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La estremecedora confesión del 'asesino de Coín': mató, descuartizó y repartió los restos de su amigo

Su víctima —Francisco José Agüera, de 59 años— constó como desaparecido durante cinco años, hasta que se halló su cráneo en una arqueta.

El hombre detenido el martes 28 de julio en relación con el crimen de Francisco José Agüera, un vecino del municipio malagueño de Coín al que se le perdió la pista en 2020, ha confesado y guiado a la Guardia Civil hasta los lugares en los que dejó los restos de su víctima después de matarla y descuartizarla. Hasta el momento solo se había localizado el cráneo.

Lo encontraron el 4 de junio de 2025 dos operarios del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre —que realizaban tareas de desbroce en una parcela de titularidad municipal, situada en la calle Antequera— en una doble bolsa escondida en el interior de una arqueta. Conservaba un mechón de pelo y algunas piezas dentales.

El hallazgo permitió identificar a Agüera en febrero de 2026 y ha terminado llevando a los investigadores hasta su asesino, que formaba parte del entorno de la víctima, de la que no se sabía nada desde el 28 de abril de 2020. Su familia defendió desde el primer momento que su desaparición, durante el confinamiento por la pandemia de covid-19, no había sido voluntaria.

Cuando notaron su ausencia y entraron en la casa en la que vivía —que perteneció a sus padres, ya fallecidos— una de sus hermanas entró en el inmueble y comprobó que Francisco José, de 59 años, no se había llevado nada. Sus pertenencias estaban intactas y había dejado alimentos en el frigorífico.

El asesino, alguien cercano

Una vez conocieron los resultados de las pruebas de ADN, los investigadores se centraron —certeramente— en el entorno más cercano de la víctima. Su asesino, ya confeso, era uno de sus amigos. Tras su detención, se derrumbó y reveló todos los detalles del crimen. Además, condujo a los agentes hasta el carril del arroyo del Pinar de Alhaurín de la Torre, donde esparció lo que quedaba de José Francisco después de cometer el crimen.

Lo mató y descuartizó en su piso de Coín, ha confesado, para ocultar el cadáver. Repartió las distintas partes en las que lo había cortado por distintos puntos, con la intención de dificultar su localización. No ha trascendido, sin embargo, el móvil del asesinato. Los restos óseos recuperados a raíz de su detención, en el marco de la Operación Capibara, ya están siendo analizados en el Laboratorio de Criminalística.

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