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Otra Educación es posible: encuentro en Valencia con los campeones de PISA

Organizado por la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada (ACADE)), la Confederación de Centros Privados de la Unión Europea (CADEICE) y la Confederación Mundial de Enseñanza Privada (COMEP), se ha celebrado en Valencia entre el 18 y el 20 de abril el VIII Congreso Mundial de Educación. Bajo el lema Lo mejor de los mejores, han ido desgranando diversas experiencias docentes en varios países del mundo cuyos excelentes resultados son indiscutibles para un observador imparcial.

Cheque escolar: el fin de los monopolios, por Álvaro VERMOET
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Organizado por la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada (ACADE)), la Confederación de Centros Privados de la Unión Europea (CADEICE) y la Confederación Mundial de Enseñanza Privada (COMEP), se ha celebrado en Valencia entre el 18 y el 20 de abril el VIII Congreso Mundial de Educación. Bajo el lema Lo mejor de los mejores, han ido desgranando diversas experiencias docentes en varios países del mundo cuyos excelentes resultados son indiscutibles para un observador imparcial.
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LD (Victoria Llopis – Valencia ) En conjunto, las tres organizaciones organizadoras del Congreso representan más de 200 organizaciones nacionales y asociaciones que integran más de 75.000 centros, en cuyas aulas se educan cada año más de 28 millones de alumnos que, con sus familiares, superan los 100 millones de ciudadanos que los eligen.
 
Entre las conclusiones oficiales del Congreso, podemos destacar las siguientes:
 
  • La educación es el instrumento de todos los derechos del hombre.
  • Todos los Estados deben asegurar el cumplimiento efectivo de los derechos educativos, la libertad de enseñanza y la igualdad de oportunidades. Y para que todos los ciudadanos puedan ejercer en la práctica su derecho de libre elección de escuela es indispensable la financiación directa a las familias, a través del cheque o bono escolar, y/o indirecta, a través de la desgravación fiscal u otras fórmulas, y también es necesario dotar de la máxima autonomía organizativa y pedagógica a los centros.
  • El objetivo hoy en la educación es el acceso a la calidad y a la excelencia, y no sólo el acceso a una instrucción básica.
  • La calidad en la educación es imposible de alcanzar sin libertad y sin competencia entre las ofertas educativas, como sucede igualmente en el resto de los sectores productivos y de servicios.
 
 
(Mauricio Rojas, diputado liberal sueco, durante su intervención en el Congreso. Foto: ACADE)
 
 
EL CAMINO SUECO A LA LIBERTAD
 
Lo más destacado, entre los intervinientes,  lleva el nombre de Mauricio Rojas, diputado sueco –de origen chileno– del Partido Liberal, quien expuso el giro radical dado por Suecia, paraíso del “Estado de Bienestar”, cuando en los años 90 se vió colapsado por una crisis económica sin precedentes.
 
En el libro que él mismo ha escrito, y del que daba cuenta Manuel Llamas hace unos días en LD, Rojas expone cómo, entre 1960 y 1989, Suecia había emprendido la "vía socialdemócrata al socialismo": en lugar de socializar los medios de producción, se incautaban de los recursos económicos de las empresas y los ciudadanos para, a través de unas onerosas cargas fiscales, socializar los ingresos y, con ello, el consumo.
 
La presión tributaria se duplicó en esos años, pasando del 28 al 56% del PIB, y el gasto público pasó del 31 al 60%. Rojas detalla cómo el Estado intervenía en materias circunscritas al ámbito estrictamente privado, tales como la formación de la familia. Suecia aplicó durante décadas un amplio programa de esterilización selectiva de individuos- o la elección de vivienda; la educación básica, la sanidad o los servicios asistenciales eran casi exclusivamente de titularidad estatal y el ciudadano apenas podía elegir.
 
Pero el sueño keynesiano llegó a su fin en la primera mitad de los 90. Suecia entró en recesión: con el PIB estancado, el paró alcanzó el 13% en 1993, y la crisis fiscal que hubo de hacer frente el país fue de enorme magnitud. A la sustancial caída de los ingresos tributarios se sumó una cifra récord de gasto social, que llegó a representar el 72,4% del PIB.
 
