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Los jóvenes que quemaron viva a una indigente llevaban varios meses agrediendo a vagabundos

Las investigaciones de los Mossos d'Esquadra acerca del asesinato de una indigente quemada en un cajero por tres jóvenes en Barcelona el fin de semana pasado, han llevado a las fuerzas de seguridad a descubrir que los acusados, junto con otros amigos, ya llevaban varios meses agrediendo a otros mendigos y grabando las palizas. Uno de los chicos relataba cómo después de las vejaciones, de las que hacían objeto sobre todo a mendigos e inmigrantes, se pasaban las imágenes en un cibercafé mediante bluetooth.

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Las investigaciones de los Mossos d'Esquadra acerca del asesinato de una indigente quemada en un cajero por tres jóvenes en Barcelona el fin de semana pasado, han llevado a las fuerzas de seguridad a descubrir que los acusados, junto con otros amigos, ya llevaban varios meses agrediendo a otros mendigos y grabando las palizas. Uno de los chicos relataba cómo después de las vejaciones, de las que hacían objeto sobre todo a mendigos e inmigrantes, se pasaban las imágenes en un cibercafé mediante bluetooth.
Uno de los acusados a su entrada en el juzgado.
(Libertad Digital) Según informa el diario El Mundo, los chicos que quemaron a una indigente en un cajero de Barcelona, ya llevaban varios meses vejando a los mendigos tanto de Barcelona como de Zaragoza, de donde era uno de los detenidos. Un joven de su grupo de amigos explicó al rotativo que "era su forma de divertirse", y que era habitual que golpearan, insultaran o robaran a los indigentes, aunque, según él, "lo que más les gustaba era mearse encima" de vagabundos e inmigrantes.

Uno de los investigadores comentó al diario que los jóvenes aparecían en otros vídeos de otros cajeros lanzando objetos a mendigos, por lo que, consideran que el crimen que acabó con la vida de Rosario E.P. era "la culminación" de su "salvaje forma de diversión".

Las pesquisas han llevado a los Mossos a determinar que vejar y maltratar a mendigos era su forma de diversión, a través de conversaciones intervenidas en el cibercafé del barrio, donde se contaban las hazañas, según confirmaron varios testigos, que incluso vieron imágenes grabadas con los teléfonos móviles de los agresores, donde se veía a los chicos lanzando objetos, insultando o pegando a indigentes. En el cibercafé habitual, se les conocía por sus "nicknames" o sobrenombres; Oriol y Ricard usaban el nick de Chapa y Vader, en honor al malo de la película de La Guerra de las Galaxias, mientras que el menor Juan José era conocido como Jumero.  Las fuerzas de seguridad aún no han hallado esas imágenes, pues es probable que los adolescentes que las tuvieran ya las hayan borrado.

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