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Plácido Domingo regresa al Teatro Real de Madrid con una aclamada actuación

Plácido Domingo regresó este miércoles a Madrid, al Teatro Real, para cantar una "Walkyria" redonda desde el punto de vista vocal y musical, y polémica en lo escénico. Un regreso feliz, con bravos, aplausos y claveles rojos y blancos arrojados al tenor madrileño desde las localidades del paraíso.

L D (EFE) Un regreso que ha puesto fin a los dos meses de silencio que Domingo ha tenido que guardar por una bronquitis mal curada que le obligó a cancelar actuaciones en París, Los Angeles y Barcelona. Un traspié en la salud de hierro de este cantante que, a los 62 años de edad, no elude hablar de retiro y que no le ha dejado cumplir con sus compromisos artísticos.

Domingo, que pisó por última vez el escenario del Teatro Real hace dos años, con otro Wagner, "Parsifal", que fue también otro rotundo éxito, ha vuelto para cantar el papel de "Siegmund" en "La Walkyria", segunda parte de la Teatralogía "El Anillo del Nibelungo", que el coliseo madrileño afronta desde la temporada pasada y que concluirá en la próxima con los dos títulos que cierran esta magna obra: "Sigfrido" y "El ocaso de los dioses".

Un reto artístico que es síntoma de madurez para cualquier teatro de ópera y que el Real ha querido asumir en colaboración con la Opera de Dresde y con un mismo equipo artístico: Willy Decker en la dirección de escena y Peter Schneider en la musical. Plácido Domingo está acompañado por un reparto vocal de altura, como es difícil reunir, con la soprano alemana Waltraud Meier, una de las mejores voces wagnerianas del momento, en el "rol" de "Sieglinde"; el bajo-barítono estadounidense Alan Titus en el de "Wotan" y la soprano Luana DeVol, también estadounidense, en el de "Brunilda".

Domingo, Meier y Titus ya habían coincidido hace tres años en el Festival de Bayreuth, la gran cita wagneriana de todos los veranos en Alemania, en otra "Walkyria" que los tres recordaban días atrás como otro gran éxito. Los tres forman parte de un reparto principal que cantará cinco de las diez funciones programadas y que se completa con Philip Ens, en el papel de "Hunding", y con Lioba Braun como "Fricka". Para todos ellos, y especialmente para Domingo y Meier, que debutaba en el Teatro Real, hubo bravos y aplausos, al acabar la representación y tras caer el telón al final de cada acto.

Aplausos que fueron también unánimes para la Orquesta Sinfónica de Madrid, titular del Teatro, ampliada para afrontar esta partitura de Wagner, y para la batuta que la dirigirá estos días, Peter Schneider. El trabajo escénico de Willy Decker dividió al público entre el aplauso y el abucheo. Ante la ausencia del director alemán, que como el año pasado ni siquiera ha venido para dirigir los ensayos, recibió las protestas su ayudante Martin Gregor Lütje. Como ocurrió en "El oro del Rhin", prólogo de la Tetralogía, Willy Decker convirtió el escenario del Real en una prolongación del patio de butacas, entre las que viven su historia de amor incestuoso los hermanos Siegmund y Sieglinde, engendrados por el dios Wotan.

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