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Otros 300 inmigrantes se amotinan en Fuerteventura tras negarse a ser identificados para la repatriación

Un nuevo motín, el segundo en menos de una semana, ha obligado a la policía a actuar este sábado en el centro de extranjeros de El Matorral (Fuerteventura). Hay 1.600 personas en un centro con capacidad para 700. Más de 300 se han negado a ser identificados por agentes de Senegal enviados para cooperar en la repatriación. Según han informado a Libertad Digital fuentes de la Seguridad del Estado en Canarias, los amotinados han roto sus camisetas y se han negado a entrar en el comedor a la hora del almuerzo. Los siete agentes que custodian a los 1.600 internos pidieron refuerzos a la UIP, que acudió con instrumental antidisturbios. Más de 200 personas han desembarcado ya este sábado, mientras se espera la llegada de otras veinte pateras en las próximas horas. La situación es insostenible, según reconoce el propio delegado del Gobierno.

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José Segura, delegado del Gobierno en Canarias.
(Libertad Digital) Unos 300 internos del centro de El Matorral  (Fuerteventura) se han amotinado este sábado al reconocer a agentes de policía de Senegal llegados para colaborar con la policía española en las repatriaciones. Los agentes senegaleses iniciaron su labor de entrevistar a los retenidos, cuando un grupo de internos se negaron a ser identificados y se amotinaron en el patio. Poco después eran 300, según indicaron a Libertad Digital fuentes de la Seguridad del Estado destacadas en Canarias.
 
Reunidos en el patio, han hecho jirones con prendas de su indumentaria, que se han ceñido a la cabeza para distinguirse del resto. Los siete agentes de la Policía Nacional que custodian a los 1.600 inmigrantes han cerrado las puertas del patio con el fin de aislar a los amotinados, y han pedido refuerzos. La UIP ha acudido provista de recursos antidisturbios. El pasado miércoles, otro motín dejó a cinco agentes heridos de diversa consideración en enfrentamientos con internos rebeldes del mismo centro. En esta ocasión, la UIP no ha llegado a usar la fuerza.
 
Centro El Matorral (Fuerteventura). Según ha podido saber este diario digital de las mismas fuentes policiales, los amotinados se negaron, en un primer momento, a entrar en el comedor a la hora del almuerzo. El momento de mayor tensión fue cuando, en el patio donde se habían concentrado, se pusieron a rezar orientados en dirección a La Meca, según manda el rito musulmán. "Nunca se había producido una situación igual en toda la historia del fenómeno de la inmigración ilegal: 300 musulmanes rezando juntos en un centro de extranjeros", ha comentado a Libertad Digital un agente con experiencia en la lucha contra la inmigración ilegal.
 
El mando policial ordenó negociar con los amotinados. Horas después de iniciarse el incidente, la Policía abrió las verjas del patio y accedió a servir el almuerzo a los internos amotinados. "La sensación es que se ha cedido a sus pretensiones para evitar a toda costa otro incidente violento como el del miércoles", señaló a Libertad Digital la misma fuente policial.
 
La situación en Canarias es límite incluso para el propio delegado del Gobierno, que este viernes reconocía que ya sólo le queda "rezar al niño Jesús" y que "no aguanta más", como los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil que están haciendo frente a esta crisis. "Faltan medios, claro que faltan medios, vaya una simplonería decirlo", dijo José Segura a la COPE este viernes.
 
Mientras la situación en cuarteles del Ejército, comisarías y centros de retención llega a rozar la violencia física, otros veinte cayucos rumbo a Canarias han sido detectados este sábado por los servicios de la lucha contra la inmigración ilegal. En esta misma jornada, han llegado ya cerca de 200 personas.
 

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