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Sólo el 'Rubalpaís' cree a ETA y en 'Público' los etarras son un "amigo pesado"

La prensa de este martes es casi un monográfico sobre la última excreción de la banda asesina. El veredicto es casi unánime: sólo El País se lo cree.

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Federico analiza el titular de El País sobre la tregua trampa Es Noticia

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El periódico de Prisa es el único que da en portada una visión positiva sobre el comunicado de los terroristas etarras, con su titular principal calificando el texto como "un paso más hacia su final". En la información habla de "paso 'importante pero insuficiente'" y empieza su texto hablando, no sea cosa que se nos olvide, de "la masiva manifestación a favor del acercamiento de los presos convocada por", atención al eufemismo, "el nacionalismo soberanista".

La primera doble página está aderezada por una columnita de Juan Mari Gasca en la que se nos pone a salvar a Batasuna y nos habla del "previsible escenario de exigencia democrática de la opinión internacional" para que se legalice a los batasuno-etarras, como si la opinión pública fuera de nuestro país no tuviese otras cosas de las que preocuparse.

Lo peor del Rubalpaís este martes es, no obstante, su infame página 15 en la que el titular "El reto de la reconciliación" se acompaña de la foto de Salvador Ulayar en la puerta de su casa. La lectura está clara: las víctimas, y no los asesinos victimarios, son lo que hace difícil esa reconciliación.

Y en la doble página siguiente nueva muestra de la bondad de los batasunoetarras con titular a todo trapo: "Y Batasuna disputó con ETA". ¿Sí, cuándo, cómo, por qué? ¿Quizá una divergencia sobre el color de las cortinas? No se meen de risa pero el principal argumento es que "por primera vez la izquierda ‘abertzale’ logra que la banda no negocie nada antes con el Gobierno". Dos mentiras (y gordas que diría Sinde) en una única frase, casi tiene mérito.

El otro que se sale del guión habitual es Público, que en su portada dice que "ETA se queda corta" pero dentro su director nos dice cosas como que "la izquierda abertzale ya ha proclamado su rechazo a la violencia" (y la propia Batasuna sin enterarse). Además, para Maraña estamos ante "sin duda el [comunicado] más convincente tras casi cinco décadas de terrorismo". Como idea no está mal... si efectivamente hubiera convencido de verdad a alguien.

Lo peor está, no obstante, en una bochornosa columna firmada por Luna Miguel en la que la autora nos dice que ETA es "ese amigo pesado de las fiestas. El que se queda hasta las tantas en casa. Se emborracha. Liga con tus amigas (...) Ese que te rompe un jarrón. Que te vomita fuera de la taza. Que nunca trae comida. Que siempre está en desacuerdo".

¿Han oído o leído ustedes una banalización semejante del terrorismo? ¿Son los centenares de víctimas de "ese amigo pesado" simplemente "jarrones rotos"? Luna Miguel tiene sólo veinte años, pero ni una edad tan tierna justifica no haber salido no ya de la adolescencia sino de la infancia más inconsciente.

Cambiemos de tercio y vayamos a las cosas buenas que nos ofrece la prensa en un día como hoy: impecable es por ejemplo la reacción de El Mundo, ya desde su titular de portada: "ETA escenifica otra tregua para colarse en las elecciones".

Su editorial destaca que el comunicado etarra "tiene la misma música y la misma letra" y señala que "todo parece una farsa teatral en la que el brazo político de ETA pide un gesto y los terroristas, en vísperas de elecciones municipales, mueven ficha (...) para abrir una vía por la que colarse en las instituciones".

Santi González nos da en su columna, también en El Mundo, una idea perfecta de lo escaso en sustancia de la excreción etarra: "Fue decepcionante hasta para Odón Elorza, no digo más". Además recuerda que "no era verdad que estuvieran dispuestos a abandonar el terrorismo, tal como sostenían ahora Eguiguren y otros artífices del error de 2006, empeñados en darse la razón retrospectivamente en contra de los hechos. No era cierto hace cinco años que la paz no tenía un precio político, ni lo es ahora".

Excepcional es la portada de ABC, recordando 12 excelentes razones para no creer a ETA: los rostros y los nombres de la última docena de asesinados por los terroristas. Además, todo en blanco y negro como queriendo recordar a los años 80 que la banda asesina regó con tanta sangre inocente.

El editorial nos dice que "ETA se repite" y recuerda muy oportunamente una entrevista en Gara en mayo de 2003 en la que los terroristas dicen que "la tregua es un recurso político y militar que ETA podrá activar como elemento impulsor de un proceso". Pues más claro agua.

Entre las columnas de opinión destaca la de Herman Tertsch, en la que nos lee el "comunicado auténtico" de la banda: "Dadnos lo exigido e impunidad. Si no, os seguiremos matando". Destaca Herman que "el comunicado auténtico, más claro y clásico, lo habían emitido bastantes miles de voces congregadas por ETA en Bilbao el sábado. A las que el juez Santiago Pedraz otorgó permiso para manifestarse porque consideró que los padres de los asesinos no pierden el derecho a reírse de las víctimas de sus hijos".

La Gaceta señala también en su portada que "ETA hace el comunicado de siempre", con foto de Zapatero en su entrevista televisiva de la noche del lunes. En el interior lo mejor es el artículo de Francisco José Alcaraz, que afirma que "el Gobierno hace o deja de hacer" y que "con este comunicado ETA mantiene a la sociedad española en una ‘libertad vigilada’, pues la banda no renuncia al uso de la violencia en tanto se den los pasos que exigen un proceso de negociación".

Como siempre, a Alcaraz se le entiende a la perfección: "Es claramente una tregua trampa, pero también un nuevo paso en la escenificación que oculta un proceso de negociación". El día 5 tenemos una cita con él porque "no podemos ser cómplices por acción u omisión de todos y cada uno de los pasos que beneficiarán a ETA en este proceso". Pues eso.

Por último, La Razón habla en su portada de TRETA, con las tres últimas letras en rojo, recordando que la banda "ofrece un alto al fuego verificable pero no el fin de la violencia". En su portada habla de que "vuelve a poner sobre la mesa el trágala de un proyecto político que busca la destrucción de España y la creación de un ente formado por el País Vasco y Navarra, además de los territorios franceses, en un estado socialista".

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