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Una familia lleva 16 meses con la casa ocupada mientras la obligan a pagar el alquiler

Impotencia, rabia y vergüenza. Esto es lo que siente una familia catalana que lleva 16 meses con la casa ocupada y que tras salir un día de su vivienda, propiedad de la Generalidad, nunca más pudo entrar en ella. A pesar de las denuncias y las sentencias los intrusos se jactan: "¿qué hacen aquí?".

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Una familia catalana del barrio barcelonés de El Raval ha visto como tras volver un día a su vivienda no podían entrar porque alguien había cambiado la cerradura. Eso ocurrió ya hace 16 meses.

Según informa El País este jueves, al ver esta situación esta familia llamó a un cerrajero. "Estábamos pasando unos días de vacaciones y nos llamaron para decirnos que parecía que hubiera alguien en casa", aseguran los afectados. Y cuando la puerta estaba a punto de abrirse salió alguien y ahí comenzó el esperpento.

"¿Qué hacen aquí?", preguntó el intruso para sorpresa de esta familia catalana. Estos respondieron: "¿cómo que qué hago? Ésta es mi casa". Sin embargo, los ocupantes no se achantaron y dijeron que "de eso nada" para después cerrarles la puerta en las narices.

Por ello, presentaron una denuncia ante los Mossos. La abogada cuenta que "primero instamos un proceso penal, por allanamiento de morada, pero fue archivado". Por ello acudieron a la vía civil para el desahucio. La sentencia fue favorable para la familia pero los ocupas recurrieron por lo que no se pudo aplicar la resolución, a pesar de las peticiones ya que no disponían de otra casa.

Siguiendo este esperpento, la vista se aplazó para octubre pero la juez la aplazó esgrimiendo el argumento de que los intrusos no tenían medios. "Todo es surrealista", dice la abogada.

Sin embargo, lo más grave no es esto sino que los afectados, al ser una vivienda del Patronato Municipal de la Vivienda de Barcelona, no pueden dejar de pagar el alquiler ni los gastos del piso, que ellos no producen. Y todo ello a pesar de que el organismo público dice conocer la situación.

Si dejasen de pagar pederían los derechos adquiridos del piso y, según cuentan, "nos han dicho que si no lo hacemos, luego las cosas pueden ser más complicadas". Así, se ven obligados a pagar teléfono, luz, agua...

Pero el drama de esta familia va a más después de que unos vecinos les avisasen de que los intrusos estaban tirando sus cosas por la ventana. Ya ni en el buzón aparece su nombre que ha sido sustituido por el del ocupa con un rotulador. Mientras tanto, pagan su casa de El Raval y otra en El Poble-Sec, donde tienen que vivir ahora, hasta que puedan entrar en su casa y se haga justicia...16 meses después.

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