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Narbona augura la desaparición de playas y la llegada a España de especies invasoras

En vísperas de la entrada en vigor del Protocolo de Kioto, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha presentado un estudio según el cual España será uno de los países que más sufrirá el supuesto cambio climático. En el último tercio del siglo XXI, el nivel del mar subirá un metro y desaparecerán playas. Habrá más catástrofes naturales y proliferarán "especies invasoras" de animales y plantas. Los investigadores de Narbona auguran un aumento de las enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas.

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La ministra Cristina Narbona.
L D (EFE) La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha presentado este martes las conclusiones de un estudio sobre los impactos en España del cambio climático, elaborado por la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente y el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Macha y en el que han colaborado 400 investigadores. La presentación de este informe, coordinado por el catedrático de Ecología José Manuel Moreno, ha sido realizada en vísperas de la entrada en vigor del Protocolo de Kioto de lucha contra el cambio climático.
 
Las conclusiones de este estudio avalado por Medio Ambiente resultan aterradoras. España sería uno de los países más vulnerables al cambio climático, y según las previsiones más pesimistas, en el último tercio del siglo la temperatura media podría subir hasta siete grados en verano y el nivel del mar un metro, lo que haría desaparecer playas e inundar zonas construidas.

Además del aumento de las temperaturas previsto por en este informe, el cambio climático provocaría en España una disminución de las precipitaciones y de la disponibilidad de agua, una reducción de la productividad de las aguas pesqueras, desajustes entre animales predadores y sus presas, pérdida de biodiversidad, aumento de catástrofes naturales e importantes afecciones sobre la salud humana.

Dos escenarios posibles

El estudio plantea dos escenarios posibles: uno basado en que las emisiones a la atmósfera de los gases de efecto invernadero sean en 2100 un 120 por ciento superiores a las actuales; y otro basado en que esas emisiones aumenten a un ritmo menor y al final del siglo sean "sólo" el doble que en la actualidad. En el interior peninsular, las temperaturas aumentarán entre 5 y 7 grados en verano y entre 3 y 4 en invierno, según el escenario más pesimista, y un grado menos intenso según el otro escenario.

En la periferia de la península y en Baleares, el calentamiento será dos grados menor que en el interior, y en Canarias tres grados menor en verano y dos grados menor en invierno. Más heterogéneos son los cambios que afectarán a las precipitaciones, ya que en invierno es previsible que aumenten en el noroeste y disminuyan en el sureste, aunque en verano el descenso es "máximo" en todo el territorio excepto en Canarias.

Aumentarán además muy significativamente (excepto en Baleares y Canarias) los días con temperaturas máximas extremas, y disminuirán los días que registren mínimas extremas. Siempre según este estudio, el calentamiento que sufrirá España afectará también a animales y plantas, ya que, en opinión de los expertos de Narbona, favorecerá la expansión de las especies invasoras, y algunos ecosistemas acuáticos continentales pasarán de ser permanentes a estacionales y otros desaparecerán.

Las especies invasoras

El cambio climático alterará la actividad de algunas especies (migraciones o reproducción) y puede producir una mayor virulencia de parásitos y un aumento de las poblaciones de especies invasoras.

El estudio plantea que un aumento de la temperatura de 2,5 grados y una disminución de las precipitaciones del 8 por ciento en el horizonte de 2060 provocarán una reducción media de los recursos hídricos del 17 por ciento, y este impacto será más severo en las cuencas del Guadiana, Canarias, Segura, Júcar, Guadalquivir, Sur y Baleares.

Los principales problemas en las zonas costeras están relacionados con el posible ascenso del nivel medio del mar, ya que, según estas catastrofistas previsiones, éste podría aumentar entre 10 y 68 centímetros, aunque según el escenario más pesimista el nivel podría crecer hasta un metro.

Entre los efectos sobre la salud humana, los investigadores auguran un aumento de la mortalidad a causa de las olas de calor, que serán más frecuentes y más intensas, y es previsible un aumento de enfermedades transmitidas por mosquitos (dengue o malaria) o por garrapatas (encefalitis), así como un agravamiento de los problemas de salud causados por las altas concentraciones de contaminación en la atmósfera.

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