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Una ruptura sentimental, el origen del enfrentamiento entre clanes que derivó en la matanza de Isla Cristina

Un miembro de los Salazar mató previamente a un hermano de su mujer, de los Moriña, porque ella quería abandonarle.

Un miembro de los Salazar mató previamente a un hermano de su mujer, de los Moriña, porque ella quería abandonarle.
Lugar en el que se registró el domingo el tiroteo de Isla Cristina. | EUROPA PRESS

Un ajuste de cuentas entre clanes vinculados al narcotráfico. Esa es la principal hipótesis que la Guardia Civil maneja en la investigación del tiroteo registrado alrededor de las diez de la noche del pasado domingo en la barriada de El Rocío del municipio onubense de Isla Cristina. Cuatro personas murieron —tres de ellas de una misma familia— y dos resultaron heridas por los disparos efectuados desde una motocicleta por dos encapuchados.

Los pistoleros abrieron fuego con un arma larga en plena vía pública cuando pasaron a la altura del grupo, matando a una mujer de 39 años que estaba embarazada de ocho meses, a su madre —de 62 años— y a un adolescente —de 16 años— que no tenía relación de parentesco con el resto de las víctimas, según han confirmado la subdelegada del Gobierno en Huelva, María José Rico, y el alcalde del municipio, Jenaro Orta.

También hirieron de gravedad a un joven de 18 años que es hijo de la embarazada asesinada y nieto de la víctima más mayor. Se da la circunstancia de que las mujeres tiroteadas —de los Salazar— eran la hermana y la madre de el Baba, vinculado con un tiroteo que tuvo lugar en 2024 en el barrio de El Torrejón —en Huelva capital— en el que murió un hombre —su cuñado, de los Moriña— y que desencadenó una escalada de violencia entre ambos clanes.

El tiroteo de 2024

Las dos familias estaban emparentadas. El Baba, de los Salazar, se casó con Saray Moriña. Pero el 10 de septiembre de 2024 —tras salir de la cárcel— la emprendió a tiros contra los hermanos de su mujer en la Plaza Violeta de El Torrejón, matando a Ramón —uno de los miembros más influyentes del clan— de un disparo en el pecho. El responsable logró huir a Asturias, aunque fue detenido un mes después y aún permanece en prisión.

Sin embargo, el suceso desató una oleada de enfrentamientos violentos entre ambos clanes que duró aproximadamente dos meses. La familia de Ramón Moriña incluso ofreció una recompensa de 50.000 euros por la cabeza de el Baba. La situación se calmó gracias a la presión policial, que se saldó con nuevas detenciones y el desmantelamiento de una plantación de marihuana. Algunos familiares del autor del crimen se refugiaron en Isla Cristina.

¿Cuál fue el origen?

Aunque los investigadores del caso tienen clara la vinculación de ambas familias con el tráfico de drogas, el origen del conflicto podría ir más allá de la actividad delictiva con la que se relaciona a estas familias. Saray Moriña, la mujer de Manuel el Baba, contó durante una intervención en El Programa de Ana Rosa de Telecinco —en 2024, tras el asesinato de Ramón— que el desencadenante del conflicto fue que ella quería separarse de su marido.

Según su relato, él la habría amenazado con matar a uno de sus hermanos si le abandonaba. Y al salir de la cárcel —donde cumplió condena por apuñalar a otro hombre— cumplió su palabra. De hecho, mató a Ramón cuando éste acudió a la casa familiar para preguntar por otro de sus hermanos —Luis—, que fue tiroteado cuando circulaba en su coche. Afortunadamente, resultó herido de bala pero logró sobrevivir para contarlo.

A partir de ahí, la convivencia de las dos familias en el barrio se hizo imposible y muchos de los Salazar decidieron marcharse a otros municipios de la provincia de Huelva. La Policía Nacional y la Guardia Civil han desplegado dispositivos especiales para prevenir nuevos incidentes violentos ante la tensión generada por el nuevo tiroteo, que se ha saldado con cuatro víctimas mortales. Tres de ellas de la familia de los Salazar.

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