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El asador rebelde fascina a Alfonso Ussía y Gabriel Albiac confirma el "fin" de este mundo

En la prensa hay quien se "traga" todavía los amables mensajes del presidente sobre el paro. Pero los más comparten los agoreros vaticinios de la mayoría de los españoles que recogía el CIS. También se habla de humos y, todavía, de la Iglesia.

MERCEDES R. MARTÍN
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El que más comulga con el mensaje del Gobierno ante las cifras del paro es, sin duda, Público, que titula en portada, en el más puro lenguaje zapateril, que "la subida del paro se acerca a su final". Su director, Jesús Maraña, dice que sería un error no admitirlo y habla de las "luces" que se ven ya "al final del túnel". Apunta, al contrario de lo que piensan la mayoría de los españoles según la última encuesta del CIS, que 2011 "debería ser el año de una lenta recuperación". Hay aún, no obstante, cierta reserva: "El colmo de los desastres sería que ese modestísimo objetivo tampoco se cumpliera". Opinión radicalmente opuesta mantiene Carlos Dávila en La Gaceta. El periodista no analiza lo que dijo el presidente sobre la crisis en la entrevista en Onda Cero porque le da ya por perdido: "Este hombre es incorregible (...) Díganme si este caso no es para hacérselo mirar. ¿Se lo estará mirando? Dicen que sí".

Para pocas fiestas están en El País, que espera como agua de mayo alguna declaración sobre el futuro de Zapatero mientras siguen promocionando a su candidato, Rubalcaba. De la entrevista al presidente destacan precisamente lo que dijo en clave sucesoria, que fue más bien poco. Titulan: "Zapatero ratifica las primarias como norma regulada para su sucesión". El paro y el pesimismo económico lo dejan para un poco esperanzador editorial, que enfatiza el papel de la inflación en el empobrecimiento de la clase media. "La única vía para superar esta situación es el crecimiento, un reto que las políticas económicas no han logrado generar en España", apuntan. En el resto de la prensa, hay desolación ante las cifras de desempleo en 2010, que ABC lleva, en número y en grandes caracteres, a su portada. En el interior, Gabriel Albiac firma un desolado artículo sobre la crisis. Para el columnista, "que nuestro mundo acaba, todos como mínimo lo sospechamos. Acabó quizás ya. Como un mazazo, entre Año Nuevo y Reyes, la glacial estadística del paro cierra la fiesta". Recuerda Albiac que no es verdad que "sea universal esta crisis". "Lo es la crisis. Pero crisis no implica cataclismo", apunta enfatizando el caso de Alemania. Y concluye, recordando a los mendigos de la Gran Vía, que "no serán los políticos los que duerman en la calle".

Cascos sigue en las portadas pero le gana en opiniones y artículos el aún candente tema de la Ley Antitabaco. La Razón habla ya de un "herido y un detenido por fumar", refiriéndose a varios de los incidentes que se vivieron ayer. El País lleva a su portada otros humos, los de los coches, en una información en la que asegura que "la contaminación en Madrid causa muertes por infartos o ictus" basándose en un estudio. Pero quizás lo más destacado que lleva la prensa sobre el asunto sea el artículo de Alfonso Ussía, rendido al asador rebelde: "Me comprometo, siempre que visite Marbella, a rendir tributo de presencia, consumición y pleitesía al asador Guadalmina", que se niega a aplicar la nueva norma. Dice Ussía que él no escribe como fumador en contra de la ley "sino como persona libre que se rebela contra la hipocresía del poder omnímodo". Augura un "bombardeo de multas" para el hostelero, pero alerta de que "desde su soledad resistente puede nacer una corriente de insumisión contagiosa".

Otros asuntos destacados en portada son la información sobre el caso Malaya que cuenta La Gaceta, con el juez Torres autorizando filtraciones a los medios, o el regreso de Wikileaks a la portada del diario de Prisa gracias a la investigación abierta en el Congreso de EEUU. En El Mundo, hablan del recibimiento por todo lo alto del Gobierno al vicepresidente chino, posible salvador de nuestra maltrecha deuda. Y en el interior de Público se esconde la respuesta del columnista Manuel Saco a quienes le han criticado por sus ataques a la Iglesia. Él insiste: dice, entre otras cosas, que si las religiones "no fueran instrumentos de tortura infantil cuyas secuelas arrastramos" él se limitaría a "contemplarles con la conmiseración del que tiene delante a un adulto que todavía cree en el Ratoncito Pérez". Añade, tras hablar de la teocracia en Irán, que si aquí no se atreven "a abofetear a Zapatero" es porque los laicos "hemos sacado a España de la Edad Media. (...) Pero vaya si les gustaría".

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