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El secreto para conservar tus bañadores durante años sin que se estropeen

Un sencillo truco al final del verano ayuda a mantener las fibras y los colores de estas prendas durante más tiempo.

Un sencillo truco al final del verano ayuda a mantener las fibras y los colores de estas prendas durante más tiempo.
Pexels

Los bañadores acumulan durante el verano restos de cloro, sal, sudor y otros residuos que pueden permanecer en el tejido si la prenda se guarda sin una limpieza adecuada. Por eso, antes de meterlos en un cajón hasta la siguiente temporada, conviene dedicar unos minutos a dejarlos limpios y completamente secos.

Una limpieza antes de guardarlos

El procedimiento compartido por la creadora de contenido @la_chica_bona parte de una idea sencilla: los bañadores que van a pasar varios meses almacenados necesitan un cuidado diferente al lavado habitual.

La recomendación no consiste en aplicar este proceso después de cada uso, sino al finalizar la temporada, justo antes de guardar las prendas durante el otoño y el invierno.

El primer paso es preparar un recipiente con agua fría. En él se introduce una pequeña cantidad de vinagre, que puede ser de manzana o blanco, junto con un poco de bicarbonato y sal.

La mezcla se utiliza para dejar los bañadores en remojo durante unos minutos. La creadora recomienda mantenerlos sumergidos aproximadamente entre cinco y diez minutos antes de aclararlos.

El aclarado es una parte fundamental

Después del remojo llega uno de los pasos que no conviene saltarse: aclarar bien las prendas.

Los bañadores están fabricados con tejidos elásticos y están diseñados para entrar en contacto con el agua, pero su cuidado requiere evitar tratamientos innecesariamente agresivos. Por eso, una vez terminado el remojo, las prendas deben quedar bien aclaradas antes de proceder al secado.

También se desaconseja utilizar suavizante dentro de este procedimiento. El objetivo es que los bañadores queden limpios y sin restos de los productos empleados antes de permanecer guardados durante varios meses.

No es necesario utilizar la lavadora para realizar esta rutina. El proceso se puede hacer a mano y permite tratar varias prendas a la vez, siempre que el recipiente tenga capacidad suficiente para que puedan quedar correctamente sumergidas.

Cómo secarlos antes de guardarlos

El último paso es tan importante como la limpieza: los bañadores deben estar completamente secos antes de almacenarlos.

Una vez aclarados, se dejan secar al aire y, según esta recomendación, preferiblemente a la sombra y sin exposición directa al sol. El calor y la radiación solar pueden afectar con el tiempo a los tejidos y a los colores de las prendas, por lo que evitar el sol directo es una precaución habitual en el cuidado de la ropa.

No hay que guardarlos mientras todavía estén húmedos. La humedad acumulada durante meses puede generar malos olores y favorecer el deterioro de los tejidos.

Cuando estén completamente secos, pueden doblarse y guardarse en un espacio limpio y seco.

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