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El País se apunta a dar bofetadas a Bono, Pepinho y vuelve Robin Hood

Un clásico de la izquierda ocupa hoy las portadas y editoriales de los periódicos. Quitar a los ricos para dárselo a los pobres –vía impuestos-. El impuestazo ha arrinconado al nuevo fracaso del Estatuto, tal vez por hastío. Y Bono debe estar acabado porque ya le atizan hasta en El País.

PILAR DÍEZ
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Zapatero podía haber sido menos previsible a la hora de dar satisfacción a los suyos tras el tijeretazo. Ayer comunicó con la solemnidad que le caracteriza cuando anuncia medidas populistas y demagógicas que subirá a los impuestos "a los que tienen más".  Y la prensa se ha lanzado a saco: "Zapatero aplaca a la izquierda con un impuesto para los ricos" (El Mundo); "Zapatero promete subir impuestos a los ricos sin detallar cómo ni cuándo" (El País); "Zapatero intenta calmar a la izquierda" (Público): "Zaaptero reconoce que plantea nuevos impuestos a los ricos" (ABC); "Zapatero subirá los impuestos a los que más tienen" (La Razón); "Zapatero anuncia otro impuestazo" (La Gaceta).

El Mundo cree que "Chaves y Blanco se han impuesto a Salgado y Sebastián" y que Zapatero no quiere precisar "fórmula que elegirá ni tampoco lo que el Gobierno entiende por clase media". En el editorial, destaca que "al Gobierno sólo le ha durado una semana el baño obligado de realismo económico y vuelve por los fueros del populismo". Cree Pedro J. que se trata de una "campaña de propaganda para congraciarse con un electorado muy molesto". Además, cree que se traslada "a la opinión pública la sensación de que los ricos no pagan a hacienda". Tras recordar que estamos "en una situación de emergencia", pide a Zapatero que "no vuelva con impuestos ideológicos para salvar la cara".

El País revela que en Moncloa llaman al impuesto de Zapatero "la tasa Robin Hood" y que es un "guiño a los dirigentes de su partido que han reclamado un gesto para demostrar que la crisis no la pagan en exclusiva los mas débiles". Advierte en el editorial que la "subida de impuestos puede ser muy útil", pero la primera reacción se inclina hacia el escepticismo" por la "sinfonía de desconcierto político que ha ofrecido el gobierno". Como todo el mundo sabe y toda la prensa se encarga de recordar, "las únicas rentas que controla el Estado son las de trabajo y en ellas no están los que mas tienen; estos disponen de variados y cómodos procedimientos para eludir la acción fiscal de los Estados".

Y el periódico de Prisa se ha puesto a la cola para soltar bofetadas a Bono. "Porcelanosa pagó obras de El Pocero en la Hípica de Bono", revela sumándose a La Gaceta, Público y El Mundo. Ya estoy viendo a Bono con la carpeta de su patrimonio en mano de romería a la calle Miguel Yuste.

Público, destaca en su portada que el "recorte más duro del Estatut" ha sido "desactivado". Escribe el director Jesús Maraña que  "era tan serio el temor a que las posiciones más ultramontanas pudieran imponerse en el Tribunal Constitucional que ayer se recibió con alivio (fuera de la caverna) la constatación del fracaso del penúltimo intento de destrozar el Estatuto". Carod Rovira no lo hubiera explicado mejor.

Sobre el impuesto a los ricos, está encantado, pero también insiste en la "falta de precisión de Zapatero", que no ha explicado ni cómo, ni cuándo, ni a quién. Su diario favorito le da una pista y le señala que hay "100.000 ricos españoles". Tal vez mañana, la lista. Y pone de manifiesto, a cuenta de las declaraciones de los distintos ministros a cuenta del impuesto, que el presidente va a su rollo y "ha cogido por sorpresa a algunos miembros de su Gabinete".

El columnista Isaac Rosa está molesto porque los ricos no han dicho ni mu sobre el impuestazo. "Los ricos podían hacer algo para que parezca que están enfadados y así los demás nos creeríamos la palabras del presidente. (El impuesto) va dirigido a quienes menos tienen, para consolarles y excitarles el resentimiento de clase". Pues va a tener razón.

A ABC se le nota el cabreo. "Zapatero afirma que subirá los impuestos tras un caos de ministros desmintiéndose los unos a los otros", dice y afirma en el editorial que es una "soflama de movilización de la izquierda que provoca inquietud e inseguridad".  

Ignacio Camacho dice en su columna que "a veces da la sensación de que Zapatero nombra vicepresidentas para mostrar su poder desautorizándolas". "Las decisiones reales se toman en un minigabinete de pretorianos formado en torno al líder en Moncloa, un estrecho círculo de poder en el que sólo hay dos alternativas: ser primo o hacerlo".

También destaca la puesta en escena de Blanco ayer en el Congreso. "Se creció, actuó como un auténtico vicepresidente del Gobierno". Y señala que se le ve encantado de responder las preguntas del PP. "Cuando acaba, siempre se vuelve hacia los suyos como diciendo: Veis? ¡así se para los pies a la derecha!".

La Razón también cree que Zapatero "cede ante la izquierda" y trata de "calmar la indignación" de su electorado ante el tijeretazo. "Los ricos son el espantajo que la izquierda suele agitar ante su militancia cuando tiene problemas electorales", dice y acaba diciendo lo que todos: "Los ricos disponen de recursos legales suficientes para sortear al fisco".

La perla la pone hoy Manuel Seco en Público. No le gusta el viaje de Zapatero al Vaticano porque es "un régimen terrorista, pues su poder se basa en el terror que infunde en los católicos, a los que amenaza con la tortura eterna si no cumplen con sus leyes".  Eso sin exagerar.

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