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'El País' no sabe lo que vale Prisa y el proletariado hace la revolución en business

Aunque la prima de riesgo nos haya dado un día de semitregua, la economía sigue siendo el principal argumento de las portadas de este martes.

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En El Mundo dedican el principal titular al rescate bancario "que salvaría a España". Parece que hay esperanza y que del apocalipsis interventual sólo vamos a oír las trompetas que lo anunciaban la pasada semana. La imagen, y el segundo titular, para el fracaso de Bildu, que ha perdido un referéndum antitaurino en Cestona. Estaría bien, sobre todo si no fuera esa su única derrota política en los últimos meses.

En el interior nos interesa el tratamiento que se le da al pre-nombramiento del que será el nuevo presidente de RTVE. Para empezar uno de los editoriales breves que se preocupa porque la corporación no "vuelva al sectarismo". ¿Vuelva? Pero almas de Dios, ¿es que en algún momento se ha ido? ¿Pero han visto ustedes algún telediario, un debate, alguna edición de ‘Infamia semanal’?

Más sorprendente todavía es, si cabe, el artículo dedicado por Arcadi Espada al nombramiento, que es una detallada reproducción del currículum del nombrado. Sí, sin nada más, ni un adjetivo, ni una consideración, ni otra cosa que una larga enumeración de cargos, méritos y artículos. Otro de esos experimentos de Espada que he de confesar, querido Arcadi, no he entendido.

La portada de El País nos lleva del CGPJ al románico: por un lado, y con la presa bien agarrada, los de Prisa tratan de triturar con su dentellada las carnes y los huesos políticos de Carlos Dívar, al que intentan poner el futuro negro, y no precisamente negro toga (por cierto, en otras épocas el presidente del Tribunal Supremo no le habría durado ni medio round al órgano oficial de la izquierda divina).

Por el otro, llevan a portada el descubrimiento de un claustro románico en una finca privada. Las imágenes en portada, cuidadosamente confusas para que parezca que Dívar se paseaba por entre las vetustas piedras en sus viajes, nos reflejan un precioso conjunto artístico. En el interior, por cierto, se preocupan de que, al estar en una finca privada, su conservación (la del claustro) esté un peligro: se ve que no han visto sus propias imágenes, en las que se lo ve perfectamente cuidado. Ay, ese miedo a la propiedad privada.

Pero lo mejor del día está en una noticia sobre el fulgurante ascenso de la acción de Prisa, tras un confuso plan "para reforzar su capital". Gracias al artículo nos enteramos de que la acción del grupo mediático subió ayer casi un 35%. Lástima que el redactor olvide comentar el valor al que los títulos cerraron su cotización: 40 céntimos y mucho menos el precio que tenían hace unos añitos, cuando valían 15 eurazos como quince soles.

ABC se pelea por ser hoy el más monárquico, con gran foto en portada del Rey y Dilma Rousseff, dándose la mano y sonrientes. "Las reformas no tardarán en dar frutos", dice nuestro monarca. Y en el editorial, más halagos a Su Majestad, no aptos para diabéticos, de verdad.

El principal titular de la primera plana para los vaivenes del rescate de Bankia, a la que el Gobierno "se plantea dar menos dinero del solicitado". Este mareo de cifras y filtraciones no puede ser bueno.

En el interior no dejen de leer el brillantísimo artículo de Tomás Cuesta sobre los abajofirmantes de la izquierda exquisita europea, imprescindible. Y tampoco dejen de echar un vistazo a la viñeta de Máximo, que nos responde a una pregunta de décadas: ¿quién es pobre en nuestras sociedades desarrolladas? Pues está claro: "El que no sabe cómo se abre una cuenta en Suiza".

La Razón pierde hoy la batalla por ser el más monárquico (y eso que también lleva foto de Juan Carlos y Dilma) pero gana la de ser el más rajoyista con su gigantesco titular: "La UE apoya el 'plan Rajoy'".

Dedican su editorial al nombramiento del nuevo responsable de la televisión pública, que es "justo lo que necesitan RTVE y sus miles de profesionales ante una encrucijada sin precedentes". Nada, que el presidente ha acertado... una vez más, lo que no puedo entender es cómo siendo tan buenos estamos tan mal, serán los mercados, tan malvados.

La mejor portada del día, al menos en su estilo, la de La Gaceta, protagonizada por el mismísimo Sánchez Gordillo, el revolucionario de Marinaleda, sí, ese que va siempre con la misma camisa de cuadros y el pañuelo palestino. Y es que de dicha guisa se le pudo ver nada más y nada menos que en la clase business de un vuelo con destino a la revolución bolivariana.

Aclara el alcalde comunista que su ayuntamiento no puso un duro, y que había sido invitado por Venezuela: se ve que allí atan los perros con longanizas y como no hay pobres los políticos pueden vivir de lujo. Ah, ¿que sí hay pobres? Pues precisamente por eso: ¿no se hace mejor la revolución si se va cómodo y se llega descansadito? Pues eso, que es que en la derechona extrema todo lo criticamos...

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