
En este sentido, el rotativo apunta que la aguda recesión ha tenido que elevar el desempleo al 20% y cobrarse un déficit público de doble dígito antes de que el presidente socialista se haya decidido a actuar, y subraya que su Gobierno finalmente decidió acabar con los sueldos millonarios de los controladores para que "el límite ahora sea la media europea y no el cielo".
Así, el periódico apunta que los "millonarios controladores aéreos" son sólo un síntoma de los grandes fallos de durante demasiado tiempo han asolado la economía española, excesivamente regulada y con una rígida normativa laboral, y recuerda como en 1999 un acuerdo otorgó a los controladores la autonomía de establecer sus propios salarios, lo que se tradujo en que "mágicamente" se triplicaran.
El plan de Reagan
El 3 de agosto de 1981, miles de controladores aéreos dejaron de trabajar en EEUU, desafiando la ley que prohibía las huelgas de funcionarios. La Organización Profesional de Controladores de Tráfico Aéreos (PATCO), creada en 1968 para representar a los controladores de tráfico aéreo, quiso enfrentarse a la Casa Blanca convocando un “día de enfermos,” para dar un golpe en la mesa durante las negociaciones sobre las condiciones laborales con la Administración Federal de Aviación (FAA).
En 1981, las negociaciones se convirtieron en una huelga después de que la FAA negara las peticiones de Robert Poli, presidente de la PATCO, en febrero de ese año. Poli pedía más descansos durante turnos largos y la renovación del equipamiento de los aeropuertos. PATCO era uno de los sindicatos que habían apoyado a Reagan en la elección presidencial de 1980, por lo que su estricta respuesta fue inesperada.
A las 7 a.m. del 3 de agosto, 13,000 miembros de la PATCO entraron en huelga, pidiendo mejores salarios, una semana laboral más corta y mejores beneficios de jubilación.
El Presidente Ronald Reagan respondió inmediatamente, presentándoles un ultimátum:" O regresan a trabajar en 48 horas, todos serán despedidos por quebrantar la ley federal". Dos días más tarde, 11.345 controladores de trafico aéreo fueron despedidos sin posibilidad de postular a otro empleo federal.
Los líderes del sindicato acusaron a Reagan de haber cometido una “brutal exageración,” pero Reagan dijo que “ningún presidente puede tolerar una huelga ilegal por parte de empleados federales.”
Para la sorpresa de PATCO, los trabajadores fueron rápidamente reemplazados y la FAA mantuvo los vuelos operando con pocos retrasos o cancelaciones. En octubre de 1981, el Gobierno norteamericano había quitado a la PATCO su certificado.