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El retraso de Sánchez en aprobar la ampliación del Puerto de Valencia costará cientos de millones

Una infraestructura clave para el desarrollo de la Comunidad Valenciana sigue pendiente del OK del Gobierno.

Una infraestructura clave para el desarrollo de la Comunidad Valenciana sigue pendiente del OK del Gobierno.
Atraque de un barco de MSC | Puerto de Valencia

Entre los asuntos más acuciantes que tiene sobre la mesa el nuevo gobierno de Pedro Sánchez y su nuevo ministro de Transportes, Óscar Puente, es el de la aprobación de una enorme infraestructura que el Gobierno de la Comunidad Valenciana considera clave para su desarrollo y también decisiva para la economía de España en su conjunto: la terminal norte del Puerto de Valencia. La infraestructura lleva gestándose dos décadas y tras la construcción del dique de abrigo, los trabajos para levantar la nueva terminal están pendientes de un último trámite: la aprobación del Consejo de Ministros al implicar una inversión pública superior a doce millones de euros.

El proyecto lleva un año en el cajón pese a los voces de los empresarios alertando de que es esencial para la economía de la zona y de toda España y que sospechan de intereses separatistas para que el Puerto de Valencia no dé este salto, que supondría pasar de manejar siete millones de contenedores a doce. La nueva terminal también tiene enfrente a la izquierda valenciana: Compromís lleva años batallando contra la ampliación y el visto bueno de Sumar sería imprescindible para su aprobación por el Gobierno central.

La naviera que quiere construir y operar la terminal, MSC, confía en que el sí esté próximo e incluso puso fecha en una reciente comparecencia ante los medios en Valencia: su director general en España, Miguel Lorente, apuntó a la posibilidad de que el ok llegue a principios de año tras comentar que el propio Gobierno había reconocido que es una infraestructura vital para los intereses españoles.

En la comparecencia, eso sí, reconoció el coste que ya estaba teniendo el retraso: además del desvío de buques que puntualmente se estaría produciendo, la naviera con sede en Suiza ya asume que la inversión de su empresa en la terminal, estimada en 1.050 millones, tendrá que ser "un 50 o 60 por ciento superior como consecuencia de la demora". Lorente especuló incluso con que llegara a doblarse, situándose más cerca de los dos mil millones: "Si se hubiera hecho ya, estaría operando a un coste más bajo, para la administración y para nosotros".

Mientras, esta misma semana el consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Valencia ha aprobado una actualización de los precios para el proyecto de la nueva terminal en lo que se refiere a la administración, que se encargará de los trabajos de relleno y acondicionamiento del "solar" de la nueva línea de atraque, de dos kilómetros de largo. La inversión pública necesaria pasa de los 542 millones a 660, un 20 por ciento más.

Los precios iniciales, aprobados por el Consejo de Administración en diciembre de 2022, "han quedado desactualizados en tanto el presupuesto se formuló en el primer trimestre de 2021" para materiales, maquinaria y mano de obra ante "la tendencia alcista, continua y persistente de los precios" en este tiempo. En la comparecencia en la que se anunciaron los cambios aprobados, la presidenta de la Autoridad Portuaria de Valencia señaló que "el inicio de las obras de la nueva terminal norte es prioritario y objetivo indiscutible número uno de esta presidencia".

Desde el Gobierno regional se sigue presionando al gobierno central para que dé luz verde al proyecto: en un acto hace unos días, el presidente valenciano, Carlos Mazón, resaltó que se trata de una "cuestión de país" y así tratarán de presentarlo en la reunión que celebrarán la semana que viene en Madrid con el gobierno de Isabel Díaz Ayuso y empresarios de ambas regiones en una alianza que pretende resaltar cómo la infraestructura es clave no sólo para Valencia sino para todo el territorio cuya salida natural es el puerto.

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