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Zapatero, salvado por la furia contra Israel y Bono juega a ser paparazzi en el Congreso

El asalto de Israel a la mal llamada flotilla humanitaria copa todas portadas de este martes, dedicadas con mayor o menor saña a atacar al Gobierno israelí. Zapatero fue uno de los primeros en llamar a consultas al embajador. Hoy les tiene que agradecer que la noticia oculte su enésimo fracaso.

M. RODRÍGUEZ
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El asalto de Israel a la mal llamada flotilla humanitaria copa todas portadas de este martes, dedicadas con mayor o menor saña a atacar al Gobierno israelí. Zapatero fue uno de los primeros en llamar a consultas al embajador. Hoy les tiene que agradecer que la noticia oculte su enésimo fracaso.
Bono juega con su móvil en el Congreso. | EFE.

A los diarios se les acaban los calificativos este martes para atacar a Israel por el asalto a la flota "humanitaria". El más furibundo, con una de sus características portadas es Público: el diario de Roures tacha lo ocurrido de "ataque inhumano". El Mundo lo ve pirata y cree que Israel "pierde el control de sus actos". El País, en un inusitado despliegue gráfico, dice que es un "asalto a la legalidad internacional". Un paso más da ABC, que en portada se suma con entusiasmo a los ataques a Israel: ve lo ocurrido como un "baño de sangre" en la flotilla "de la libertad".

Muy pocas voces se atreven a discrepar en esta crítica generalizada a Israel. Sólo La Razón y La Gaceta matizan en algo sus posiciones y dan credibilidad a la otra parte, recordando, en el caso de La Razón, que tras la "flotilla" está el grupo terrorista palestino. Lo mismo ocurre con los articulistas, que en su gran mayoría se suman a la crítica a Israel. Destacadas excepciones son Florentino Portero en ABC, que recuerda que para los impulsores de la iniciativa "sólo cabía la victoria" por sus fines propagandísticos y Salvador Sostres en El Mundo, que cree que bien se le podría llamar "flotilla de Hamas" a los barcos abordados.

El tema es capaz de ocultar otros asuntos más domésticos, como el nuevo fracaso de Zapatero al retrasarse, de nuevo, la anunciada reforma laboral. El presidente del Gobierno, poco antes de que Salgado se viera forzada a ampliar el plazo para firmarlo, pedía a la UE, sin inmutarse, "celeridad" en la aplicación de reformas estructurales para salvar la crisis. Junto a él estaba José Bono, anfitrión del encuentro con representates de los 27 en el Congreso. Cuenta La Vanguardia que, quizás aburrido del manido discurso del presidente, se dedicó a hacer fotos con su flamante móvil. Uno de sus objetivos fue el senador nacionalista Iñaki Anasagasti, que como miembro de la comitiva para recibir a Zapatero llevaba una insignia con la bandera española.

Poco le duraría a Bono, sin embargo, la alegría: La Gaceta le regala este martes una nueva portada que tiene como protagonista a su hija Amelia, propietaria de un piso de 600.000 euros a la temprana edad de 24 años y cuando aún no tenía trabajo. Es de destacar la afición de la familia Bono a los áticos... y la rapidez con que sus retoños comienzan a invertir en el negocio inmobiliario.

Al presidente del Gobierno también se le debe de haber atragantado el desayuno esta mañana al leer la nueva entrega de la macroencuesta de El Mundo, que habla esta vez del desplome del PSOE en las comunidades del PP. Él, sin embargo, disimula ante los suyos: según El País, ayer no dudó en descartar ante la Ejecutiva un adelanto electoral o cambios en su Gobierno, pese a que miembros del PSOE así lo desean. Dice el presidente que lo que ahora necesita el país es "estabilidad" y por eso no quiere cambios. Quizás por ello sigue sin haberlos en el rígido y criticadísimo mercado laboral.

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