El elevado déficit y el endeudamiento público tuvieron por consecuencia el colapso del sistema de bienestar y obligó a reformular tanto el tamaño del Estado como la forma en que el Estado hacía cosas. En aquel “Estado del bienestar”, tanto la “responsabilidad de” como la “gestión de” eran sinónimos en la actuación estatal. El ciudadano era un mero receptor pasivo.
 
Resumió los problemas con los que se encontraron en aquella crisis en los siguientes puntos: una enorme economía planificada conlleva ineficiencia y falta de libertad; la obligación de “igualdad de resultados” llevaba aneja la mediocridad.
 
La reforma, por consiguiente, consistió en separar gestión de responsabilidad pública; terminar con monopolios, que son la base de las economías planificadas y abrirse a nuevos actores; pasar del principio de asignación al principio de elección por parte del ciudadano; pasar del principio de igualdad de resultados al de equidad en la oferta, es decir, dar a todos las mismas condiciones para su desarrollo pero a la vez premiar el esfuerzo y los mejores resultados.
 
 
(La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, en la mesa del Congreso Mundial de Educación. Foto: ACADE)
 
 
Desde el punto de vista educativo, lo revolucionario fue la introducción del “bono escolar”(la denominación en idioma sueco es equivalente al de “la paga” que se da a los niños).
 
El actual sistema tiene cinco claves:
 
  • libertad ciudadana de elección: el Estado entrega a cada familia el monto calculado por puesto escolar; dicho monto lo recibe la escuela;
  • libertad de crear escuelas, porque si siguiera habiendo un monopolio y no diversidad de escuelas, no tendría sentido el bono escolar;
  • las nuevas escuelas independientes tienen igualdad de condiciones económicas con respecto a las públicas; el mismo dinero que reciben las públicas deben recibirlo las libres;
  • las escuelas independientes no pueden cobrar nada aparte del bono escolar: ha de haber igualdad de financiación, fundamental para que no haya dos sistemas escolares divergentes según las condiciones económicas;
  • principio de no discriminación en la elección de los alumnos;
 
La consecuencia de todo ello ha sido una expansión colosal de las escuelas independientes, tanto en número de escuelas como en número de alumnos. Para un país de 9 millones de habitantes, los alumnos de las escuelas independientes en todos los niveles de la enseñanza alcanza los 250.000; es decir, el volumen de población afectada lo hace ya irreversible. Consecuencias del sistema de bonos escolares:
 
  • las escuelas independientes siguen el plan escolar nacional, pero se les permite diversidad por razones pedagógicas, idiomáticas, confesionales, etc;
  • satisfacción de los padres: la disciplina, el orden, el respeto, etc estaban muy deterioradas; la idea de crear una escuela “simpática” hizo ingobernables los centros; la recuperación de estas ideas es muy valorada por las familias;
  • mejora de resultados académicos: globalmente considerados en todo el sistema y sobre todo en las escuelas públicas, que han tenido el mayor incremento; la tendencia es a la convergencia en la excelencia de todo el sistema;
 
El señor Rojas concluyó que Suecia ha demostrado que no tiene por qué haber disyuntiva entre empresariado privado y responsabilidad pública, ni es preciso sacrificar la libertad para conseguir equidad.
 
Aceptaba que si bien es cierto que el cambio tuvo su origen en motivos de eficiencia económica, éste ha ido propiciando un cambio de paradigma cultural, acentuando la confianza en la iniciativa de la sociedad y en el ejercicio de libertades ciudadanas.
 
ÁLVARO VERMOET, UNA DEFENSA ESPAÑOLA DEL "CHEQUE ESCOLAR"
 
En la estela del diputado sueco tuvo una intervención Alvaro Vermoet, presidente del sindicato de estudiantes UDE, columnista de LD y co-autor del blog Cien Mil Objeciones sobre Educación para la Ciudadanía.
 
El señor Vermoet apoyó la iniciativa del cheque o paga escolar para España en base a que en otros aspectos de la vida civil, dado el pluralismo social, sí hay capacidad de elegir, por lo tanto es ilógico que se niegue al ámbito de la educación, cuando precisamente esa capacidad de elegir beneficiaría precisamente a los más desfavorecidos.
 
