"Por favor, por favor, no me dejes así" vino a decirle ayer Zapatero a Merkel, "dí que lo he hecho bien y que España está como un roble" y después corrió a dar lecciones a Cameron de cómo se arruina un país, en lo que es un verdadero experto. Así, más o menos, definen los periódicos la visita del presidente ayer a Bruselas.
El Mundo dice que Merkel lanzó ayer un salvavidas a Zapatero porque "Alemania es el país de la UE menos interesado en que España no pueda afrontar la refinanciación de su deuda" porque los bancos alemanes "serían los más afectados si España no pudiera cumplir con sus obligaciones". Y da un aviso al presidente. "Ese respaldo está condicionado a que Zapatero siga con las reformas y el ajuste presupuestario al que se ha comprometido. Cualquier vacilación puede provocar una catástrofe porque el presidente es una especie de equilibrista que nos arrastraría al vacío si da un paso en falso". Al loro, Zapatero.
También habla El Mundo del órdago de Maria Emilia Casas, que someterá a votación, artículo por artículo una ponencia suya más favorable al Estatuto que la ya rechazada de Elisa Pérez Vera. En un durísimo editorial, Pedro J. dice que Casas "echará mano del voto de calidad" para aprobar un estatuto más duro y acabará alumbrando "un auténtico monstruo de Frankenstein". "Casas no podía acabar una forma mas deshonrosa su paso por el Constitucional prestándose a una operación política para salvar la cara a Zapatero. Que la vergüenza le acompañe siempre".
Santiago González ironiza en su columna sobre la libertad de Usabiaga. "No está descartada la posibilidad de que se trate de una experiencia piloto del Gobierno, ahora que se va a recortar los dineros para la dependencia. Si excarcelamos a los presos para que atiendan a sus madres, ahorraremos en las ayudas y también en los presupuestos de instituciones Penitenciarias".
Por su parte, Jiménez Losantos analiza la reforma laboral y dice, pesimista, que "el destino de los trabajadores es el paro y el derecho de los parados es perder el subsidio. Nadie contrata a nadie. "El día en que el Banco Central Europeo deje de ser el sombrajo de nuestro sistema financiero nos vamos a hartar de comer derechos laborales".
El País destaca que CiU apoyará la reforma laboral y que los sindicatos ya piden cabezas (Toxo la de Zapatero, sin ir más lejos). Es menos escéptico que El Mundo sobre el espaldarazo de Europa a Zapatero. "El espaldarazo dado por los 27 al giro realista de la política económica española y a la tarea de consolidar su imagen de solidez frete a los mercados fue contundente". Hasta se lo cree.
Público dice, ilusionado, que la UE se compromete a que la próxima crisis la paguen los bancos (que risa, tía Felisa) con una tasa a la banca. Habla también del respaldo a España, de lo bien que se lo pasó ayer Zapatero en Bruselas con las palmaditas en la espalda de sus superiores pero le lanza una advertencia. "Ni el FMI, ni la OCDE, ni Merkel ni Sarkozy votan en España, y aquí la izquierda necesita muchos motivos para volver a creer". Los colegas ya le han amargado el día al presidente.
ABC insiste en pedir a Zapatero que convoque elecciones de una vez. "El Gobierno socialista no inspira seguridad ni certidumbre", dice, y continúa "el único consenso que ha logrado el Gobierno se refiere a su agotamiento político". "Zapatero se las tiene que ver con España. En estas circunstancias la única crisis de gobierno admisible es la dimisión de su presidente y la convocatoria de elecciones anticipadas". Tras constatar que la izquierda también le ha abandonado y pide su relevo dice que es un "un ronbinsón sin Viernes"-
Y hoy voy a hablar de fútbol. Bueno casi. Me engancho al titular de La Razón: "La Roja se pone rosa". Da cuenta de que el romanticismo ha llegado al fútbol de mano de Iker Casillas, Sara Carbonero y The Times, que ha convertido el Mundial en un culebrón sentimental al culpar a la joven periodista de que España perdiera ante Suiza por "distraer al capitán". Pues a los que no nos gusta el fútbol nos ha animado el Mundial. ¿Cuándo es el siguiente partido? No me lo pienso perder.