
La Guardia Civil ha investigado a dos hombres, de 25 y 28 años, como presuntos autores de un delito contra la fauna y otro de maltrato animal tras enviar por una empresa de mensajería una serpiente pitón bola y una culebra real de California. Según ha informado Europa Press, los investigados son el remitente del paquete, vecino de Pulianas (Granada), y el destinatario, residente en Alicante.
La actuación comenzó después de que una empresa de transporte de paquetería de La Carolina (Jaén) alertara a la Guardia Civil al descubrir una serpiente de gran tamaño entre los envíos almacenados en sus instalaciones.
Cuando los agentes llegaron al lugar comprobaron que el animal, una pitón de alrededor de metro y medio de longitud, había logrado salir de una caja de cartón que presentaba una rotura. En el interior del paquete encontraron además dos recipientes de plástico: uno albergaba una serpiente de pequeño tamaño y el otro tenía la tapa fracturada, circunstancia que habría permitido la salida de la pitón.
Especies intervenidas
Los dos reptiles fueron intervenidos y trasladados al Aula de Interpretación de Especies Exóticas Invasoras de Alcalá la Real (Jaén). Allí fueron identificados como un ejemplar de Python regius (pitón bola) y otro de Lampropeltis californiae (culebra real de California), quedando ambos depositados en la sala de cuarentena del centro a disposición de la autoridad judicial.
Las comprobaciones realizadas por los agentes determinaron que la pitón bola figura en el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Además, tanto esta especie como la culebra real de California están incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, por lo que no tienen la consideración de animales de compañía y su tenencia, transporte y comercialización están prohibidos.
Investigación
La investigación también reveló que los animales carecían de la documentación necesaria para acreditar su procedencia legal. Asimismo, eran transportados en condiciones inadecuadas para su bienestar, lo que podía comprometer su estado físico e incluso su supervivencia durante el trayecto.
Desde la empresa de transporte señalaron que desconocían que el paquete contenía animales vivos, ya que el remitente no les había comunicado esa circunstancia.
Las diligencias instruidas ya han sido puestas a disposición de la autoridad judicial competente.