 
(Alejo Vidal-Quadras, eurodiputado del PP, se dirige a los congresistas. Foto: ACADE)
 
Ello exige que se abra de una vez por todas el sistema educativo para terminar con décadas de monopolio y uniformidad impuesta por el Estado. Todas las familias “tienen derecho a poder elegir, y para ello, las empresas, fundaciones, organizaciones religiosas y las Administraciones deben poder ofrecer distintos modelos educativos, en igualdad de condiciones”.
 
El monopolio educativo que denunciaba “no se refiere sólo a las restricciones estatales para elegir centro, sino también a la uniformidad que padece la escuela pública, y que se explica por la dependencia de la Administración y la falta de instrumentos e incentivos de libre competencia”.
 
La introducción de un modelo de cheque escolar como el sueco evitaría lo que ocurre en la actualidad: los alumnos se reparten realmente en función de su renta, porque los más desfavorecidos no pueden permitirse una enseñanza privada de más calidad. Y el motivo de no abrir la oferta de una enseñanza de calidad para todos no es sino político: “no quieren renunciar al control del sistema educativo, al control de sus contenidos o de la lengua que se utiliza”.
 
Así, “el sistema es cada vez menos eficiente enseñando y simultáneamente amplia cada vez más los ámbitos en que pretende actuar(educación cívica, en valores, medioambiental, sexual, etc)”.
 
CHILE, UN CASO DE ÉXITO DE LA LIBERTAD
 
En la misma línea intervino Gabriel Silber, Presidente de la Comisión de Educación del Parlamento de Chile, país que desde 1929 tiene un sistema de ayuda escolar, donde se subvenciona con fondos públicos cualquier centro escolar, tanto público como privado.
 
El bono escolar se llama allí voucher, y ha eliminado las lacras del sistema previo a su implantación: alto coste de burocracia, decisiones poco oportunas, falta de incentivos al uso eficiente de recursos, lenta respuesta a los requerimientos de cobertura escolar y poco influencia de las preferencias de los padres.
 
La actualización del sistema de voucher se llevó a cabo en 1980, con una idea central en el principio de subsidiariedad: el Estado no tiene que hacer lo que los particulares pueden hacer, si lo hacen bien; ello se ha logrado descentralizando más y estableciendo competencia entre escuelas privadas y públicas, que ha ido llevando a resultados tan satisfactorios como en el caso sueco.
 
Otro aspecto fundamental en el sistema chileno es que la figura central del mismo es el profesor, porque “sin un buen profesor no hay buenos alumnos”; para ello, debe dárseles motivación con buenas condiciones de trabajo, buenas compensaciones económicas, etc.
 
FINLANDIA, LOS CAMPEONES DE PISA
 
Este punto nos lleva a otra de las estrellas invitadas al Congreso: la Directora de Desarrollo de Educación Básica y Secundaria del Ministerio Finlandés de Educación, Irmeli Halinen.
 
Como es sabido, Finlandia encabeza el ranking del informe PISA desde hace años. Las claves del éxito del sistema finlandés las resumía en cuatro puntos: amplio consenso entre los partidos políticos de que con la educación no se juega; vuelta a lo básico (instrucción); refuerzo personalizado del alumno que queda atrás; y valoración social máxima de la figura del docente, junto con continua actualización del profesorado.
 
Es un sistema nominalmente público, pero con una amplísima autonomía por parte de los centros. Los cuatro factores mencionados confluyen en una verdadera cultura del aprendizaje. El sistema se basa en la confianza mutua: en Finlandia ni siquiera tienen  sistema de Inspección ni exámenes.
 
Como la calidad de los profesores es máxima, pueden confiar en que la instrucción será excelente, como los controles externos como el PISA certifican. A modo de ejemplo, el abandono  durante la educación obligatoria es de sólo el 0,5% y  más del 96% de los alumnos pasan  a la educación postobligatoria.
 
