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La pócima laboral de los Puig: el hijo colocado con subvención, el dinero acaba en el hermano y Ximo no lo reclama

La familia Puig es todo un ejemplo de economía circular: ni un solo euro se desaprovecha y ni un solo euro se escapa de su control.

La familia Puig es todo un ejemplo de economía circular: ni un solo euro se desaprovecha y ni un solo euro se escapa de su control.
El presidente valenciano, Ximo Puig, en el proyecto de remodelación de la estación de Joaquín Sorolla. | Europa Press

Ximo Puig ha mimado a su familia. Incluida a su exmujer, a la que consiguió que el cabecilla de la trama Azud enchufara en una empresa que logro nada menos que 51 millones de euros en "enriquecimiento injusto" procedente de la Generalidad Valenciana que el propio Ximo Puig preside. Pero la peripecia del hijo, más que por la cuantía -algo más de 18.500 euros-, por los detalles, es digna de toda una glosa a la economía circular: porque ni un sólo euro se desaprovechó: ni un sólo euro escapó al control familiar de los Puig.

El primer paso fue colocar al hijo, Pau. Para ello se le apuntó a un programa de subvenciones donde rápidamente fue calificado como apto para el cobro y, por lo tanto, contratado. La contratación de Pau Puig se realizó a través de la empresa Mas Mut Produccions (MMP). ¿Y quién controla MMP? Pues resulta que es una empresa de la trama de Francis Puig —hermano de Ximo, tío de Pau—, imputado por el caso Subvenciones por haber recibido 1,2 millones del Gobierno de su hermano Ximo y otros 0,8 millones del Gobierno también socialista de Aragón y la Generalidad Catalana comandada por los separatistas socios del PSOE a escala nacional.

MMP tramitó el contrato por medio de un programa denominado "Avalem Joves" del Servicio Valenciano de Empleo. ¿Quién era el último responsable de este servicio? Pues el padre, Ximo, como presidente del Gobierno regional. Los fondos públicos salieron del Sistema Nacional de Garantía Juvenil para la contratación y, gracias a ello, Pau Joaquim Puig Panadero, hijo de Ximo Puig, logró una subvención de 18.544,68 euros. Y de este modo materializaron el cobro sin ni siquiera cumplir los requisitos de permanencia en el trabajo exigidos: La empresa del entramado de Francis Puig pidió al Gobierno de Ximo Puig la subvención un 29 de octubre de 2018 para poder enchufar a Pau Puig ese mismo día. Todo se realizó a sólo dos días de que finalizara el plazo para pedir la ayuda.

Pau Puig fue contratado en condición de "redactor de turismo" y lo dejó un 20 de enero de 2019: en menos de tres meses, sin cumplir la exigencia de permanencia. ¿Y qué hizo la empresa de Francis Puig? Pues sustituirlo ¿Por quién? Por una persona con formación de disc-jockey, lo que rompió la continuidad del empleo y debería haber provocado la devolución de la subvención. ¿Se devolvió? Nada de nada ¿Por qué? Porque el Gobierno de Ximo Puig, padre de Pau y hermano de Francis, no lo reclamó, pese a figurar el nuevo contrato en los archivos de la Seguridad Social.

Traducido: el hijo entró gracias a la subvención del padre, el dinero se lo quedó el hermano del presidente y tío de Pau y el padre, Ximo, olvidó reclamar la devolución de la ayuda pública tras incumplirse los requisitos. Todo un caso de unidad familiar.

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