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Un avión con destino a Atenas, a solo dos segundos de estrellarse en Londres por un error de los pilotos

El informe de las autoridades concluye que la tripulación no actualizó correctamente los parámetros de despegue tras cambiar el punto de salida.

El informe de las autoridades concluye que la tripulación no actualizó correctamente los parámetros de despegue tras cambiar el punto de salida.
Imagen de archivo de un avión de Wizz Air. | Pixabay/CC/skyradar

Un Boeing 737 MAX estuvo a punto de sufrir un grave accidente en el Reino Unido después de despegar con apenas 162 metros de pista restantes debido a un error en la configuración de los parámetros de vuelo.

Según el informe de la Air Accidents Investigation Branch (AAIB), de haber necesitado unos segundos más para levantar el vuelo, la aeronave podría haber alcanzado una vía férrea y una carretera situadas al final de la pista.

El incidente ocurrió en abril de 2025 en el Aeropuerto de Luton, uno de los de mayor tráfico de Londres, aunque no ha trascendido hasta el 9 de julio, cuando el organismo británico encargado de investigar los accidentes e incidentes de aviación publicó sus conclusiones.

El avión, un Boeing 737 MAX operado por Ascend Airways para Wizz Air UK, realizaba el vuelo 5411 entre Londres y Atenas con 162 pasajeros, dos pilotos y cuatro tripulantes de cabina a bordo.

La tripulación había preparado inicialmente el despegue utilizando toda la longitud de la pista 25. Sin embargo, durante el rodaje la Torre de Control les ofreció despegar desde una intersección para acortar el recorrido. Los pilotos aceptaron el cambio, pero no comprobaron que el Flight Management Computer (FMC) hubiera recalculado correctamente las velocidades y la potencia necesarias para esa nueva distancia disponible.

Como consecuencia, el avión utilizó un empuje máximo del 82,1%, cuando, según la AAIB, debía haber alcanzado el 85,2%. Al disponer únicamente de 1.771 metros de pista, frente a los 2.116 metros previstos inicialmente, el Boeing necesitó una carrera de despegue mucho mayor y consiguió elevarse cuando apenas quedaban 162 metros de asfalto.

Un fallo de la tripulación

Los datos analizados por los investigadores indican que el avión despegó a unos 276 kilómetros por hora y sobrevoló el extremo de la pista a menos de cuatro metros de altura, por debajo del margen mínimo de seguridad de 10,67 metros establecido por la normativa internacional. Las imágenes de las cámaras de seguridad y la información facilitada por los controladores confirmaron además que el ascenso inicial fue más lento de lo habitual.

La AAIB concluye que el error de la tripulación provocó una configuración de potencia insuficiente para las condiciones reales del despegue. El organismo advierte de que, si el avión hubiera sufrido una pérdida de empuje durante la maniobra, habría existido el riesgo de no poder detenerse dentro de la pista disponible o de no alcanzar la altura mínima necesaria para superar los obstáculos situados al final de la misma.

El vuelo aterrizó finalmente sin incidentes en Atenas. Tras la publicación del informe, Wizz Air recordó que la operación correspondía a Ascend Airways, responsable de la tripulación, y destacó que la investigación no detectó deficiencias técnicas ni problemas en el sistema de gestión de la seguridad de la aerolínea, sino que atribuyó lo ocurrido a un error de procedimiento aislado por parte de los pilotos.

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