En Finlandia, sólo hay 190 días lectivos escolares, con un promedio de horas lectivas de 4 a 7 diarias. El sistema es eficiente porque apenas hay burocracia, dedicando el 6% del PIB a Educación. Como decía la señora Halinen, “la clave del éxito se debe a que los profesores son capaces de convencer a los alumnos de que cojan el lápiz y empiecen a trabajar”. Así de sencillo.
 
Los profesores, como expertos valorados, son la pieza maestra del sistema. La atmósfera del aula es de cooperación entre profesores y alumnos, desde la base del respeto a la autoridad de los profesores.
 
La filosofía del sistema finlandés se resume en “cultura de coherencia y confianza” (hay valores comúnmente aceptados, objetivos y altas expectativas para la enseñanza y el aprendizaje), y “modelo global” (la estructura educativa es sólida pero flexible; proporciona a todos los alumnos oportunidades de acceder al nivel más alto de educación; los padres son centrales: el currículo nacional es sólo una orientación, pero luego se concreta en cada escuela municipal de acuerdo con los padres). Autonomía, libertad, flexibilidad y respeto.
 
Precisamente esta alianza entre familia y escuela se reivindicó como esencial para promover “el liderazgo moral, la disciplina, el clima de respeto y cooperación, y desarrollar el carácter desde la infancia” por parte del experto Thomas Lickona, de la Universidad de New Cork, especializado en la metodología para la formación del carácter.
 
En el acto de clausura, tomó la palabra el eurodiputado español Alejo Vidal-Quadras. El antiguo presidente de la Comisión de Educación y Cultura del Senado del 95 al 99 regaló a los asistentes un discurso pleno de humanismo y profundo amor por la cultura.
 
Afirmó que la educación es crucial para la Unión Europea en el marco de la agenda de Lisboa, y pasó a hacer un recorrido por lo que significaba educación y formación desde los siglos de esplendor de la Ática, cuando cuajaron conceptos como disciplina, amor al saber, autoridad y admiración por los maestros, certeza de que hay verdades que se pueden aprehender.
 
Citó la máxima de Epicteto: “Sólo los hombres educados son libres”. Frente a esto, el paso por las aulas de los alumnos españoles de las últimas décadas ha sido estéril, les ha dejado indefensos frente al poder porque se les ha negado de forma consciente el acceso al saber.
 
La obsesión igualitarista imperante ha hecho que el conocimiento sea patrimonio exclusivo de unos cuantos especialistas; sigue habiendo políticos que se empeñan en que la escuela abdique de su misión de transmitir sabiduría, sustituyéndolo por un picoteo inane de valores políticamente correctos. Se impone a todos una contracultura nihilista y relativista, incompatible con una cultura de esfuerzo, amor a la verdad y gusto por la búsqueda de conocimiento, que es la más potente fuerza liberadora de la pobreza; por el contrario, la ignorancia, la generalización de la mediocridad es la perversión de la democracia. La peor forma de violar los Derechos Humanos es someter a la ignorancia.
 
A MODO DE RESUMEN
 
Las experiencias puestas de manifiesto a lo largo de este Congreso demuestran que los métodos basados en esfuerzo, disciplina, respeto, concordia con las familias, ofrecen resultados contrastados. El reconocimiento del mérito combinado con solidaridad con los desfavorecidos son el mejor motor del progreso social. Hay que volver a conseguir que los que pasen por la escuela vuelvan a tener un bagaje intelectual que les devuelva la capacidad de pensar.
 
El cumplimiento de los objetivos de Lisboa no será posible sin un sistema educativo que proporcione personas preparadas más allá del plano puramente técnico, personas con fortaleza de carácter y fortaleza moral que sólo el acceso al conocimiento puede proporcionar.  Mientras en España se dirimen discusiones bizantinas sobre si público o privado, fuera de nuestras fronteras se fijan en los resultados, sin preguntar si el titular es público o privado.
 
En definitiva, aires de libertad soplan fuera de España. Hay vida fuera de la nada en que chapotea el Ministerio de la señora Cabrera. Sólo hay que imaginar nuevos carriles por los que circular y empezar a andarlos. No tenemos por qué estar condenados al vertedero educativo en que han convertido nuestro sistema escolar. Millones de niños fuera de España tienen otras oportunidades.
 
No permitiremos que los nuestros sean menos.

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