
Más de doscientas truchas, una batería eléctrica y una patrulla del Seprona apareciendo de madrugada. La combinación acabó sentando en el banquillo a dos pescadores furtivos que este martes aceptaron una multa de 1.080 euros por utilizar un sistema prohibido para capturar peces en un río de A Fonsagrada (Lugo).
Según informa La Voz de Galicia, ambos reconocieron los hechos durante una audiencia preliminar celebrada en el Tribunal de Instancia de Lugo y alcanzaron un acuerdo con la Fiscalía que evitó la celebración del juicio.
Los hechos se remontan a la noche del 22 de julio de 2024. De acuerdo con el escrito de acusación, los dos hombres se desplazaron hasta el río Rodil, entre las localidades de Vilaframil y O Mazo, con la intención de capturar truchas autóctonas mediante pesca eléctrica, una técnica prohibida por su impacto sobre la fauna acuática.
Para ello emplearon una batería con regulador conectada a dos barras metálicas y una sacadera. Las descargas emitidas en el agua les permitieron hacerse en pocas horas con un botín de 228 truchas.
La incursión terminó sobre las dos y media de la madrugada, cuando agentes del Seprona los sorprendieron en plena actividad. Los guardias civiles intervinieron tanto el equipo utilizado para generar las descargas como los ejemplares capturados.
La Fiscalía sostenía que este método de captura masiva provocó un grave perjuicio al ecosistema fluvial, ya que afecta a la capacidad de recuperación natural de las poblaciones de peces y a su reproducción.
Los dos acusados estaban siendo procesados por un delito relativo a la protección de la fauna silvestre. Finalmente aceptaron una multa de seis euros diarios durante seis meses, lo que supone un total de 1.080 euros. Además, abonaron antes de la vista una indemnización de 1.779 euros a la Consejería de Medio Ambiente, circunstancia que permitió apreciar la atenuante de reparación del daño.
