Menú

El que se va (o no), el que llega (o no) y Trini, reina del fanatismo de lo pequeño

La última edición de los periódicos en este agonizante 2010 viene marcada por el enfrentamiento en diferido que se marcaron un Zapatero de ánimo más bien saliente y un Rajoy de espíritu ligeramente entrante. Por eso y por lo del "fumeque", la prohibición que nos tiene a los columnistas enervados.

0

Zapatero y Rajoy o Zapatero sólo, pero de un modo u otro las comparecencias–balance de los dos principales líderes políticos españoles (con permiso de Rubalcaba) reinan en las imágenes y los titulares de hoy, menos en El País que se marca una de esas extrañezas tan suyas y nos sale con Jodorkovski dos días después de saberse la sentencia.

El más brillante para resolver el aspecto gráfico de la cosa es El Mundo, que reúne en un acertado montaje las fotos de ambos líderes y de sus "números dos", sacándole además jugo político a la cosa en el pie: "Sólo se ríe Rubalcaba", en una imagen en la que todo el mundo está muy serio menos, efectivamente, el vicepresidente primerísimo, que parece mirar a Cospedal con una mezcla de condescendencia y ánimo de ligue, también muy propia.

Menos acertadas me parecen las portadas de La Gaceta y ABC que inciden en la visión de Zapatero como un patético doble de Mister Bean, pero a estas alturas del líder del PSOE se pueden decir muchas cosas y una de ellas no es que sea un bufón: ha demostrado que es mucho más peligroso que eso y mal hace quién lo minusvalore.

Sin embargo, dado que los discursos tampoco ofrecieron grandes novedades la cosa política que más enjundia tiene dentro de los periódicos es el NO (así, con mayúsculas) de Rajoy a Cascos, que es analizado en diversas informaciones. En El País, por ejemplo, dan una de las claves de verdad del asunto y recuerdan que Cascos no apoyó en el famoso Congreso de Valencia a Rajoy. Tienen razón y está muy bien visto: así de miserable es la política en las zahúrdas de Génova 13.

En La Razón, por el contrario, el esfuerzo por explicar lo inexplicable queda patente en el titular: "Rajoy excluye a Cascos para no echar la última cerilla en el PP asturiano" nos dicen sin preguntarse quién ha echado las primeras (y unos cuantos litros de gasolina) ni recordar a los que hablaban de las "técnicas de kale borroka" de Cascos (que eso sí son cerillas).

Para que nos quedemos más tranquilos en la información se nos explica que "haber cedido a las presiones de Cascos y de sus partidarios (...) hubiera aumentado el riesgo de escisión y hubiera llevado al congreso extraordinario". ¡Horror! ¡Un congreso extraordinario! Imaginen ustedes que se nos hubiera colado un poco de democracia... ¡intolerable!. En fin, hay algunos que de tanto adular...

Y es que ni en La Gaceta, periódico que como ustedes saben no es precisamente sospechoso de antipatía por el PP, se arrastran tanto. Bien al contrario recalcan en una muy buena crónica cómo Rajoy ha mentido una vez más y recuerdan las cerillas kaleborrokeras que el PP asturiano ha dedicado a Álvarez Cascos.

Pero dejemos ya la política y vayamos a lo que interesa: el vicio, en este caso el del tabaco, cuyo destierro de todo lugar público tiene a los columnistas bastante cabreados. De los más duros Raúl del Pozo que no duda en calificar a la madre de la idea de "reina del fanatismo de lo pequeño". Se refiere a la otrora ministra de Sanidad y ahora de Exteriores, Trinidad Jiménez, y para más INRI la llama "La Trini".

También defiende sus vicios José Luis Alvite, en una muy buena columna en La Razón. Vean un par de párrafos bastante acertados:

Yo creo que un hombre sin vicios tiene disponible a mayores el tiempo que necesita para tener ocurrencias como la de prohibir fumar, que es una tentación muy acorde con la personalidad de quienes –como Franco, como Hitler, como Mussolini, como Pinochet...– siempre consideraron que los vicios son una imperdonable flaqueza del espíritu, una lacra psicológica que les impediría ejercer el poder con la permanente dedicación y la férrea entereza con la que ellos lo ejercieron.

Curiosamente, ninguno de los grandes dictadores tuvo jamás la ocurrencia de prohibir el consumo de tabaco en los bares. Sabían que el pueblo soporta que le racionen la cultura, pero es muy reacio a que se le restrinjan los vicios.

Pero volvamos a terrenos más espinosos como el de la condena a cuatro guardias civiles por torturar a los etarras que asesinaron a dos personas en la T4. Amén de que lo mejor que se puede leer en toda la prensa es el artículo al respecto de nuestro compañero Javier Arias Borque, sorprende mucho el despliegue infográfico de El País, con un detallado croquis de las lesiones de los "pobrecitos terroristas" (es lo único que les falta decir).

Las explicaciones son tan claras como un libro cerrado y destaca el parrafito tomado de la sentencia en el que se detalla lo que tardaron en curarse y como, de los 27 días en los que uno de los asesinos estuvo recuperándose "22 fueron impeditivos para sus ocupaciones habituales".

¿¿Ocupaciones habituales?? Se referirá su señoría a la extorsión, el asesinato y, en general, la delincuencia organizada, que son los quehaceres diarios de estos angelitos. En fin, hay cosas que es difícil entender... o no.

En Sociedad

    0
    comentarios
    Acceda a los 4 comentarios guardados

    Servicios