estudiar y establecer por escrito cuál es el funcionamiento y la actividad que se espera realicen los miembros de la monarquía".

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