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Desalojan a los 50 activistas de Greenpeace que okuparon una fábrica de alimentación en Cartagena

Una treintena de agentes de la Guardia Civil, ayudados por los Bomberos, han cortado las cadenas de los activistas de Greenpeace que bloqueaban el acceso a la fábrica de Moyresa, del polígono industrial Cabezo Beaza de Cartagena, mientras que los cinco ecologistas que permanecían encaramados en una de las torretas de la empresa descendieron voluntariamente.

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L D (Agencias)  Tras 12 horas de protesta pacífica en la planta de la empresa, perteneciente al grupo multinacional Bunge, el desalojo, en el que no se produjeron detenciones, puso fin a una acción en la que una parte de los activistas se encaramaron a unos almacenes con pancartas en las que se leían frases como "No a los alimentos transgénicos".

Otro grupo se apostó en las verjas de entrada bajo el lema "Los transgénicos destruyen el planeta" y otros realizaron la inscripción "contiene soja MG" en uno de los tejados de las naves, en alusión a la nueva legislación Europea de etiquetado que entró en vigor el pasado domingo. Según el comunicado, la dirección de la empresa remitió esta tarde a los ecologistas un borrador de negociación en el que afirmaba que decidía dedicar su planta de Portugalete (Vizcaya) a la molturación y refino de soja o girasol libre de OMG.

Para Greenpeace esta propuesta resulta insuficiente, ya que considera que la compañía iba a seguir permitiendo por medio de sus otras cuatro fábricas, que millones de toneladas de soja transgénica siguieran entrando en España, contaminando así la cadena alimentaria. Tras la comunicación de Greenpeace de que la propuesta es inaceptable, la compañía rompió las negociaciones y afirmó que denunciaría a los ecologistas por ocupación de sus instalaciones, indica la nota.
 
La empresa dice que cumple la legalidad

Por su parte, el director comercial de Moyresa, Enrique Cabello, aseguró que la empresa cumple la legalidad y los productos que comercializa no son perjudiciales para la salud, al tiempo que consideró desproporcionado el encierro. Cabello explicó que planteó a Greenpeace que una de las cinco factorías en España, la de Portugalete (Vizcaya), se dedicara a soja no transgénica, tal como los ecologistas le habían solicitado esta mañana, pero, según dijo, los ecologistas posteriormente consideraron tal medida insuficiente y pidieron que otra más de las factorías no comercializase transgénicos, a lo que se negó Moyresa.

Tras la comunicación de Greenpeace de que la propuesta "era inaceptable", la compañía denunció a la policía la ocupación ilegal de sus instalaciones, que ha paralizado hoy la actividad de la factoría cartagenera, añadió Cabello. Según Greenpeace cerca del 66 por ciento de las importaciones españolas de soja corresponden a soja transgénica y Moyresa acapara el 70 por ciento del mercado nacional de molturación o molienda.

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