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Policías en prácticas tenían las llaves de donde fue robada la droga en Sevilla

El caso de la droga robada en Sevilla cuando estaba bajo tutela policial en marzo de 2008 cada día se convierte más oscuro. Según informa ABC se ha sabido que "incluso los alumnos que realizaban sus prácticas como futuros policías tenían acceso a la llave maestra que abre todos los calabozos".

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El caso de la droga robada en Sevilla cuando estaba bajo tutela policial en marzo de 2008 cada día se convierte más oscuro. Según informa ABC se ha sabido que "incluso los alumnos que realizaban sus prácticas como futuros policías tenían acceso a la llave maestra que abre todos los calabozos".
El ministro del Interior. Archivo

LD (Pedro de Tena) El robo fue extraño. Sucedió en marzo de 2008 y fue conocido en mayo, dos meses después, cuando al analizar las muestras de droga resultó que eran de yeso en lugar de heroína y cocaína. Evidente y merecidamente, el escándalo afectó a la Comisaría General de la Policía de Sevilla, que tenía la responsabilidad de la custodia de los estupefacientes, pruebas materiales de diferentes procesos judiciales algunos de los cuales han debido ser anulados.

Ahora, se ha sabido que "incluso los alumnos que realizaban sus prácticas como futuros policías tenían acceso a la llave maestra que abre todos los calabozos", en uno de los cuales estaba depositada la droga desaparecida. Lo cuenta ABC. 

 La razón había que buscarla en un hecho tan simple como que una vez que la custodia de los detenidos pasó al antiguo cuartel de la Policía Nacional, los calabozos del edificio principal de la Jefatura fueron utilizados entre otras cosas, para albergar los vestuarios y las taquillas de los policías en prácticas, que podían acceder al recinto con sólo pedir la llave en el control de seguridad de la Jefatura. Lo sorprendente, como se llegó a demostrar, era que, junto a otras, en el llavero que se les entregaba estaba colgada una llave maestra que abría todos los calabozos.

Uno de ellos era el que guardaba la droga tras otras dos puertas, una la del lavabo y otra la de la celda en sí, cuya única medida de seguridad eran sendos candados de ferretería, normales y corrientes que, para algunos, podían ser abiertos sin demasiado esfuerzo. Los candados fueron sustituidos en cuanto se conoció el robo, según confirmó el jefe superior de Policía una semana después de trascender los hechos.

El ministro Rubalcaba no ha confesado estos hechos a pesar de sus intervenciones públicas sobre el robo de la droga. Desde hace un año, Rubalcaba dijo primero que habría resultados pronto. Luego que la investigación de resolvería en poco tiempo y hace quince días que la investigación "se está haciendo" y, además, "avanza". Pero lo cierto es que no se ha logrado averiguar quién o quiénes robaron la droga. Sin embargo, el secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Manuel Espino, aseguró que todas las sospechas apuntaban a un agente "que conocemos" con nombres y apellidos y al que "no tardarán mucho en coger".

La desaparición de droga era un temor expresado desde la propia Udyco que denunció repetidamente la falta de "seguridad e higiene" de los calabozos y la necesidad de que se ordenara la destrucción de la droga. No hubo respuesta. Los miembros de la Udyco reconocen en privado "que se sienten criminalizados al ser blanco colectivo de todas las sospechas. Y no sólo eso, sino que desde hace un año sufren la paralización de los habituales procesos de felicitaciones públicas por servicios relevantes y de condecoraciones por la misma causa. Desde entonces no se ha otorgado ninguna, lo que trae a la memoria el caso similar sufrido por los funcionarios que fueron involucrados en aquel bluf que en 1992 fue el de la inexistente "mafia policial", a los que se negaron las condecoraciones que les habían sido otorgadas y que alguno tuvo que conseguir años después por vía judicial."

Sigue exponiendo el diario ABC que "la investigación llevada a cabo por la Brigada de Asuntos Internos ha incluido no sólo la obligatoriedad de que los policías den muestras para la determinación de su ADN, sino que hasta tuvieron que dejar, por orden judicial, que les tomaran las huellas dactilares. De momento, los nuevos alijos ya reposan en un almacén dotado de estrictas medidas de seguridad. Ni una cosa ni otra llevó a arrojar luz sobre una investigación que es criticada desde dentro del propio cuerpo policial por la lentitud con que está siendo llevada a cabo por los funcionarios llegados desde Madrid.

Y hay quien no se recata en afirmar que el único medio de eliminar las sombras de dudas que pesan sobre la Policía sevillana es tirar de cuantos medios sea preciso, "y si hay que mandar a toda la Brigada de Asuntos Internos, o tirar de la Brigada Central, que lo hagan; lo que no es de recibo es estar así un año entero", lamentan. De momento, los nuevos alijos ya reposan en un almacén dotado de estrictas medidas de seguridad.

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